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Como ayudar al suelo de nuestras plantas

Si nada más, tirar un poco de estiércol en el suelo en el otoño y el invierno vamos a hacer el trabajo de mezclar adentro. Pero el otoño es un buen momento para probar y modificar su suelo. Es una buena idea probar el pH del suelo cada dos años, con más frecuencia si usted está tratando de corregirlo. La razón de todo el mundo arpas de pH es que si el pH del suelo es demasiado alcalina o ácida, las plantas no podrán acceder a cualquiera de los nutrientes en el suelo, no importa cuán rico el suelo es o cuánto les das de comer. La mayoría de las plantas prefieren un pH neutro de alrededor de 6,3 a 7,0, pero algunas plantas prefieren realmente los extremos (como los arándanos), a fin de comprobar el pH por lo que está creciendo.



Usted puede comprar un kit de pH de la mayoría de los centros de jardinería o puede tener Extensión Cooperativa de la prueba para usted, por lo general por una tarifa nominal. Algunos centros de jardinería también ofrecen este servicio.

También podría haber probado el suelo para una variedad de otros nutrientes esenciales. Por lo general, tiene que enviar una muestra de suelo a un laboratorio para esto. Una vez más, la Extensión Cooperativa ofrece este servicio. Se enviará una copia de los resultados y recomendaciones para el fósforo, potasio, magnesio, etc, en su suelo. Esta es una buena información, pero no es esencial a menos que usted está teniendo problemas o el cultivo comercial. Si usted ha sido la adición de materia orgánica al suelo, es probablemente muy bien.

Como se cultiva el Kiwi

El otoño es la época ideal para plantar kiwis. El actinidia chinensis es una planta trepadora originaria de China. Su cultivo comenzó a extenderse a mediados de los años 70, con grandes plantaciones en Estados Unidos, pero fue su llegada a Nueva Zelanda, ya en los 80, la que impulsó al kiwi a adquirir su fama internacional. Sus hojas son alternas, simples, largas, redondas y caducas, de color verde claro en la zona trasera y más oscuro en la superior. Sus flores pueden ser masculinas, femeninas y hermafroditas. Estas últimas poseen a la vez ginoceo y androce, los dos órganos sexuales, permitiendo su autoreproducción.



Si conseguimos que germine bien y florezca, el kiwi nos obsequiará con unos frutos en forma de cápsula loculicida, de piel oscura y vellosa. Su fruto es una fuente natural de vitaminas C y E, además de ser rico en fibra y bajo en colesterol. Por si esto fuera poco, tiene efectos anticancerígenos, antioxidantes y refuerza las defensas de nuestro organismo. Sabiendo esto, es difícil resistirse a tener alguna planta de kiwi en nuestro jardín. Pero debemos saber que puede tardar hasta siete años en dar su primera cosecha. Tendremos que ser pacientes.
 A la hora de cultivar el kiwi, podemos optar por sembrar semillas o comprar las plantas en un vivero. La primera opción es más lenta, ya que tendremos que lograr una buena germinación para conseguir ejemplares fuertes y resistentes. Las semillas podemos obtenerlas directamente del fruto. Las esparcimos por una maceta convenientemente preparada con tierra rica en materia orgánica, y las regamos abundantemente, tapando la maceta con plástico transparente para conservar bien la temperatura. Es importante dejar el contenedor en un sitio con luz, pero sin que incidan los rayos del sol directamente.
Cuando empiecen a germinar las primeras plántulas, sácalas con mucho cuidado y plántalas en un tiesto individual. A partir de este momento, puedes dejar el kiwi en el exterior, pero ten cuidado porque las heladas fuertes pueden matarle si es demasiado joven. Evita también temperaturas muy altas, ya que es una planta de clima templado y no le vienen bien los excesos. El rango de 20º C a 30º C es su preferido.

