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Aprende a cultivar tomates

Los tomates son exquisitos en ensaladas y como jugos en verano o primavera o preparado como sopas y salsas en temporada de invierno. Los tomates son una planta nativa de América del Sur, domesticado por primera vez por los aztecas en la zona central de México.
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En la actualidad, hay unas 7.500 variedades de tomates, las cuales son primas cercanas de plantas como el tabaco, las patatas, berenjenas y pimientos picantes.
Botánicamente hablando, el tomate es fruto de una planta con flores, o más exactamente, una baya.
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Forma de cultivar el tomate:
Para que las semillas de tomates germinen, éstas necesitan estar a una temperatura de 16°C, por lo tanto una pequeña huerta interior o un invernadero son el hábitat ideal para que la planta pueda crecer y desarrollarse, proveyéndoles de las ricas ensaladas de las que hablábamos.
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Las plantas del tomate se pueden trasplantar cuando ya tienen unas tres o cuatro hojas, y cuando ya pasa la temporada de heladas.
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Los arbustos deben quedan espaciados por unos 60 centímetros, y con cordones que delimiten el flujo el agua y los fertilizantes líquidos. Una alternativa al cultivo de tomates en semilla, es comprar las plantas ya germinadas.
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La tierra que albergue las plantas de tomate, debe estar siempre bien húmeda y drenada, nunca seca.
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Los tomates son, como decíamos antes, una planta muy sensible a las bajas temperaturas, así que el lugar ideal para cultivarlos a mi gusto es en un jardín interior, donde estarán bien cuidadas y abrigadas de las bajas temperaturas nocturnas. Un tomate casero siempre será más dulce aunque no necesariamente grande, ya que depende de la variedad que tengan.

Como sembrar lechugas

¿Quieres una ensalada de Lactuca Sativa? ¿No? ¿Cómo que nunca comiste eso? Eso es imposible.
Seguramente la conozcas por el nombre de “Lechuga” y apuesto que te encanta. ¿Ahora si? Por supuesto. La lechuga entró en nuestras vidas para no irse jamás y es parte de nuestro alimento más frecuente.
Una rica ensalada con tomates, que algunos disfrutan con algo de cebolla y un poco de aceite es algo que no podemos resistir. Fresca lechuga y crujiente en nuestra boca, posee un cultivo muy sencillo y nos gustaría contarte algo un poco sobre este proceso que seguramente te interese.
La lechuga se planta a partir de semillas y debe plantarse desde principios de la primavera a la mitad del verano, siempre y cuando el verano no sea tan caluroso.
Lo primero que deberás armar, es el almácigo y una vez que identifiques 4hojas recién en ese momento podrás hacer el trasplante.

¿Cuánto dura su desarrollo? Entre unos 50 y 90 días dependiendo de la especie.
Podemos aportarle a nuestra tierra algo de magnesio para un obtener un verde marcado, potasio para fortalecerla y algo de nitrógeno para no correr riesgo de que sus hojas se quemen.

¡Muy bien! ¿Ya estás listo para sembrar tus lechugas?

Cultivo de la betarraga

Lo único que masivamente se sabe acerca de la betarraga se refiere a su importante aporte nutricional, en virtud del cual la mantenemos vigente en los huertos y supermercados. Como reconocimiento a sus méritos, se le incluye generalmente en la ensalada surtida.
Los más creativos, cultores de un naturismo mixto y ocasional, beben su delicioso y reconfortante jugo y consumen las hojas verdes y tiernas de las primeras cosechas o raleos en tortillas, a las que se añaden picadas finamente, crudas o cocidas.
Los rusos, en cambio, hacen exquisitas preparaciones con la betarraga, mientras que los italianos y españoles fabrican con ella encurtidos en vinagre. Convendría proveerse de nuevas y diferentes recetas de la cocina internacional que enriquecerían nuestra dieta con esta y otras hortalizas, que se revelan como antídoto contra el mal de los tiempos modernos: el cáncer.
Mientras tanto, revisemos el procedimiento de nuestro cultivo de betarragas, para obtenerlas más apetecibles, tiernas y sabrosas.

