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Cuidado de Plantas en el iniverno

Es imposible alejar el invierno de nuestras plantas, aunque sean plantas de interior. Siempre se deben tomar ciertas precauciones y cuidados, para asegurar su mejor salud y su mejor crecimiento. En primera instancia, aconsejaremos acerca del riego de las plantas de interior en los meses de invierno.
Primero vale destacar que la regularidad  y la abundancia del riego se deben determinar por la temperatura de ambiente regular del lugar en donde se encuentren. Si las temperaturas promedio son cálidas, se recomienda continuar el riego habitual, siendo de cuatro veces por semana.
En el caso de que la temperatura ambiente descienda considerablemente en el invierno, el riego debe ser menor. A su vez, no se recomienda regar a las plantas bajo la lluvia, pues las puede afectar el frío del agua.

Especies de plantas y su cuidado

De acuerdo a los cuidados según la especie, aconsejamos el uso de un insecticida sistémico. Se debe rociar con este insecticida al momento ñeque aparezca algún insecto.
Por otro lado, plantas como crotones, violeta africana o helechos, deben ser alejadas de las habitaciones calefaccionadas. Estas son plantas necesitan gran humedad, por lo que el baño, si es que cuenta con luz natural, es la mejor y más apropiada opción.
A su vez, también hay plantas que necesitan menos cantidad de luz, por lo que pueden crecer, aún lejanas a alguna ventana. El Filodendro, la Tradescantia y la Monstera Deliciosa, son algunas de ellas.

Plantas para el color en el invierno

Por último, recomendamos algunas especies de plantas que le darán color a sus ambientes. La Euphorbia Pulcherrima, la Ureisea, la Hippeastrum y la Aechmea Fasciata, son plantas que florecen en invierno, y acentuarán el color en su hogar.

Los cambios de color en las hojas

La coloración de las hojas de las plantas y sus cambios estacionales dependen de la presencia y la composición química de pigmentos vegetales especiales y de la estructura molecular de la superficie de las hojas, que refleja o absorbe la luz en mayor o menor medida. Los pigmentos, moléculas coloreadas, contienen electrones que determinan esta reflexión o absorción de la luz y pertenecen a complejos grupos influenciados por las interacciones químicas de las sustancias que forman el jugo celular. Estas sustancias (azúcares, proteínas y ácidos) aseguran el crecimiento vegetal y la sanidad.

El cuidado de las hojas

El jardinero aprende a observar cómo los colores indican sanidad y cómo las decoloraciones anormales indican problemas. Probablemente no sea necesario estudiar toda la complejidad del comportamiento de los pigmentos para hacer jardinería pero no dudamos acerca de que la comprensión de los procesos científicos que rigen a la naturaleza agregará interés al trabajo y al planea miento de la utilización del color.
La clorofila es uno de los pigmentos que se encuentra en los plástidos celulares (cloroplastos), sólo soluble en grasas. Es el “verde” de las plantas y está ordenada para cumplir eficientemente su función en la fotosíntesis. Durante el día, el dióxido de carbono es tomado a través de pequeñísimas perforaciones existentes en las hojas (estomas). El cloroplasto, que contiene la clorofila y usa todas las longitudes de onda excepto el verde (que es reflejado) se encuentra en el interior de las células de las hojas.
El agua y los minerales necesarios para el crecimiento de las plantas difunden en la savia a través de las nervaduras que recorren la superficie de la hoja, donde la energía solar capturada separa el agua en hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno se combina con el dióxido de carbono para formar azúcares -que son distribuidos a toda la planta- mientras que el oxígeno se dispersa en la atmósfera. Aunque la clorofila es el pigmento más importante para la fotosíntesis hay otros pigmentos plástidos solubles en el jugo celular que están presentes en la superficie de las hojas. A medida que la clorofila se destruye en el otoño, se producen gotitas de pigmentos carotenoides, tornando a las hojas de color amarillo pálido. Luego, según las noches se hacen más frías, el azúcar -normalmente disperso a lo largo de los tejidos vegetales- desencadena un proceso en el tejido foliar que da origen a antocianina y antoxantina, pigmentos activos que vuelven a las hojas de color rojo y dorado.