A medida que vaya creciendo, es conveniente sacarla del tiesto individual y plantarla cerca de un árbol o estructura que le permita ir trepando. Es importante que esté protegida del viento, ya que puede convertirse en su peor enemigo. Busca un sitio cerca de una pared para ubicarla, será la mejor solución. Procura que sea un suelo sin presencia de cloruros; a ser posible franco arenoso, es decir, que retenga poca agua y drene rápido. Riega la planta con abundancia, especialmente en época de actividad vegetativa. Los expertos recomiendan el riego de microaspersión con baja presión, pero mide bien la cantidad de agua, ya que es sensible a la asfixia radicular.
Polinización del kiwi
Llegado el momento de plantar el kiwi, presta atención al sexo de cada planta. Si es hermafrodita, no tienes de qué preocuparte: ya se encargará ella sola de todo el trabajo. Hay que tener cuidado con algunos kiwis autofecundables que venden en los viveros, ya que suelen ser simples machos. Lo mejor a la hora de plantarles es poner un macho por cada cuatro o cinco hembras. De esta forma, siempre se poliniza alguna.
Entre las 13:00 y las 17:00 horas es el momento en el que existe mayor cantidad de polen suspendido; por esta razón, el fruto del kiwi es muy sensible a la efectividad de la polinización anemófila o a través del aire, e influirá decisivamente en su forma y tamaño.
Consejos prácticos
Aprovecha el invierno para hacer la poda de formación. Hay que ser paciente con el fruto del kiwi; no producirá en abundancia hasta pasado un mínimo de cinco años. En verano, reduce las nuevas ramas hasta cinco yemas. Busca el brote más robusto para conducirlo por el soporte. Es una planta muy resistente a plagas y enfermedades, pero conviene protegerla con una pequeña malla metálica de medio metro de altura. El viento puede arruinar tu plantación de kiwis: préstale mucha atención.

Cuida tu jardín para Otoño 2012

Estamos muy cerca del invierno y en muchas ocasiones nos olvidamos de que nuestro jardín existe, sin embargo aunque la mayor parte de las plantas y el césped entran en latencia es necesario seguirlo cuidando para que en primavera luzca increíble. Aquí te presentamos los cuidados básicos para que protejas tu jardín.



1. Limpia: Retira las plantas anuales de verano marchitas y sustitúyelas por plantas de otoño tradicionales, como crisantemos (le darán color al jardín), pensamientos, col sin cabeza y china, caléndulas, coreopsis, salvia rusa.

2. El pasto: El césped se pone amarillo, parece que se quema y está muerto, pero sólo es un receso. Si tu jardín es pequeño se recomienda cubrirlo con una tela delgada para que respire y se proteja del frío.

De acuerdo con los expertos de Home Depot en invierno sólo se riega una vez por semana y debe ser en forma de lluvia, no en chorro (esta forma de riego abre huecos en la tierra y deja muy expuestas semillas y raíces que fácilmente se mueren con el frío), durante unos 15 minutos.

3. Nutre: En el otoño gracias a las noches frescas, las lluvia y el rocío matinal, es una época magnífica para suministrar al césped los nutrientes que necesita para recuperarse de los daños que ha sufrido durante el verano. De hecho, la aplicación del fertilizante a comienzos del otoño es una de las más importantes del año (el Miracle-Gro Shake’N Feed Continuous Release Plant Food resulta muy efectivo). El tiempo para poner fertilizantes es como máximo la última semana del otoño, en invierno no se recomiedan.

Puedes sembrar árboles y arbustos, después de plantarlos, riégalos abundantemente, cúbrelos con abono orgánico y, si es necesario, átales una varilla para que crezcan derechos. Riega todos los árboles y arbustos por última vez antes de la llegada del invierno, sobre todo los recién plantados.

4. Planta flores bulbosas: Son las que más se adaptan para sembrar en la temporada, y aunque no florecen durante el invierno son las semillas que más resiten la temperatura de la temporada y alcanzan a florecer a principios de la primavera. Recuérda que estas flores sólo vivirán durante la primavera, no son perennes.