Exigencias de la betarraga

La betarraga, llamada científicamente Beta vulgaris var. hortensis L., de la familia Quenopodiáceas, prefiere un ambiente fresco y algo húmedo; pero si la temperatura se mantiene entre 5 y 10 grados C durante dos o más semanas, puede ocurrir que las plantas emitan su tallo floral prematuramente, deteriorando la calidad de su raíz comestible.
En materia de suelos, esta especie relativamente rústica se produce mejor en aquellos de pH neutro y algo sueltos, que ofrecen resistencia a su expansión. En tales condiciones resultan mejor conformadas, más lisas y suaves que en los sustratos pesados. Para abonar la planta, el estiércol debe aplicarse en el cultivo precedente.
La deficiencia de boro se detecta cuando se observan manchas internas de color pardo, que se acentúan hasta tomar un color negro. Si éstas llegan a la epidermis, forman un anillo ceroso que rodea la raíz, cerca de la superficie del suelo, independientemente de que las hojas muestren anomalías. Esta carencia es uno de los factores que determinan la presencia de hojas rojas en lugar del verde natural. Si la ausencia de boro es total, las hojas se retuercen, encrespan y finalmente mueren. En esos casos es preciso seleccionar variedades
menos sensibles a este problema. Cuando lo que falta es cobre, varía el color de la pulpa y las raíces casi no muestran carne roja. Sus anillos son mucho más marcados que en las normales.

Siembra de la betarraga

Por razones prácticas, de calidad y de productividad, se recomienda el sistema de siembra directa, de la que se obtienen betarragas más abundantes, lisas, con raicillas finas y menudas.
Coloque las semillas en líneas sobre una mesa de 75cm de ancho, con 30cm de separación respecto de otras platabandas. Siembre a surco lleno, cubriendo con 2 a 3cm de tierra. Utilice poca semilla y ralee cuando las plántulas alcancen 5cm de altura, dejándolas a 7 0 10cm entre sí. Cuando al emerger no se ven muy tupidas, limítese a entresacar las raíces que alcanzan un tamaño aceptable para el consumo. El riego se hace por infiltración y no directamente.
La siembra al voleo se realiza en platabandas de 1,5 a 2 metros de ancho, esparciendo la semilla y cubriendo con una pasada de rastra de clavos liviana. Se dan riegos tendidos, con poca agua, por “tapadas” laterales y cortas. Este método es aconsejable a nivel de huerto casero.
Si obtiene la semilla del propio huerto, verá que las flores de esta hortaliza, a semejanza de la acelga, producen frutos esféricos de superficie rugosa, en cuyo interior hay de dos a seis semillas. Un gramo de ellas contiene 60 unidades de gran longevidad y alto poder germinativo.
La conformación de la simiente puede hacer necesario un raleo posterior, para separar los grupos de plantas que nacen de dos o más unidades, pero puede ahorrarse este trabajo empleando semilla monogérmica, que se vende en las distribuidoras especializadas.

Cuidados de la betarraga

El cultivo de esta planta es de corto período vegetativo; de manera que si el suelo ha sido preparado conveniente y oportunamente, será suficiente efectuar una sola desmalezadura. Las recolecciones sucesivas desempeñan un papel importante del raleo, dejando mayor espacio a las raíces restantes.
En cuanto al riego, cuando se realiza a tiempo permite un buen grado de humedad, asegurando un desarrollo uniforme de la planta y una mejor textura de las raíces.

Plagas y enfermedades

En general, la betarraga se produce en buenas condiciones sanitarias en el país, salvo el ataque de algunos insectos, los mismos que afectan a la acelga. El más frecuente es la mosca minadora, cuyas galerías deterioran las hojas.
Tampoco sufre muchas enfermedades, pero en caso de presentarse, las principales suelen ser la cercosporiosis y la virosis. La primera es producida por el hongo cercospora beticola en presencia de humedad alta y temperaturas medias de 24 a 27 grados C, y causando manchas de color café con bordes desde rojo-purpúreos a café oscuro en las hojas. En este caso se recomienda enterrar los restos de la cosecha y rotar cultivos de tres años o más.
La virosis es causada, entre otros, por el virus de mosaico y se reconoce por el moteado de las hojas, clareamiento de venas, lesiones circulares anilladas y enanismo general, con pecíolos de las hojas más cortos que el normal.

