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Distintos Tipos de Rosas

El Olivo, un árbol histórico y de importante tradición, tiene un origen en la franja mediterránea. Igualmente, en la actualidad se cultivan y plantan en diferentes regiones del mundo, las cuales ofrezcan las condiciones climáticas propicias para su adaptación y crecimiento. Por esta razón es que este árbol se puede conseguir con cierta facilidad en diferentes tiendas de jardinería.

El Olivo es un árbol que puede alcanzar una importante altura, por lo que es muy importante estudiar y evaluar el sitio adecuado para su plantación. Es posible plantarlo en maceta, pero después de unos años es recomendable trasplantarlo hacia un lugar más espacioso, ya sea un terreno, un jardín o una huerta.

El cultivo del Olivo es simple. De especie perenne, presenta una importante tolerancia a las heladas, mientras que las condiciones climáticas que lo pueden afectar son las temperaturas altas y los vientos secos. La circunstancia de altas temperaturas, afecta al Olivo en tiempos de floración.

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Condiciones necesarias para el cultivo y el crecimiento

Una de las condiciones necesarias para el buen crecimiento del Olivo, es la presencia de abundante cantidad de luz solar. Por otro lado, se caracteriza por resistir de muy buena manera las sequías, así como resiste la salinidad y los suelos calizos.

En relación al cuidado del árbol del Olivo, es importante su protección frente a las diferentes plagas que lo atacan. Si bien son muchas las plagas que lo atacan al Olivo, las más problemáticas son la polilla del Olivo, la arañuela del Olivo y la mosca del Olivo.

Para la polilla del Olivo, es necesario el uso de químicos. Es una pequeña mariposa, la cual ataca en épocas primaverales, a los nuevos brotes. La arañuela, en cambio, es mucho más dañina que la polilla. Para tratar al Olivo frente a esta plaga, será necesario un buen tratamiento basado en organofosforados. La mosca, es la más peligrosa de las plagas que atacan al Olivo. Para ella es indispensable el uso de productos químicos.

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Las rosas Floribundas

Las Rosas Floribundas son una especie de rosa resultante de la cruza entre las Híbridas Té y las Polyanthas. Sus características propias la destacan sobre otras variedades de rosas por su floración constante, a diferencia de las habituales, las cuales florecen una vez al año. A su vez, la Rosa Floribunda cuenta con tres o más flores por tallo, de diversas formas y colores, y un follaje mayor, volviéndola en especie de atractivo único.

Por otro lado, las Rosas Floribundas son flores ideales para todo jardín. Esta especie no necesita el cuidado frecuente que se le debe otorgar a otros rosales. Como decíamos anteriormente, florecen constantemente, dando flores por mayor tiempo, desde la primavera hasta entrado el invierno con la época de poda.

Crecen de forma compacta, ubicándolas en el lugar perfecto serán de una gran belleza e importancia para el jardín general, mostrando sus diversos colores como abanicos abiertos en constante floración. Son menos proclives a enfermedades y plagas que los rosedales clásicos.

Formas de cultivo de las Rosas Floribundas

En primera instancia debemos destacar que las Rosas Floribundas necesitan una gran provisión de agua. El riego debe ser abundante, aproximadamente tres o cuatro veces por semana, sobre todo en primavera y verano. A su vez, también es indispensable que sean plantadas en buena tierra. Se recomienda cambiar la tierra en donde va a ser plantada. 

Por otro lado, en relación a la poda podemos recomendar que se haga en las semanas más intensas del invierno. Pasado el invierno, es recomendable comenzar a pulverizar cuando aparezcan las primeras hojas de primavera, hasta llegado el otoño, con fungicidas e insecticidas, en contra de hongos, mancha negra y pulgones.

Rosa Silvestres

Sus propiedades hicieron de pronto tan famosa a la rosa mosqueta, que no hubo quien no oyera sobre ella, aunque nadie sabía identificarla. Sin embargo, la conocemos bien, porque no es otra que la rosa silvestre de color blanco o rosado y con pocos pétalos, que se suele usar para cubrir enrejados de jardín.