Intensidad de los colores de las hojas

La intensidad de los colores otoñales -al igual que el de las flores- depende de las condiciones del suelo. Las zonas de alta acidez producen tintes escarlatas y rojos vívidos mientras que los suelos calcáreos, de alta alcalinidad, dan lugar a colores menos vivos, púrpuras y con menor cantidad de tonalidades diferentes.
Durante la primavera, también suelen presentarse estos pigmentos en los brotes y hojas jóvenes. Las antocianinas, que les dan un color rosado o rojizo característico, protegen los puntos de crecimiento verde claro de los fuertes rayos ultravioleta.
En las hojas de algunas plantas, estos pigmentos solubles están presentes todo el tiempo, enmascarando total o parcialmente al verde y dando a las hojas un efecto bronceado o púrpura. En las especies caducas, los colores duran una estación completa aunque según se acerca el verano se hacen menos perceptibles, volviéndose más verdosos y más oscuros. En las especies perennes, sólo el follaje joven suele tener matices rojizos, mientras que las hojas maduras se vuelven verdes o púrpuras.
Las hojas disciplinadas, variegadas o marmoladas no siempre deben estos diseños a los pigmentos solubles como antocianina y antoxantina sino que muchas veces son consecuencia de la presencia de cloroplastos imperfectos en el interior de las células foliares. Cuando una hoja es ribeteada de amarillo o blanco, la capa interior de pigmentos verdes es normal pero en la capa exterior faltan cloroplastos o éstos contienen sólo el precursor de la clorofila, la protoclorofila (que hace que el color se vea amarillento). En las hojas con centro blanco o amarillo y borde verde, la capa interior es defectuosa. En este último caso, la clorofila frecuentemente retoma su función y la hoja se vuelve toda verde. Hay especies de Ilex y de Eleagnus que responden a este modelo: tienen hojas con diseños centrales en blanco o amarillo y ramas enteras que revierten al verde beneficioso para el vigor de las plantas pero no para el jardinero, que busca el efecto especial del color.
En el caso de las gramíneas, juncos y liliáceas variegadas (incluyendo a las hostas, los formios y algunos hemerocallis), los cloroplastos imperfectos producen rayas de amarillo y crema que contrastan con el verde normal.
También existen casas de especies que son variegadas porque están enfermas de virosis (que no las eliminan sino que, por el contrario, las hacen más atractivas). Es el caso del lazo de amor (Clorophytum comosum) y del farolito chino marmolado (Abutilon japonicum).
Normalmente, las plantas con hojas variegadas -en las que las áreas clorofílicas normales se encuentran enmascaradas- están en desventaja. Todas necesitan más cuidados y protección tanto en el cultivo como en su utilización en el jardín. Las variedades con hojas amarillas o variegadas son de menor crecimiento con respecto a la especie normal de color verde y tal vez nunca alcancen la misma altura y el mismo desarrollo.

Como cultivar clavelinas

La Clavelina pertenece al género Dianthus, que comprende gran cantidad de especies asiáticas y europeas. Es pariente directa del Clavel; su nombre científico es Dianthus plumarius y crece en forma silvestre en la zona del Mediterráneo, lo que le permite adaptarse sin problemas al clima sudamericano. No sobrepasa la altura de 25cm y florece siempre que la temperatura sea mayor a lo grados, con excepción del mes de enero, cuando tiende a dar hijos laterales y a debilitarse.
Los colores de sus flores, son muy variados, como resultado de las cruzas que se realizan permanentemente entre distintos tipos de ejemplares. Las variedades más floríferas son las de tonos rosas, rojizos y blancos. Resulta una planta muy resistente a las plagas y se cultiva con facilidad, por lo tanto podemos afirmar que es una muy buena iniciativa plantar clavelinas en el jardín.