El cultivo de la Chirimolla

La atractiva apariencia, el sabor y aroma tan especiales de la chirimoya, llaman la atención de los turistas que nos visitan. Esta fruta semitropical que hemos hecho nuestra, posee cualidades que hoy son reconocidas también en el extranjero. Se cree que en un plazo cercano, su cultivo aumentará, para satisfacer a un expansivo mercado.
El nombre científico de la especie es Annona cherimola, y constituye una contribución sudamericana a la fruticultura. Es originaria de las zonas altas precordilleranas del norte del Perú y Ecuador, situadas entre 1.500 y 2.200 metros sobre el nivel del mar. De regiones muy cercanas a éstas provienen también el lúcumo y el papayo, frutales muy arraigados en el país y cuya adaptación a la agricultura y consumo internos ha resultado privilegiada.En Chile existen, según el catastro efectuado en 1992, alrededor de 1.500 hectáreas plantadas con chirimoyo, lo que significa un notorio incremento de cultivo, debido a las expectativas de exportación de la fruta. De este modo se ha superado largamente la superficie de 400 hectáreas que se había mantenido estable por muchos años en nuestro medio.
Su fruto vistoso, decorativo y exquisito tiene entre nosotros aplicaciones típicamente chilenas, como agregado a la leche o al vino y en la fabricación de helados, además del consumo en estado fresco, en variados postres. Durante su tiempo de maduración, invierno y primavera, las únicas otras frutas disponibles para los usos descritos, son la frutilla y el plátano.
A nivel continental, su cultivo se encuentra aún poco difundido, reduciéndose a plantaciones semisilvestres en sus lugares de origen y países limítrofes, excepto algunos cultivos comerciales de consideración en Chile, Bolivia y Perú. En Europa, sólo los hay en España.
Otras especies del género Annona, similares a la chirimoya, se cultivan en regiones del centro y sur de América, que poseen clima más tropical. Entre ellas está la guanábana (Annona muricata) y el anón (Annona squamosa), cuyo desarrollo se encuentra muy limitado por una gran susceptibilidad a ciertas plagas, particularmente a algunos tipos de mosca de la fruta. También existe un híbrido de A. cherimola y A. squamosa, la atemoya, con plantaciones de importancia en Israel.

Requerimientos de las chirimoyas

Debido a sus rigurosas exigencias climáticas y gran sensibilidad a las heladas, el cultivo en Chile se concentra especialmente en dos lugares que ya son productores tradicionales de chirimoya: La Serena y Quillota. No obstante, también se está plantando en otras localidades de la zona central, con clima benigno y fuerte influencia marítima, especialmente en los faldeos de los cerros menos expuestos a las heladas.
El chirimoyo es un árbol de crecimiento lento, que alcanza un gran tamaño después de largo tiempo. Es longevo, puesto que se pueden encontrar ejemplares cercanos a los cien años, aún en producción.
Como su crecimiento es desordenado, la planta requiere de podas para una adecuada formación. En muchos casos es necesario instalar un soporte tipo parrón, con varas para que se apoyen sus ramas flexibles y cargadas de fruta.
Siendo un frutal de hoja persistente, una característica muy particular de este árbol es que a fines de la primavera se desprende casi totalmente de sus hojas, permaneciendo en ese estado durante un mes. Justo en ese momento, los demás frutales se encuentran con su follaje en máxima actividad, mientras el chirimoyo entra en una forma de latencia, luego de lo cual brota vigorosamente y florece. Este crecimiento de brotes y flores sucede durante el verano.

El fruto

La chirimoya es un fruto compuesto, denominado botánicamente sincarpio, formado a través de la fusión y posterior desarrollo de los numerosos pistilos -entre 70 y 100- que posee la flor. Para que la fructificación ocurra, el óvulo de cada pistilo debe ser fecundado y dar origen a una semilla, hecho que no ocurre fácilmente, debido al desfase entre la receptividad de los pistilos y la liberación del polen evacuado por los 180 a 200 estambres de cada flor. A esto se agrega la dificultad que la especie presenta a las abejas para penetrar al interior de las flores, de gran estrechez en su corola.
Por tales motivos, en forma natural el chirimoyo generalmente logra bajas producciones, con una alta proporción de fruta chica y deforme. Sólo algunas flores logran ser polinizadas y muchas de ellas lo son en forma parcial, desarrollándose algunos ovarios mientras el resto permanece atrofiado.
Sin embargo, el problema de la cuaja de frutos se puede solucionar mediante un sistema de polinización manual, que asegura mejores niveles de producción, con fruta grande y simétrica. El método consiste en depositar en las flores, mediante un pincel, el polen recolectado el día anterior.