Con ella es posible preparar una rica mermelada, además de sopas, jaleas, bebida, tinturas, medicamentos y otros productos que aprovechan sus excelentes propiedades. Una cualidad muy importante es su alto contenido de vitamina C, quince veces superior a la naranja, por lo que se consume en grandes cantidades en muchos países. También se usa en farmacopea, por sus condiciones diuréticas, sus aptitudes para la disolución de cálculos biliares y renales, en el control de tos convulsiva e inflamaciones de la mucosa intestinal y como antihelmíntico.

La rosa mosqueta es, además, principal ingrediente de cremas cicatrizantes que son especialmente utilizadas en heridas de la piel y quemaduras, ya que regeneran rápidamente los tejidos. Por esta razón es bastante difundido su uso en la cosmética femenina.

Herramientas y equipos para podar Palmeras

La poda es un trabajo duro y peligroso y extremar las medidas de seguridad es fundamental, especialmente en trabajos en altura.

Usa herramientas y materiales de calidad: “lo barato sale caro”.

Las herramientas de corte y materiales que se utilizan son:

• Márcola o cuchilla de palmero: es frecuente entre los palmeros (podadores de palmeras) del Sur de España. Sólo con esta herramienta se puede hacer todo el trabajo de poda: limpiar el tronco, cortar hojas por el peciolo, cortar frutos y para hacer el acabado de la balona.

En la foto de de arriba se puede ver al podador con una márcola en la mano y montado en la “bicicleta”.

• Corvellot: es una herramienta similar a la márcola. Se emplea mucho en el Levante español.

• Hacha: también la usan muchos podadores para cortar hojas y las “pencas” (base del peciolo); luego, el afinado de la balona es preciso hacerlo con la márcola o con el corvellot.

• Motosierra: la hay pequeña de mano y sirve para cortar hojas y lo grueso.

• Serrucho: para lo mismo que la motosierra, para cortar hojas por el peciolo. Se emplea poco.

• Casco con pantalla protectora:para proteger los ojos de las astillas.

• Mascarilla o pañuelo: para el polvo y el polen.

• Guantes anti-corte.

• Chaqueta y pantalón con protección anticorte: están relleno de unas fibras que al contacto con la motosierra bloquea la cadena de ésta.

• Botas: lo ideal es que sean de material anti-corte y con puntera de acero.

• Arnés.

• Eslinga de acero inoxidable con mordaza: se usa para rodear el tronco y mantenerse en esa posición.
 
• Espuelas: las espuelas se han usado y se siguen usando, pero son dañinas porque agujerean los troncos. Además, por ahí pueden entrar patógenos.
 
• Bicicleta: este artilugio es el mejor considerado por los especialistas para realizar la poda de palmeras con seguridad y sin dañar al ejemplar como se hace con las espuelas. Puedes verlo en la imagen que hay más arriba, en la que se ve la márcola.

• Escalera: se usa al menos para los primeros metros.

• Grúa: en las ciudades, la poda de muchos ejemplares compensa sobradamente el uso de una grúa con cesta.

Epoca de Poda de Palmeras

Normalmente se poda cada 2 ó 3 años.
En climas cálidos, puede efectuarse en cualquier época del año.Ten en cuenta que hablamos principalmente de quitar hojas secas.
Si es un clima en el que se producen heladas ocasionales (temperatura por debajo de 0ºC), es mejor esperar a que pase el frío y hacer la poda incluso en verano. El hecho de tener las hojas secas le servirá como protección para el frío.
Fundamentos
Elimina las hojas secas; nunca hojas verdes, aunque estén algo deterioradas. Es falsa esa idea de que cuantas más hojas se quiten, la planta se “estirará” más. Todo lo contrario, supone una reducción de su capacidad de fabricar nutrientes y el crecimiento será menor, tanto en altura como en grosor de tronco o estípite, que quedará más estrecho.
* En el caso de tener que cortar hojas verdes, se elimina una sola corona de hojas. Esto se hace a veces para alargar el tiempo en volver a podar, pero no es lo adecuado.En las imágenes inferiores vemos una Palmera Canaria con su porte natural (foto izquierda) y que aún no necesita poda, sin embargo es común que se haga en esta situación, por estética y para que haya más luz en el suelo, pero técnicamente se debería esperar a la seca completa de hojas.
En las otras dos fotografías se aprecian ejemplos de poda excesiva.