La clavelina protege al suelo de las malezas

Además de seducir con sus colores y despedir una rica fragancia en las mañanas de primavera, la Clavelina resulta una importante aliada para proteger al suelo de las malezas. Crece con rapidez, y forma un atractivo colchón de hojas que impide el crecimiento de especies indeseables y mantiene el suelo fresco, bajo la protección de su sombra. Por ser una planta perenne y formar buenas matas, se la puede dividir y lograr, al cabo de dos o tres años, unas seis plantas, lo que multiplica su poder protector.
Es ideal para cubrir los bordes de los canteros y plantar alrededor de árboles protegiendo su base.

Las necesidades básicas de las clavelinas

Para que las Clavelinas crezcan a pleno, requieren algunas condiciones específicas:
  • Suelo: necesitan una mezcla de tierra negra, humus y arena por partes iguales. Prefieren un suelo poroso ya que si, hábitat originales un terreno arenoso. Si la planta está en maceta y recibe sol todo el día, es conveniente agregar una parte de turba y una capa de leca de 3 cm en el orificio de drenaje de la maceta. Así el sustrato se mantendrá fresco y húmedo durante el verano.
  • Riego: el suelo debe estar siempre húmedo especialmente cuando la planta está en flor. si l tierra parece polvorienta y seca al tacto, es necesario aumentar el riego
  • Luz: deben recibir preferentemente, sol de mañana. Si están expuestas al sol durante la tarde o todo el día necesitan una mezcla en el sustrato que retenga más agua (turba, tierra negra, pelita y humus de lombriz en partes iguales). A su vez, en verano, convendrá regarla todos los días.

Los puntos débiles de las clavelinas

  • Hay una enfermedad que afecta con frecuencia a /a Clavelina. Es la llamada roya y sus síntomas son la aparición de manchas parduscas o anaranjadas sobre las hojas. Esta afección retarda el crecimiento y la floración y puede llegar a matar a la plan [a. La solución: aplicar fungicida específico para la roya, según las instrucciones que eh, mismo producto trae en su envase.
  • La Clavelina puede también ser afectada por enfermedades del suelo que provocan la putrefacción de los tallos, que se ven mustios y ennegrecidos. Para evitar este problema dos meses antes de plantar esta especie conviene plantar Copetes en el sustrato que se utilizará La presencia de, Copetes dejará el suelo libre (le enfermedades.
  • Otro de los problema a tener en cuenta es la presencia de arañuelas y pulgones Si aparecen pulgones aplicar un producto a base de cipermetrina (con baja toxicidad). Para las arañuelas colocar un acaricida sistémico y aplicarlo según las indicaciones del fabricante.

Como se reproducen las plantas Cortadum

A diferencia de muchas especies, que sólo se pueden reproducir por medio de métodos complicados o demasiado costosos, el Cordatum ofrece la posibilidad de multiplicar ejemplares de manera sencilla, rápida y al alcance de cualquiera que se lo proponga.
El proceso se puede desarrollar durante cualquier momento del año y no se necesitan conocimientos especiales para obtener resultados exitosos. Además, puede resultar una tarea animada y divertida para una tarde fría y lluviosa en el hogar.

Las características del Cortadum

Señas particulares El Cordatum es una planta rastrera o trepadora cuyo verdadero nombre es Philodendron cordatum o Philodendron scandes. Es de la familia de las Aráceas y crece naturalmente en América Central.
Es una de las plantas más resistentes a la vida en interiores, ya que puede prescindir de la luz natural y vivir con la iluminación proveniente de tubos fluorescentes o luces dicroicas.
Crece sobre tutores o como planta colgante, lo que la vuelve ideal para decorar repisas. Si tiene guías de más de 40cm, significa que crecerá a buen ritmo. En ese caso, en vez de podarla, primero se la puede aprovechar para obtener nuevas plantas. Luego, una vez terminada esta forma de reproducción, y al cortar las guías, el Cordatum se verá beneficiado y rebrotará volviéndose más tupido.