Variedades de chirimoyas

Existen diversas variedades de chirimoyo, aunque las diferencias radican, más que nada, en las características externas de la fruta. De ellas, las dos más plantadas en la actualidad son concha lisa y bronceada. La primera produce un fruto redondeado y liso, mientras que en la segunda es más alargado, algo cónico, con protuberancias en la parte basa¡ y media.
La compensación a las dificultades que ofrece este frutal, en materia de productividad, es la abundante y sabrosa pulpa de sus frutos. Tanto es así, que donde se puede cultivar un chirimoyo, se planta con gusto, porque todos sabemos que no hay excepciones a la regla que reza: de lo bueno, poco.
Las sabrosas chirimoyas que empleamos en ricos postres y exquisitos borgoñas.

Cultivo de Maiz en tu jardin

Originario de América, fue una de las primeras exportaciones que realizó este continente a Europa. Hoy en día, el maíz es muy apreciado en prácticamente todo el mundo.
Aparte de las valoradas propiedades del cereal, con su completo aporte nutritivo, el choclo es un delicioso ingrediente para ensaladas, guisos o simplemente para disfrutarlo con mantequilla. Y las humitas o el pastel serán mucho más ricos para usted y su familia preparados con los choclos sacados de su propia huerta.
Aunque ésa es la forma como solemos utilizarlo, es también muy importante en la alimentación de animales, en grano seco para cerdos y aves y de ensilaje para el ganado mayor.
Por sus múltiples aplicaciones, este grano se cultiva desde el norte de nuestro país hasta el extremo sur, en la Décima Región, siempre y cuando se presenten condiciones de temperatura y de agua apropiadas.

Cuidados culturales del choclo

El maíz posee un desarrollado sistema de raíces, exigiendo un suelo profundo y rico en nutrientes; pero también se adapta a suelos delgados, con una buena fertilización y una humedad propicia.
Una vez preparado el terreno, pero antes de sembrar, se recomienda regarlo para asegurar buenas condiciones de humedad, retrasando así el primer riego. Por otra parte, se estimularía la germinación de las malezas, permitiendo eliminarlas con una operación de rastraje, para evitar que luego, al desarrollarse, compitan con el maíz.
Se siembra en primavera, una vez pasadas las heladas. El cultivo debe hacerse en hileras distanciadas 60 a 80cm, poniendo 3 0 4 semillas cada 40cm y a unos 5 a 8cm de profundidad.
Para germinar, el maíz requiere una temperatura del suelo de a lo menos 12 grados, lo que en la región central se puede lograr ya a comienzos de la primavera, y que varía según la zona del país.
Lo que no olvidaremos es que el maíz no tolera las heladas, por lo que hay que asegurarse que el clima “esté firme” para que no nos sorprenda una que arruine el plantío.
En lo que se refiere a necesidades de agua, el maíz plantea los mayores requerimientos entre la formación de la panoja o espiga superior de la caña y la aparición del grano. La frecuencia de los riegos dependerá del suelo, pero generalmente, en la zona central, fluctúan entre 10 y 12 a lo largo de la temporada.
Para conocer el momento de la cosecha del choclo, algunos ecocultores abren un poco las hojas de la vaina que lo envuelve (chala) y comprueban el grado de desarrollo de los granos. Otros se guían por el color del “pelo” del choclo y se afirma que cuando pasan del dorado al castaño, el maíz estaría listo para cosecharlo. Usted tendrá que resolver, con la experiencia personal, cuál método es más efectivo.
Si Ud. compra semillas híbridas, en el envase está indicado el período vegétativo de la planta y, por lo tanto, la época de maduración del choclo.

Las malezas que afectan el cultivo de choclo

El primer paso para el control de las malezas ya lo describimos; más tarde se puede recurrir a métodos manuales o químicos o a una mezcla de ambos. Es importante controlarlas, ya que los mayores perjuicios en el rendimiento son causados por la competencia de malezas en el primer tercio del crecimiento, desde que comienzan a emerger hasta 40 0 60 días después.
Con respecto al control químico, los herbicidas que se deben usar dependen básicamente del tipo de maleza y de la época en que se atacaría, y pueden ser aplicados desde antes de la siembra hasta después de la emergencia.
Los que se suelen usar son Paraquat, Dicamba y EPTC, entre otros.