Al plantar los bulbos, siempre y cuando las instrucciones no digan lo contrario, hazlo con la punta hacia la superficie de la tierra y el lado plano hacia abajo. Divide las plantas perennes que necesitan dividirse en otoño, como las amapolas, peonías, heuchera, coreopsis, geranios robustos, zinias, azucenas, hostas, lirios. Prepara un cultivo de cobertura (abono verde), para que el jardín quede listo para la primavera siguiente.

5. Sigue limpiando: Por último, quita los desechos del césped y de los almácigos para impedir que las plagas de insectos sobrevivan allí durante el invierno. Rastrilla las hojas y guárdalas para composta.

El daño provocado por los gusanos blancos es más severo al final del verano, por lo que ahora es tiempo de utilizar un producto para controlarlos (como el 24 horas Bayer Advanced). Para saber si tienes gusanos blancos en el jardín, fíjate en estos síntomas: adelgazamiento y debilitamiento general del césped, la hierba se ve marchita o seca, ves grandes parches marrones o irregulares en la hierba o grandes parches de tierra muerta que puedes remover en una sola pieza o encuentras topos, aves o mapaches cavando en tu césped (son animales que se alimentan de gusanos).

Cuida tu huerto en otoño

Cuando llega el otoño hay que preparar la huerta para el invierno, por lo que es el momento idóneo de recoger semillas y de dejar todo dispuesto para la próxima temporada. En esta época del año, se recomienda el cultivo de lechugas, remolachas, coles, repollos, zanahorias y vegetales verdes en general, para poder tener verduras frescas en nuestra mesa.


También se aconseja la preparación de los semilleros que ayudan a que nuestra cosecha crezca más rápido y sin apenas cuidados. Una vez que los cultivos aumenten de tamaño, serán transplantados para que su ciclo de desarrollo siga su curso.
Trabajo y dedicación en la huerta
En otoño hay que realizar tareas para elimninar todas las malas hierbas y mejorar la calidad del terreno y una preparación de invernaderos en donde se puedan refugiar las especies más delicadas. Asímismo, se deben hacer labores de abonado, plantación de árboles frutales, revisar los sistemas de riego, seleccionar las herramientas oportunas para realizar una tarea diaria de mantenimiento de la huerta, etc.
Las hortalizas de otoño deben recibir luz solar durante al menos seis horas al día, per ello es fundamental posicionarlas en un lugar donde reciban calor y deben ser protegidas de las habituales lluvias, heladas y granizos. Además, es el momento propicio para recoger los restos de la cosecha y utilizarlos para elaborar un compost natural.
Plagas otoñales
Respecto al control de plagas debemos tener cuidado especialmente con las orugas en tomates, coles, lechugas, durante todo el verano y otoño. La mosca blanca también ataca a tomates, pimientos, berenjenas, judías, etc. Es detectada esta plaga por el amarilleo y decoloración de las hojas.
Los remedios naturales para eliminar a la mosca blanca son bastante eficaces. Por ejemplo, las aplicaciones con infusiones de productos empleados en agricultura ecológica, los lavados de la planta con agua jabonosa y la colocación de placas amarillas con pegamento en los invernaderos. Esto se usa para que el insecto se quede pegado atraído por el color. Éstas son soluciones óptimas que habitualmente consiguen acabar con el problema. 
  
Por último, los pulgones, presentes sobre todo en primavera y otoño en lechugas, habas, guisantes y pepinos, se pueden controlar eficazmente aplicando cada 10 días una solución jabonosa en los brotes dañados y, si el ataque es muy fuerte, se debe extender un insecticida específico.
Hay que cuidar adecudamente nuestro huerto no sólo en otoño, sino también durante todo el año, ya que los cultivos pueden sufrir el ataque de plagas y se pueden deteriorar con las enfermedades peculiares de cada especie. Además, es importante recordar que el exceso de lluvia provoca un deterioro de la cosecha, por lo que en todo momento debemos estar al tanto y proteger lo mejor posible la huerta en otoño, cuando es habitual sufrir la temida gota fría.