¿Cómo realizar la reproducción de plantas?

  1. Si el Cortadum tiene guías muy largas, el momento justo para propagarlo es cuando sus hojas comienzan a estar muy espaciadas entre sí. Es hora de preparar tantas macetas pequeñas como guías van a ser reproducidas. Se necesitan partes iguales de arena y turba.
  2. De la planta madre, tomar cada guía y colocarla en una maceta dejando la punta con dos hojas fuera de ella. Enterrar en el sustrato una porción de tallo de 5cm que tenga alguna raíz aérea. El Cordatum original queda unido a varias macetas.
  3. Para sostener el tallo, enterrar una horquilla en la maceta, de manera que lo afirme para que quede en contacto con la tierra.
  4. Al regar la planta madre, hacerlo también con las futuras plantas que están, cada una, en una maceta. De esta forma, el sustrato húmedo estimulará la formación de raíces. Luego de entre uno y dos meses, las ramas de la maceta crecerán y los tallos habrán formado raíces. Una vez que esto suceda, corte el tallo al ras de la tierra. Así, las nuevas plantas se habrán independizado de la planta madre.
  5. Luego de 15 días, los nuevos ejemplares se verán muy saludables.

Consejos para la reproducción de plantas Cortadum

El método para reproducir Cordatum es sumamente fácil pero, para asegurar el éxito absoluto, se imponen algunas precauciones.
  • En lo posible, dejar los ejemplares nuevos en el mismo lugar donde creció la planta madre, para que las condiciones de cultivo sean las mismas.
  • Antes de separar las nuevas plantas, verificar atentamente que yo tengan raíces. Suelen aparecer a destiempo en los diferentes nuevos ejemplares: no es necesario separarlos todos el mismo día.
  • Una vez independizado cada nuevo ejemplar, regarlo con un producto antishock que contenga hormonas y vitaminas, y agregar 4 cucharadas soperas de humus de lombriz y una cucharada de té de harina de hueso. De este modo, el sustrato donde crecerá la nueva planta obtendrá los nutrientes necesarios.

Cuando y como utilizar las macetas para el cultivo

No todas las plantas son fáciles de cultivar pero la mayoría requieren aire, luz y un buen sustrato. La humedad y los nutrientes se les irán agregando en la medida de las necesidades que detectemos. Contando con estos elementos, las exigencias serán mínimas ya que generalmente suelen adaptarse con rapidez al diseño de interiores.
Recordemos que el cultivo en macetas es un método controlado de plantación, lo que nos permitirá en el futuro hacer adecuaciones que van desde cambiarles el lugar, la disposición, el tipo de tierra, la cantidad de agua y nutrientes, etc.

¿Cómo seleccionar las plantas?

La elección del tipo de planta requiere un análisis cuidadoso y estará siempre condicionado por el espacio que tengamos disponible. Para los que se inician será necesario simplificar eligiendo plantas que no requieran tratamientos especiales en la administración de luz, que aguanten bien la variaciones climáticas, y que sean resistentes a eventuales enfermedades. El mejor consejo es buscar asesoramiento en el lugar donde se vive. Los viveros tienen personal que se esmera a la hora de facilitar información, pero no descarte a sus vecinos que siempre le aportarán datos de utilidad.

Tipos y características de las macetas

Las macetas se presentan en distintos formatos y materiales, pero ya sean compradas o construidas en casa deben cumplir algunas condiciones ineludibles. La arcilla, madera, piedra o cemento compactado son los materiales que mejor se adaptan a las exigencias de las plantas. En segundo lugar están plásticos, fibra de vidrio o piedra reconstituida.