Fertilización

Las dosis y los tipos de fertilizantes dependerán del terreno, por lo cual es recomendable hacer un análisis de suelo que indicará claramente las carencias de la tierra en relación a las necesidades del maíz.
De todas formas, algunos ecocultores con experiencia aseguran que da excelentes resultados agregar alrededor de 300 unidades de nitrógeno por hectárea, ya sea antes de la siembra o aplicada en dos partes, la segunda después de 30 días de aplicada la primera. Otra posibilidad es que pidamos consejo a algún vecino que ya tenga experiencia en el tema.

Como cultivar Granadiña

Hay quienes esperan con impaciencia que deshojen las flores del granado, para que se produzca el fruto con sus apretujados y jugosos granos de color granate. Quizás porque es uno de los más azucarados -incluso más que los damascos y duraznos, a los niños les gusta mucho.
La tan conocida granadina es el resultado de una mezcla de partes iguales de jugo de granada con azúcar y una pequeña cantidad de zumo de limón; se hierve suavemente por tres minutos y se envasa. Sirve para combinar con licores o acompañar postres, además de prepararse con ella jaleas y vino.
El granado es un árbol muy longevo. Se cree que puede vivir más de 200 años y su origen está asociado a las más antiguas civilizaciones, posiblemente surgido de Irán (Persia) y sus alrededores. Se ha cultivado por miles de años en Asia Menor y en Grecia, desde cientos de años antes de Cristo, con anterioridad a la aparición del almendro, durazno y damasco.
Por sus características, es muy apreciado en las zonas áridas y cálidas, justamente donde mejor se da la especie. En España se ha cultivado con tanto entusiasmo, que Granada debe su nombre a la excelente calidad de este fruto que se produce allí. De esos rumbos lo trajeron los misioneros españoles a México, desde donde se introdujo a California.

El granado, árbol y arbusto

Según la variedad y el manejo, el granado es un arbusto o un árbol, de 4 a 6 metros de altura. En zonas costeras pierde parcialmente las hojas en invierno, mientras que en los valles interiores y zonas áridas se presenta caduco. Sus flores son vistosas, de brillante color rojo, solitarias o en pequeños racimos, que se forman sobre un corto dardo desarrollado sobre madera de dos o tres años de edad. Un gran porcentaje de ellas se presentan estériles y no logran formar fruto, sobre todo en las variedades ornamentales.
Al fruto se le conoce botánicamente como balausta y tiene en su interior tabiques de carpelos que forman una membrana blanca para encerrar numerosas semillas. La porción comestible es una envoltura carnosa transparente, similar a un grano de maíz, que recubre a una dura semilla. La cáscara o corteza del fruto es amarga y muy astringente, ya que es rica en taninos, muy utilizados en la industria farmacéutica.
En valles calurosos produce de dos a tres floraciones en la temporada y forma frutos otras tantas en la primavera. Las primeras granadas son las de mayor tamaño y pigmentación, mientras que las correspondientes a floraciones tardías no alcanzan a lograr un buen colorido.

Requerimientos para su cultivo

La especie puede ser cultivada en diversos climas, pero para obtener frutos de calidad es preciso contar con veranos secos y calurosos, en los cuales madurará apropiadamente. También, desarrolla en forma aceptable en zonas cercanas al mar, tanto como a una altura de 900 a 1.200 metros.
Al igual que el kaki, sus requerimientos de horas de frío son escasos, pero puede soportar hasta 9 a 12 grados bajo cero y no tiene límites para altas temperaturas. Es muy sensible a las heladas tardías de otoño, antes que la planta entre a su estado de latencia; y también a las tardías de primavera, ya que el granado florece en octubre. En climas húmedos, el fruto es de muy inferior calidad y, por el contrario, es capaz de soportar largos períodos de sequía y recuperarse produciendo abundante fruta al ser regado nuevamente.
En materia de suelos, se adapta mejor que cualquier otro frutal a una gran diversidad de ellos, ya que prospera tanto en los arenosos como en los arcillosos. Aun cuando la producción baje, incluso tolera aquellos alcalinos y mal drenados, pero prefiere los ligeramente pesados, no muy alcalinos y bien drenados.