Más plantas para el otoño

El ranúnculo de Persia, de lafamiliade las ranunculáceas,  es una planta} bulbosa que se utiliza para flor cortada, cuyocultivoes muy fácil. La plantación se realiza en otoño, y florece al final del invierno o a principios de la primavera.

Esta planta necesita un espacio a pleno sol, un riego moderado y una temperatura que oscile entre los 10º y los 20º. 

Se cultivan numerosas razas de ranúnculos, una de las cuales es el ranúnculo de Persia. Destacan también los de Francia y Turquía.

Las variedades que se cultivan del ranúnculo de Persia son:

– el “Barbaroux”, color rojo
– el “Fireball”, de color rojo fuego
– el “Pink Perfektion”, de color rosa intenso
– el “Mont Blanc”, de color blanco
– el“Júpiter”, de color salmón
-el “Golden supremo”, de color amarillo-limón

Las flores son en su mayoría dobles. Suelen multiplicarse en otoño o inviernos mediante la plantación de un pequeño rizoma enterrado ligeramente en la tierra. Aunque también pueden obtenerse mediante plantación de semillas, en cuyo caso se obtienen muchas flores.
El cultivo del ranúnculo de Persia debe hacerse en buena tierra de jardín con abundante tierra orgánica. Conviene un clima suave para sucultivotemprano. En caso contrario será necesario retrasar la plantación. Conviene plantarlo a pleno sol.
Es una planta bastante resistente a las enfermedades, pero hay que tener cuidado con los ataques del pulgón de la araña roja.

Frutas para otoño, el nispero

Árboles frutales para plantar en otoño: el Níspero. La época apropiada para plantar el níspero se comprende entre finales del otoño y mediados del invierno. El níspero se multiplica por injerto, y por lo general tarda poco en florecer, pudiendo hacerlo hasta  mediados de enero, depende del momento de la plantación. La recolección de losfrutosse realiza a mediados de abril, aunque depende las variedades. Para cultivarlo es necesario plantarlo en buena tierra de jardín.

El níspero pertenece a lafamiliade las rosáceas. Es un árbol de hoja perenne, con muchovalorornamental por su hojas y su presencia. Además, es muy interesante desde el punto de vista alimenticio, ya que susfrutosson muy apreciados. A continuación vemos conmásdetalle cómo cultivar y cuidar el níspero y su utilización.

Las flores del níspero se agrupan en inflorescencias colgantes formando ramilletes blanquecinos que aparecen poco después de su plantación y hasta mediados de enero, según la variedad de níspero.

Los frutos tienen forma oval, con semillas gruesas y una pulpa de color amarillo-rosáceo, de gusto ácido y muy sabroso.

Losfrutosse utilizan para suconsumofresco por su agradable y exquisito sabor.


La multiplicación del níspero se realiza a través de injerto sobre portainjertos determinados, que suelen ser el níspero de semilla y el níspero albar. Lasvariedadesque se injertan habitualmente son: “Santa Rosalía”, “Tanaka”, “Pelosilla” y “Vainilla”.

El cultivo del níspero suele llevarse a cabo en zonas de clima suave, donde las temperaturas no bajen de 0ºC. Necesita mucho sol, un riego moderado y una adecuada fertilización a comienzos del otoño que incluya estiércol.

Este árbol no necesita ser podado, pero si requiere la limpieza de las hojas inferiores y de la copa para darle forma.

El níspero es un árbol rústico fácil de cultivar,  sin problemas desde el punto de vista sanitario. Basta con tratamientos preventivos para mantenerlo protegido de enfermedades y plagas.

Los arboles frutales en Otoño (II Parte)

Vacunas para tus frutales
Existe un método muy sencillo para prevenir que nuestro frutal se vea afectado por los hongos, una enfermedad muy típica del otoño que puede llegar a pudrir un árbol. Con las buenas temperaturas, las lluvias y la humedad adecuada, la planta está protegida automáticamente. Pero cuando no se dan esos tres factores juntos, tenemos que echarle una mano: 
  • Según el tipo de frutal, realizaremos el tratamiento cuando se haya caído una cantidad de hojas. En los que dan frutos con hueso tendremos que esperar a que se hayan caído el 75% de las hojas. En los de pepita, basta con que se caigan la mitad.
  • El tratamiento lo realizaremos con productos que activen los mecanismos de defensa de la propia planta, como los compuestos ricos en cobre.  
  • Añadiendo los pétalos caídos a la tierra actuarán como vacuna biológica para inactivar los hongos y otras infecciones, ayudando así a la autodefensa del árbol.