Como podar las palmeras

Las palmeras en jardinería se podan por razones de seguridad y de estética:

        
  • Cuando vemos una palmera llena de hojas secas da sensación de abandono, de no-mantenimiento: luce más si está limpia y toda verde.
  • Las hojas secas se desprenden y pueden caerle a las personas.
  • Existe un riesgo de incendio del follaje seco. 
  • Favorece el anidamiento de ratas. Solución: colocar alrededor del tronco una chapa metálica y así no podrán trepar hasta arriba. (Ver foto inferior)
  • Se deben eliminar las hojas afectadas por hongos para evitar que se propague a hojas sanas.

Palmeras para Jadineria

Archontophoenix alexandrae

Es muy característico de esta especie la vaina de hojas que forma una masa uniforme con el tallo denominada capitel. Resiste heladas débiles (-2ºC). Poco difundida, pero se ve de vez en cuando en jardines meridionales protegidos.
Caryota urens

Conocida como Palmera de hoja de cola de pescado. Su inflorescencia aparece cuando tiene unos 12-14 años; siguen apareciendo hojas nuevas tras la primera floración, pero tras 5-6 años de este suceso, habrá completado su ciclo y muere. Especie poco difundida.
Chamaedorea elegans

Es una muy palmera muy popular como planta de interior. Alcanza unos 2 m de altura. En jardín se emplea en semisombra o a la sombra de otros árboles en climas sin heladas. Expuesta al sol, amarillea.

Chamaerops humilis

El Palmito resiste bastante el frío. Es una planta de origen mediterráneo, de pequeño tamaño, como arbustiva. Se emplea en la formación de grupos de numerosos ejemplares en jardines secos.
Chrysalidocarpus lutescens

La Areca es otra popular planta de interior. Como su tallo es múltiple, puede propagarse por división de tallo (con raíz) dividiéndose desde la base.

Cocos nucifera

El Cocotero es una palmera que alcanza los 12-24 m de altura, siendo su tallo más o menos encorvado o inclinado. Sólo vive en el exterior en climas tropicales; en el resto del mundo se emplea como planta de interior (delicada).
Howea forsteriana

La Kentia es una conocidísima y elegante planta de interior. Resiste heladas débiles (-4ºC), por lo que se puede cultivar al exterior en gran parte de la costa mediterránea. Se multiplican por semillas, y éstas no están preparadas para su siembra hasta dos años después de recolectadas. Tardan más de 6 meses en germinar.

Jubaea chilensis

La Palmera chilena puede emplearse como ejemplares aislados o en grupos, por su grosor y apariencia columnar. Su crecimiento es muy lento, de ahí que haya perdido popularidad a favor de otras palmeras de crecimiento más rápido.

Livistona chinensis

Tiene la hoja palmada con los segmentos horizontales, de tal forma que cuelgan los extremos. Su crecimiento tan lento ha contribuido a su menor difusión en los últimos años a favor de las Washingtonias, de aspecto similar y que crece 3 ó 4 veces más rápido.
Phoenix canariensis

La Palmera canaria alcanza los 15-18 m de altura, con un diámetro de tallo aproximado de 1 m. Crece unos 30-40 cm por año.

Apta para alineaciones, como ejemplares aislados o agrupadas en jardines amplios. En regiones frías se utilizan incluso como decorativas de interior en tiestos, y en las regiones templadas, al exterior. Muy cultivada.
Phoenix dactylifera

La Palmera datilera es muy parecida a la Palmera canaria pero existen diferencias:

– Phoenix canariensis no rebrota desde la base, y la Phoenix dactylifera sí.
– Además los foliolos de esta última especie son más estrechos, y verde azulados en lugar de verde-verde.
– El penacho de la P. canariensis es más grande que el de la P. dactylifera.
– La Canariensis crece más lentamente y alcanza menos altura que la Datilera.