Reproducción de las semillas del granado

Se reproduce por semillas o se multiplica mediante estacas de madera vieja o nueva y por mugrones. Las semillas germinan fácilmente y no necesitan de un período de reposo, aunque de este modo se da origen a plantas de uná gran variabilidad y no aseguran un buen fruto.
El sistema de estacas de madera vieja es el más usado, porque da mejor resultado. Estas deben tener de 20 a 25 cm de largo y 0,6 a 1,5 cm de diámetro, cosechadas en invierno de ramas o chupones del año anterior. Se plantan en vivero, en hileras espaciadas 15-20 cm entre ellas, enterrándolas hasta dejar 5 a 7 cm de longitud de estaca sobre la tierra. Allí se mantienen durante una o dos estaciones, para luego trasplantarlas al huerto a raíz desnuda, en el siguiente invierno o temprano en primavera, cuando la tierra no esté muy húmeda y pueda ser fácilmente trabajada. El crecimiento se puede anticipar si se recolectan las estacas en otoño, para estratificarlas en arena y trasplantarlas en primavera.
El desarrollo normal del granado produce muchos chupones desde la base, y si desea tener un solo tronco, elija el más vigoroso o deje el que traía del vivero, eliminando el resto durante todo el período de formación. El corte de esos retoños se realiza en verano 0 durante el tiempo de dormancia.
La forma arbustiva se recomienda para espaldera o setos. Tiene la ventaja de que con varios troncos sobrevive mejor a las heladas y casi no requiere de cuidados. Además, empieza a fructificar antes que los de un solo tronco. La distancia mínima de plantación, especialmente en caso de usarlos como bordes, es de 1,8-3 m. En este caso se dejan desarrollar sin podas, de manera que crezcan rápidamente y formen hermosos setos.

Cultivo de ciruelas en el jardin

Resulta bastante grato tener en nuestro huerto especies frutales diversas, para mayor variedad en el consumo familiar e incluso con algunos fines comerciales. Si ya tenemos manzanos, perales, damascos, duraznos o cítricos, nos haría falta una fruta que habitualmente es bien recibida, ya sea para su consumo al natural, seca, o en mermelada. Estamos hablando de la ciruela.
Tenemos la suerte de que la mayor parte del territorio de Chile se presta para su cultivo, pues se produce con bastante facilidad entre las regiones primera a décima; es decir, desde Anca hasta Chile. Ello se debe a las diversas variedades existentes de ciruelos y a las condiciones del clima chileno. En contraposición al duraznero o al damasco, no es tan delicado y no lo afectan mayormente las bajas temperaturas ni la humedad. En todo caso, para el cultivo industrial y con fines de exportación, la zona más apropiada es la central del país.Como una curiosidad, se puede señalar que este frutal necesita normalmente entre 700 y mil horas de frío al año (menos de o grado y de un mes a 40 días, aproximadamente).

El cultivo de la ciruela en el huerto

En primer lugar hay que considerar que se desarrolla y produce en una amplia gama de suelos y responde muy bien al riego, debiéndose evitar que sufra falta de agua.
Antes que todo escogeremos la especie que más nos pueda agradar, entre las que se cuentan: D’Agen, Imperial, Marianna, President, Mirobalán y Reina Claudia. Ellas se distinguen por sus distintos tamaños, que van desde el amarillo hasta el rojo oscuro. También hay algunas ciruelas más dulces y otras más ácidas; todo dependerá de lo que más nos agrade y el destino que deseemos darle.
De las mencionadas, tenemos que las D’Agen y President se prestan para ser deshidratadas; es decir, consumirlas secas, por su alto contenido de azúcar natural.
Otras, como Imperial, Marianna, Mirobalán y Reina Claudia, son exquisitas y más jugosas para servírselas frescas o en mermelada.
Los ciruelos se injertan de parche o púa, por lo general en “patrón” (árbol madre) del ciruelo, variedades Mirobalán o Marianna 664, aunque también pueden usarse patrones del almendro y durazno.
La Mirobalán es muy vigorosa, por lo que se adapta a gran variedad de suelos y condiciones de clima, tolerando -incluso- el exceso de humedad, por lo que muchos de nuestros amigos consultados la prefieren. Por su parte, Marianna 2624 se adapta mejor a los suelos húmedos.
Aquí debemos detenernos en algo que se debe recalcar en forma especial. Se trata de la polinización, ya que es un aspecto muy importante desde el momento que este frutal no es autopolinizante; es decir, que la polinización no se produce entre sus propias flores, como ocurre con otras especies. De allí que debemos contar con otros ciruelos cercanos, ya sean nuestros o de vecinos. Por eso se insiste en no plantar un solo árbol.
Una vez escogida la especie, procedemos a plantar en el invierno en el lugar elegido, previo a lo cual haremos un eficiente control de malezas, para evitar que éstas absorban el agua y nutrientes del terreno en desmedro del frutal. Se recomiendan herbicidas de preemergencia, de prolongado efecto residual en invierno. En verano tendremos presente controlar los focos de malezas anuales y perennes.
Entre cada ciruelo dejaremos una distancia de 4 a 5 metros en cuadrado, con lo que cada uno tendrá su espacio vital para desarrollarse en buena forma.