Un ejemplo práctico: el níspero
Al igual que otros frutales, el níspero se ve afectado cada otoño por el hongo moteado. Cuando esto ocurre, aparecen manchas en los frutos y las hojas. Para evitarlo, hay que quitar los frutos y brotes secos de sus ramas, e impedir que queden parcelas deshabitadas a su alrededor, que aumentan el riesgo de ataque por parte del hongo.

Con estos cuidados conseguiremos tener unos árboles frutales sanos en otoño, y unos frutos deliciosos en verano. Además, contribuiremos a preservar el medioambiente, y evitaremos que nuestro árbol sufra por algo que podríamos haber impedido. 

Los arboles frutales en Otoño

Llega el otoño y los árboles, igual que las personas, se vuelven más propensos a contraer enfermedades. Con las heladas nocturnas, los días fríos y la disminución de horas de sol, nuestro jardín se ve afectado. Las fibras fotosintéticas no reciben tanta luz como en verano, y el frío provoca estragos, ya que las hojas se caen y dejan de proteger a nuestras plantas



No todos los árboles reciben al invierno con la misma actitud. Algunos notan más la ausencia de luz y de calor. Un ejemplo de esto son los frutales, que por sus componentes energéticos requieren una mayor absorción de éstos. Por eso, en otoño se ven afectados por ciertas enfermedades. Pero aquí vamos a aprender a tratarlas, o a evitarlas en la medida de lo posible. 

Fases de crecimiento
Los frutales determinan su crecimiento en base a las temperaturas externas. Por eso, existen dos fases de desarrollo. La primera, conocida como fase vegetativa, va desde el principio de la primavera hasta que llega el otoño. Durante esta época, las plantas renacen, aparecen sus flores y sus frutos, y vuelven a verse cubiertos de hojas. El final de esta fase llega cuando las hojas se tornan de nuevo de un color terráqueo, y sus ramas vuelven a quedar desnudas.

A la fase vegetativa le sigue la de reposo. Se extiende desde el final del verano hasta la llegada de la primavera siguiente. Durante esta etapa los árboles permanecen dormidos, las yemas están cerradas, y no existe ninguna actividad vegetal.

Son las propias plantas las que, a pesar de este contraste continuo entre frío y calor, regulan su crecimiento a través de un balance interno. Pero no dependen sólo de ellas mismas: a veces se ven afectadas por los factores climáticos, que también establecen cómo y cuánto debe crecer una planta.

Con el calor activan el crecimiento. Con el frío caen las hojas, e igual que una persona que no se abriga puede caer enferma, al árbol le ocurre lo mismo. Además, al desprenderse las hojas, se abre una herida en la rama, desde la cual puede contraer infecciones imperceptibles. 

Lo que debemos hacer para cuidar nuestras plantas en otoño

Para tener un jardín saludable dicen los expertos que hay que estar una estación adelante. En el otoño debes preparar tus plantas y jardín para el invierno, por ello te decimos las tareas indispensables para cuidar tu jardín en esta temporada.



1. Si vives en una región donde las temperaturas invernales caen por debajo de los 20 grados Fahrenheit (-6 grados centígrados) por largos periodos de tiempo tienes que levantar y almacenar los bulbos blandos tales como orejas de elefante, dalias y lirios de agua después de la primera helada, de acuerdo con el experto en jardín y exteriores P. Allen Smith de la firma STIHL.

2. Haz una aplicación selectiva de herbicidas en malezas perennes, estos herbicidas son especialmente eficaces en otoño. Así evitarás que se fortalezcan antes del invierno. Una medida de protección básica es usar guantes cuando apliques estos productos para evitar daños en la piel, menciona el experto.