Los frutos de Phoenix dactylifera son los dátiles comestibles.
Phoenix reclinata

Es parecida a la Palmera datilera pero con tallos múltiples que salen del pie. Necesita mucho espacio.
Phoenix roebelenii

Se trata de una palmerita enana, ornamental y atractiva para jardines pequeños o interiores muy luminosos. Se suele ver con un tronco menor a 1 m de altura, pero puede alcanzar 4 ó 5.
Rhapis excelsa

Palmeritas pequeñas relativamente poco cultivadas. Ninguna especie de este género alcanza más de 3 m de altura. Muchas son aptas para semisombra o interior. Suelen ponerse a la sombra de otras palmeras en climas que lo permitan, o como planta de interior.

Roystonea regia

La Palmera real de Cuba se caracteriza por conformar un capitel liso, verde dispuesto sobre un tallo único poco anillado, casi liso, de color gris blanquecino. Dada la rectitud del tallo se emplea en alineaciones. Aguanta poco frío por lo que sólo se cultiva en climas cálidos donde la temperatura nunca baja de -2ºC.
Sabal palmetto

Menos vistas que otras. Se parecen a simple vista a las Washingtonias. Resiste algunos grados bajo cero y van muy bien cerca de la costa.
Syagrus romanzoffiana (= Arecastrum romanzoffianum)

El Coco plumoso es una palmera que está de moda por su resistencia y aspecto tropical. No se usa apenas como planta de interior, excepto en grandes macetones con mucha luz, en una galería, invernadero o similar. Crecimiento rápido.
Trachycarpus fortunei

Es una de las palmeras que más resiste el frío (si no la que más): -20º C. Por esto se puede cultivar al aire libre en zonas de clima continental. Es muy característico su tronco recubierto de una especie de pelos.
Washingtonia filifera

Es otra especie ampliamente utilizada en el mundo. A -9º C sus hojas se chamuscan, pero pueden recuperarse. Soporta la proximidad al mar, por lo que es ideal en zonas costeras.

Washingtonia robusta

Es muy parecida a la anterior, de hecho tienen el mismo nombre común (Wachintona). También es muy cultivada. Se diferencian a la vista en que ésta, la W. robusta, tiene el tronco más delgado y es más alta que la W. filifera. Recuerda: W. Robusta, tronco delgado (lo contrario a lo que su nombre haría pensar). Resiste heladas de hasta -5º C.

Ambas especies de Wachintona son casi indistinguibles en los primeros estadios, pues los segmentos de W. filifera aparecen cuando esta planta tiene una cierta edad (más de un año)

Tipos de Abonos para Jardines

Existen dos tipos de abonos: orgánicos y minerales.
1. Abonos orgánicos

* Estiércoles: lo hay de vaca, de oveja, de caballo, de cabra… Parecido es el guano, gallinaza, palomina, excrementos de murciélago… Todos son deyecciones animales.
Compost: el compost es un material obtenido a partir de restos vegetales y otras materias orgánicas sometidas a un proceso de compostaje. Puedes hacer compost casero con los residuos vegetales del jardín y de la comida.


Turba: hay dos tipos de turba: turba negra (la más habitual) y turba rubia (muy ácida, ph=3,5). Se emplean mucho como base para preparar substratos para macetas y para hacer semilleros. También son buenas para adicionar al terreno. 


* Extractos húmicos: estos productos son menos conocido por el aficionado. Su uso en horticultura intensiva es creciente. Se trata de ácidos húmicos y fúlvicos extraídos de sustancias orgánicas. Son sustancias muy buenas para al suelo.
Otros abonos orgánicos son los huesos triturados, cuernos, harina de sangre, lodos de depuradora, restos de cosechas y paja enterradas, abonos verdes, etc.
2. Abonos minerales o Fertilizantes químicos

Fertilizantes minerales convencionales: Urea (45-0-0), Nitrato amónico (33-0-0), Sulfato amónico, Nitrato sódico (Nitrato de Chile), Superfosfato, Cloruro potásico, 15-15-15 (triple 15), 35-15-0, 13-0-44, etc.
Fertilizantes organominerales: es una mezcla de materia orgánica con nutrientes minerales (Nitrógeno, Potasio, Magnesio, Manganeso, etc.). Vienen normalmente granulados en sacos. Ideales para realizar una fertilización completa en el abonado de fondo en todo tipo de cultivos.
Fertilizantes de lenta liberación: se caracterizan porque se disuelven poco a poco y van liberando los nutrientes a lo largo de varios meses. Son más caros que los convencionales, pero duran más. Ejemplos comerciales: Osmocote, Nitrofoska Stabil, Nutricote, etc.
Abonos líquidos y para fertirrigación: aquí incluimos los usados para verter en las macetas de las Plantas de Interior.