La poda del ciruelo

Algo que deberemos observar es la poda, que parte desde el momento en que se planta el ciruelo. Se forma con 3 o 4 ramas de armazón, prefiriendo el sistema de centro abierto (vaso o copa). La tendencia de crecer en forma recta que experimenta este frutal hace necesario eliminar las ramas inferiores y seleccionar las más extendidas. Es preciso espaciar las ramas secundarias para que el sol penetre bien en todas ellas y así estimular que se fortalezcan; o sea, que sus ramas sean fuertes y no quebradizas.
Para cuando el árbol está en producción (lo que puede ocurrir entre 2 y 3 años), la poda debe orientarse a regular el tamaño de la fruta, la altura del árbol y su ruedo o circunferencia.
Para el caso de los frutos, es necesario ralearlos a mano, eligiéndolos por su tamaño, y dejar dos o tres yemas florales por dardo y a 10 centímetros del más próximo. La época más adecuada para efectuar esta operación es cuando el carozo o cuesco se endurece, lo que se puede apreciar al tacto.
Una plantación de estos frutales precisa necesariamente la presencia de polinizantes. Estos frutales se ubican a cinco metros de distancia entre sí.

Cultivo de Porotos

Habitualmente se considera al poroto o fréjol como el plato nacional de Chile. En países centroamericanos, sin embargo, es también muy popular e incluso se llega a consumir en el desayuno, siendo muy apetecido el llamado “fréjol negro”. Pero también para nuestras costumbres culinarias resultan muy gratas las ensaladas de “porotos verdes”. De allí que sea tentador cultivar esta sabrosa legumbre aprovechando las disponibilidades de terreno que tengamos en la huerta.
En nuestro país se cultiva principalmente en la zona central, pero se da en buenas condiciones desde Arica hasta el sur. Si tomamos las precauciones del caso, la verdad es que no resulta dificultoso su cultivo. En invierno, la zona central recibe las producciones de porotos verdes que vienen de los valles ariqueños.

Los porotitos verdes

En primer lugar deberemos elegir las variedades que más nos agraden, porque se trata de cultivar los porotos que más gusten a nuestra familia y a nosotros. Tal como señalábamos antes, está el poroto verde, también llamado “en tabla” -que sirve para ensaladas o para enriquecer otros guisos-. Actualmente existen diversas variedades, entre las que se cuentan la denominada Cristal Bayo, que se da bien en la zona comprendida entre Arica y Bío-Bío, de tal
manera que en un vasto territorio de nuestro país podemos sembrarlo. Otras son Apolo, los Tórtolas (grandes y chicos) y los conocidos como Burros, Burritos Argentinos y Coscorrón, que se prestan para cultivarlos tanto en tabla como para granados y cosecharlo como poroto o legumbre seca. Para sembrar estas variedades hay que distribuir las semillas a una distancia de entre 60 a 70 centímetros, con un volumen de entre 100 a 120 kilogramos por hectárea (es decir, 100 gramos por metro cuadrado, aproximadamente), ya sea a chorro continuo o a mano. Como una curiosidad podemos señalar que en la zona del Norte Grande se siembra durante todo el año, mientras que más al sur debe hacerse en la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre, para evitar las heladas.
El “poroto verde” o “en tabla” tiene un periodo vegetativo de 120 a 125 días, con buen rendimiento; las plantas son enanas y vigorosas, con vainas tiernas y sin hilos. En el caso de Cristal Bayo, su grano es de color bayo claro (de ahí su nombre), ligeramente aplanado. Las especies para siembra en tabla están expuestas al virus conocido como “mosaico común”, que se detecta en las hojas, que se encarrujan y se secan, muriendo la planta. Para esto no hay más solución que arrancarla, aunque no se corre peligro que se contagien las que están vecinas.