De cualquier material que éstas sean se debe cuidar que tengan:

  1. agujeros de drenaje de agua
  2. relación tamaño de la maceta con tipo de planta a cultivar.
  3. peso adecuado para poder trasladarlas cuando sea necesario.

El estilo de la maceta y el diseño de interiores

La estética puede jugarnos una mala pasada si elegimos mal una maceta: la inesperada belleza de una planta se verá algo eclipsada si el recipiente es feo o de mal gusto. Muchas veces este defecto puede solucionarse apelando a la creatividad encapsulando la maceta en otro recipiente o decorándola. Y a propósito de la estética se pueden lograr maceteros espectaculares a un costo ínfimo utilizando distintos materiales de deshecho. Se prestan a tal propósito las cubiertas de auto, los baldes de albañilería en desuso, algunos artefactos sanitarios, carretillas abandonadas, cajones, troncos ahuecados, latas de todo tipo que al pintarlas cobran nueva vida y cualquier recipiente adecuado. La imaginación manda.

Reglas para cultivar Helechos

Son hermosos y muy vistosos, podemos integrarlos a cualquier tipo de ambiente y se adaptan fácilmente tanto a un estilo rústico como también a una decoración más distinguida y clásica.
Algunas reglas básicas para cultivarlos:
  • Luz: se debe tener presente que los helechos son originarios de selvas tropicales, por esa razón si los tenemos dentro de nuestra casa deben recibir luz indirecta y estar ubicados junto a alguna ventana, es decir deben estar entre luz y sombra.
  • Temperatura: es ideal mantenerlos con una temperatura de entre 15º C Y 20º C aproximadamente, el frió no los beneficia así como tampoco el calor excesivo les hace bien, entonces el lugar donde los coloquemos debe ser cálido.
  • Agua: es aconsejable que la tierra en donde estén siempre se mantenga húmeda como así es esencial la humedad que tengan en el aire de esa manera estarán sanos y fuertes, se debe rociar el ambiente con agua fresca y en invierno el riego se debe hacer mas espaciado.
  • Macetas: el cambio de maceta se debe hacer siempre en primavera es necesario hacerlo todos los años ya que necesitan mucho espacio para un mejor desarrollo, colocar en el fondo de la maceta piedritas para que tengan un buen drenaje cuando los reguemos.
  • Cuidados: es esencial protegerlos del sol fuerte y directo, tener mucho cuidado con las corrientes de aire, con los cambios bruscos de temperatura y esencialmente de la falta de agua y humedad.

Plantas con mayor resistencia

Si eres de las que aman la naturaleza y desea tener su casa con numerosas plantas y flores, pero que hasta las plantas artificiales se te mueren, te damos algunas opciones para que tengas un bello jardín sin necesidad de pasar horas cuidándolo.



Aprende a cuidar las Aralias

Ha llegado el momento de buscar para la aralia el lugar más alejado de la calefacción. Es más, si la temperatura durante muchas horas al día es alta, conviene que la saques a la terraza y le busques un sitio protegido. Aunque necesita luz, no tolera el sol directo ni dentro ni fuera de casa y en cuanto al agua pide lo justo: riegos moderados aplicados con una periodicidad tal que impida que el sustrato quede seco.
Si ha crecido lo suficiente como para cambiarla de tiesto, aprovecha estos meses de otoño e invierno para hacerlo. Es su tiempo de reposo, cuando detiene la producción de hojas nuevas.
En primavera, pegará un estirón, tanto a lo ancho como a lo largo, que te sorprenderá. Si quieres mantenerla con buena forma y con dimensiones ajustadas al sitio donde la expones, sométela a podas suaves sólo cortando los brotes pequeños.
En caso de que adquiera un desarrollo importante y te parezca apropiado ponerla en el portal, hazlo sin vacilar: soporta roces, tirones y corrientes de aire. Merece la pena rociar el follaje de vez en cuando o pasar un trapo húmedo por sus grandes hojas para conseguir un brillo sano y resplandeciente.
Si tienes oportunidad de plantarla en tierra, verás cómo, en un par de años, se convierte en un ejemplar de dos metros de altura al que le salen bonitos racimos de flores blancas.