Abonos foliares: se aplican pulverizando sobre la planta. El abono foliar se usa como complemento al abonado de fondo. Es muy interesante para aportar micronutrientes: Hierro, Manganeso, Cobre, etc., ya que se precisan en pequeñísimas cantidades y se asimilan directamente por aplicarlos en la propia hoja.
Correctores de carencias: hay unos fertilizantes especialmente diseñados para corregir cualquier carencia concreta de un elemento o de varios a la vez que se puediera presentar. Por ejemplo, si hay una carencia de Hierro, existe un producto rico en este elemento.
Usos de los abonos
Los abonos orgánicos como el estiércol, el compost, la turba, etc. aportan de todo, pero en poca cantidad y lentamente. Sus beneficios son más como mejorantes de la tierra al formarse humus, que como suministrador de nutrientes.
Los abonos químicos o minerales lo único que aportan son nutrientes puro y duro, ni humus ni mejora del suelo en otros aspectos como hacen los abonos orgánicos. Eso sí, enriquecen de minerales el suelo y las plantas disponen de alimento en cantidad rápidamente.
Podrías abonar sólo con los orgánicos, tendrían de todo, pero sale caro y en determinados momentos hacen falta grandes cantidades de Nitrógeno y de los demás elementos y los abonos orgánicos no pueden suministrarlo ya que ellos van descomponiéndose lentamente, a su ritmo, según el clima y el tipo de suelo.
La mayoría de abonos o fertilizantes que usamos suelen incluir sólo 3 nutrientes: el Nitrógeno, el Fósforo y el Potasio. Las plantan necesitan más cantidad de éstos elementos que de ningún otro. Es conveniente asimismo aportar los demás elementos para prevenir carencias: Magnesio, Hierro, Manganeso, Cobro, Boro, etc.

Cuidado de Plantas de Interior

Actualmente, en muchos hogares existe una creciente afición por el cultivo de plantas de interior. En la gris monotonía de las grandes ciudades, estos organismos representan a la naturaleza y, precisamente por ello, porque se sitúan fuera de su entorno natural para adornar oficinas, casas, tiendas… no se debe olvidar que, como cualquier ser vivo, tienen sus necesidades naturales de luz, temperatura, agua y nutrientes.

En realidad, es muy difícil establecer qué plantas son de interior y cuáles no, ya que no existe ninguna clasificación científica a este respecto. Tampoco existen plantas cuyo medio óptimo sea el interior de una casa. Pero hay un gran número de ellas que se prestan para el cultivo en interiores. Algunas admiten las condiciones durante mucho tiempo, y otras tan sólo un par de semanas.
La luz necesariaEs un componente indispensable para la vida de una planta por lo que, en el momento de elegir el lugar que ésta va a ocupar, será necesario optar por aquel en que exista una buena iluminación solar o bien alumbrarlas artificialmente. Sin embargo, cuando una planta está situada en un lugar demasiado luminoso, algunas hojas quedan amarillentas y caen. El exceso de luz provoca quemaduras y necrosis que afectan al crecimiento de la planta. Por el contrario, si una planta dispone de escasa luz se marchita.

Es bueno dar la vuelta regularmente a la planta para que reciba la misma luz en todas sus partes, porque si no existe el riesgo de que la planta se tuerza buscando la luz necesaria para su existencia. En invierno, cuando el sol no es tan fuerte, se pueden colocar las plantas más cerca de la ventana y retirarlas un poco en verano. Un consejo muy útil es no poner nunca una planta que ha estado en sombra o a media sombra al sol directamente, ya que se podrían quemar las hojas.