El poroto seco

En Chile contamos con numerosas variedades para “poroto seco”, entre las que se cuentan: Tórtolas, Zepillín, Burros y Burros argentinos y Arroz (que es de tamaño pequeño, color blanco y suave al paladar).
Para servirse como “granados”, es decir, frescos en verano, existe una variedad que vulgarmente se denomina “sapito” y que se cultiva en la zona de Aconcagua y Valparaíso. Se caracteriza por ser muy grato y tierno al paladar, especialmente si lo preparamos con choclo, ya sea en grano o rallado (o mazamorra, como se le conoce en algunas partes) y se le agregan unas hojas de albahaca. La otra especie que se presta para servirla en forma de “granado” es el poroto Coscorrón, que posee la ventaja de ser de gran demanda y se cultiva en una zona más amplia, entre Santiago y Curicó.
También existen variedades de porotos negros, como Red Kidney y Red Mexican, y otras que son de consumo masivo en Centroamérica y México, particularmente. No obstante, en Chile no son apetecidos, porque dan un caldo de color oscuro.

Siembra y cultivo de los porotos

Tal como señalábamos antes, el poroto se cultiva preferentemente en la zona central de Chile, debido a razones climáticas, porque para esta legumbre requiere de un clima cálido y templado. Hay que considerar que no resiste las heladas, sequías, ni lluvias prolongadas. Si bien es cierto que la zona ideal comprende hasta la región del Bío-Bío, más al sur se puede cultivar con siembras más tardías, cuando ya no se presenten heladas ni lluvias persistentes. En todo caso, su rendimiento no es óptimo, aun cuando en pequeñas áreas puede servir para el consumo familiar, sin grandes pretensiones.
El cultivo se practica en nuestro país principalmente en terrenos de riego con una provisión más o menos normal de nitrógeno asimilable y variada riqueza- en fósforo. Por lo general, hace cabeza de una rotación, que comprende a continuación el cultivo de trigo, asociado éste al trébol o alfalfa, cuya pradera se mantiene dos, tres o más años.
En cuanto a las posibilidades de abono, prácticamente no se necesita, ya que los fréjoles están asociados con una bacteria que se aloja en sus raíces en una forma de “simbiosis” y que capta el nitrógeno con la que se alimenta.
Al sembrar la semilla debemos tomar algunas precauciones, como distribuirlas en líneas a mano o a máquina, si el área es mayor. La distancia entre las hileras varía con el desarrollo de las plantas, que van desde 40cm para las enanas, a 60cm para las de medio enrame, y 80cm para las guiadoras o de enrame, de tal manera que quede un espacio vital entre ellas.
En cuanto al enrame, tomaremos como ejemplo el poroto Tórtola, que es una variedad que no se desarrolla muy alta y por lo tanto no necesita de apoyo. En el caso de los porotos “huerteros” de enrame, al desarrollarse necesitan de un “tutor”, para lo cual pueden escogerse dos opciones: sembrar maíz asociado junto a cada mata o colocar una vara de coligüe, por donde guiarán las ramas y evitarán que se desplomen.
Otro aspecto que hay que cuidar es el que se refiere a la cantidad de kilos de semilla por metro cuadrado, ya que a cada variedad corresponde un volumen diferente, que puede fluctuar entre los 90 y 130 gramos. En todo caso, al adquirir la respectiva semilla obtendrá la indicación correspondiente de parte del proveedor.
No olvide que algunas variedades, como Coscorrón y Tórtolas, usted las siembra y obtiene primero poroto verde o “en tabla”, luego porotos granados y finalmente cosecha porotos secos, que puede guardar para consumir en invierno y todo el año.
Ahora último ha aparecido una variedad de poroto que es apta para consumo verde “en tabla”, pero cuya forma no es precisamente en tabla, sino más bien tiene forma tubular o cilíndrica, de un medio centímetro de grosor y de unos 20 a 30cm de largo. Se producen incluso hasta de 50cm de largo. Se le conoce como poroto “tubular”, “turco”, “cilíndrico”, etcétera. Las semillas de este poroto son importadas directamente por las empresas agroindustriales para preparación de congelados.