3. No es necesario que retires cultivos de raíz como zanahorias, rábanos o papas, estas soportan las condiciones climáticas hasta ya entrado el invierno, así lo señala Smith.

4. El abono y el mantillo orgánico deben dejarse podrir para ponérselo a las plantas y flores. Los habitantes del jardín te lo agradecerán la próxima primavera.

5. Es el momento de plantar los bulbos que florecen en primavera como tulipanes, narcisos globe alliums.

6. Barre y quita las ojas del césped. La importancia de eliminar las ojas muertas radica en que luego de unos días se forma una alfombra de hojas que asfixia el césped, esto le impedirá crecer sano en primavera, asegura Smith.

7. Proteje tus áreas de entretenimiento con agua de las hojas de otoño. Con una red puedes cubrir piscinas, spas, fuentes y estanques, para evitar que las salidas de agua se tapen.

8. Analiza tu jardín para saber qué plantas son perennes y que plantas moriran. Luego de que mueran sácalas y hazlas en composta, es lo que recomienda por su parte el experto en jardinería y gerente de ventas de los expertos en viveros Hicks Nurseries, Felix Cutrone.

9. Si no quieres sacrificar la belleza y el color de tu jardín, debes plantar especies como los crisantemos, aster y sedum, que son plantas ornamentales y perennes para colocar en el césped, asegura Cutrone.

10. Debes tener en cuenta que para hacer composta no debes tomar las hojas y plantas que murieron sin caerse. Las hojas ya estaban muertas cuando cayeron del árbol, pero si una rama o una hoja se muere y pudre en el árbol o la planta, no la pongas en composta porque probablemente tenga alguna enfermedad y eso se lo contagiar a las otras plantas.

11. Cuando pongas la composta en tu jardín mezclala con un poco de cal, este elemento fungirá como neutralizador del pH del suelo y lo corregirá para un mejor nacimiento, es un tip del experto que no debe faltar en otño.

12. Dales de comer a los árboles y arbustos de hoja perenen a finales de septiembre, para eso pudes ocupar un fertilizante orgánico de liberación lenta, una opción es el Holly Tone, apunta Cutrone.

Datos curiosos del Azafrán

La especie que le presentamos en el día de hoy, la cual puede ya ser conocida por muchos, es conocida popularmente de diferentes formas. Azafrán silvestre, si se quiere, es el término más habitual, aunque también es reconocida como cólquico, cólchico, azafrán bastardo, narciso de otoño, flor de otoño, mataperros, entre otras.



Amén de estas terminologías, el nombre científico del azafrán silvestre es Colchicum autumnale, y es una especie originaria de Europa, propia de zonas altas, montañosas y praderas. Se destaca por la belleza de sus flores, bulbosas, así como por su floración, la cual se desarrolla en el otoño, detalle importante ya que ha ido utilizada para darle color al jardín durante esta época del año. A su vez, se la utiliza habitualmente para cultivar entre arbustos, en forma de tapices o rocallas.

Sus flores son muy llamativas y coloridas, en gamas de rosas, lilas o púrpuras. De cada bulbo, a u vez, tras pasar los meses más calurosos, nacen entre dos o tres flores.  

Propiedades del Azafrán silvestre

El nombre popular con el que nos hemos manejado aquí, azafrán silvestre, se da por la forma de las flores del Colchicum autumnale, las cuales son similares al azafrán.

Si bien se las conoce como bulbosas, su raíz no es un bulbo verdaderamente, sino que es una base más ancha del tallo. Sus hojas también son un detalle más que atractivo. Otro punto a favor es su uso como planta medicinal.

Dentro de sus propiedades se destaca la colchinina, un potente tóxico que, como efectos secundarios puede ocasionar vómitos o diarrea. Dado esto es que no debe utilizarse a esta especie sin una previa indicación médica. De todas formas, se lo ha utilizado con éxito para tratar la artritis, asma y diferentes afecciones renales.