Una planta necesita diariamente entre 12 y 16 horas de luz. Cuando no les llega en cantidad suficiente, la solución es la luz artificial. Existen lámparas incandescentes que imitan la luz natural y que son muy prácticas en estos casos.

Temperatura y humedad
Las plantas oriundas de regiones cálidas y húmedas deben ser vaporizadas para compensar la pérdida de agua provocada por la evaporación y la transpiración, y mantener, de esta forma, un ambiente propicio para su desarrollo. La falta de humedad se evidencia en una planta porque se pone amarilla y se le caen las hojas, al mismo tiempo que dejan de crecer y disminuye su tamaño.

Para resolver este problema, basta vaporizar a diario el follaje con agua pura, pero, como no siempre se puede llevar a cabo esta tarea (podríamos estropear cortinas y muebles), lo mejor es hundir las macetas en turba húmeda, ya que ésta mantiene la humedad atmosférica. Otro método consiste en cubrir un plato con un lecho de grava, llenarlo casi de agua y colocar la maceta sobre los guijarros. También, en algunas condiciones, la mera presencia de una fuente o un jarrón ornamental lleno de agua, basta para mantener un grado de humedad constante.

En cuanto a la temperatura, se puede decir que, en condiciones normales, una planta necesita para desarrollarse una media que varíe entre los 12 grados, en invierno, y los 24 grados, en verano, ya que no tolera bien las variaciones bruscas de temperatura, que detienen su crecimiento y provocan la caída prematura de las hojas.

La repisa de una chimenea, por ejemplo, puede ser un soporte muy decorativo para las plantas colgantes, pero es necesario cambiarlas de lugar antes de encender el fuego porque el calor las mataría. El alféizar de una ventana es otro lugar donde se registran altas temperaturas hasta el punto de resultar intolerables para las plantas; este lugar en invierno tampoco es adecuado por el frío y las corrientes de aire.

Además, hay que ser prudentes con algunas instalaciones, como las del aire acondicionado, perjudicial cuando la planta está cerca, y las de la calefacción (algunos sistemas mantienen con dificultad una temperatura constante sin secar el ambiente).

Un riego apropiado
Este aspecto dependerá de la naturaleza de la planta y de la evaporación que en la misma se origine. Así, las plantas de hojas amplias y tiernas tendrán mayores necesidad de agua, mientras que las de hojas estrechas y duras requerirán riegos menos frecuentes, incluso prácticamente nulos en las apocas frías, de reposo vegetativo. Por otra parte, la necesidad de riego será mayor cuanto más elevada sea la temperatura, pues en este caso la transpiración de la planta será también mayor y la pérdida de agua por las hojas resultará cuantiosa.

Por norma general, las plantas de interior presentan menor evaporación y, consecuentemente, necesitan menos agua, es decir, riegos más espaciados, salvo que las condiciones de calefacción provoquen una sequedad excesiva. En este supuesto, al igual que en verano, los riegos han de ser más frecuentes para mantener la planta fresca y ligeramente húmeda, sin llegar al encharcamiento. Las plantas que necesitan menos riego durante el reposo vegetativo son las de hoja caduca, los bulbos, los rizomas, los tubérculos, las plantas crasas y las de reposo absoluto.

Antes de regar es preciso examinar con cuidado la tierra en la superficie de la maceta para ver el grado de humedad que posee. Una maceta está bien regada y no necesita más agua cuando, tomando un poco de tierra con los dedos, está húmeda, pero apretándola no gotea.

Los nutrientes
Las plantas necesitan ser alimentadas para subsistir, ya que las reservas naturales de la tierra se agotan. De esta forma el uso de abono, líquido o sólido, orgánico o inorgánico, es totalmente necesario.

Toda planta necesita tres elementos nutritivos importantes: nitrógeno, necesario para el crecimiento; fósforo, imprescindible para la formación de las hojas nuevas y los brotes de flores; y potasio, útil para dar robustez y resistencia. Además de estos tres elementos, un abono aporta los llamados oligoelementos (magnesio, azufre, hierro, boro, cobre…), indispensables para la vida de una planta.