Problemas frecuentes de las aralias

  • Pérdida de hojas: por exceso de calor o por falta de humedad. Aplicar una poda de rejuvenecimiento, cortando el tallo a 20 o 30cm de la raíz.
  • Follaje amarillento: falta de hierro. Incorporar en forma de quelatos en polvo. Es suficiente una cucharada sobre la tierra.
  • Pulgón: combatir con un insecticida con dimetoato. Basta con una fumigación.
  • Para que las hojas de la aralia luzcan sanas y brillantes, basta con que las rocíes con agua de vez en cuando o les pases un trapo húmedo.

una especie de bonsai con flores

La Azalea Satsuki es una opción muy popular en los cultivos de bonsai. La semilla es muy particular es muy robusta y produce flores magníficas que se extienden hasta siete pulgadas en el diámetro. Sus flores florecen a finales de la primavera, mostrando colores brillantes. Más allá de que hay muchas especies de Azalea, el Satsuki es por lejos el más popular.


La Azalea esta dentro de la categoría de arbusto, se puede desarrollar en cualquier estilo bonsai. Los estilos más comunes de Satsuki Azalea Bonsai incluyen la raíz-sobre-roca, la semicascada, azotada por el viento, el inclinar, e informal derecho.

Si deseas conocer mas del bonsai te recomendamos el siguiente tutorial que te incluye fabulosos trucos sobre como mantenerlo siempre saludable (Acceder).


Trucos para cuidar tu bonsai

Conoce los tallos y troncos de tus plantas

De los movimientos generados al interior de los tallos y troncos depende todo en la vida de las plantas. La fuerza misteriosa que pone en marcha su desarrollo, está centrada en esta parte principalmente, originando todo el esplendor de las especies vegetales.
Algunos se han atrevido a especular acerca de cómo se gesta esta actividad, con mayor o menor pretensión científica. Una de las tesis más conocidas, descrita en el tratado de Fisiología Vegetal de Lyon y Buckmann, se denomina teoría de cohesotranspiración. Según ella, la transpiración de los vegetales genera una tensión que, sumada a la cohesión de las moléculas de agua, es capaz de impulsar hacia el follaje los fluidos y sustancias que la raíz absorbe. Una proposición que, naturalmente, no pretende llegar más allá de explicar una meta manifestación en el plano físico.
El tallo, que en los árboles comprende el tronco, así como las ramas principales y las secundarias, es el eslabón de enlace entre las raíces y las hojas.
Sus tejidos son continuos con los dé la raíz y las hojas y constituyen una vía para el intercambio de sustancias. Las ramificaciones son el origen sostén de las flores y frutos en la posición adecuada, para que se efectúe la reproducción, y de las hojas, de modo tal que cada una de ellas quede expuesta a la mayor cantidad posible de luz solar.
Ninguna planta que desarrolle ramillas está constituida solamente por raíces y hojas, aunque a veces las primeras se confunden con los tallos, cuando éstos son subterráneos o aquéllas son aéreas. Los helechos y ciertas gramíneas son plantas con tallos subterráneos llamados rizomas, que crecen inmediatamente bajo la superficie del suelo.
Los tallos subterráneos engrosados, adaptados al almacenamiento de nutrientes, se denominan tubérculos, como es el caso de la papa. La cebolla es otro ejemplo, llamado bulbo,
que alcanza mayor volumen recubriéndose con la base de las hojas, como túnicas superpuestas.

Tipos de tallos

Los tallos pueden ser herbáceos o leñosos. Los más tiernos, verdes y más bien delgados son los herbáceos, característicos de las plantas anuales. Estas especies hacen de una semilla, se desarrollan, florecen y producen nuevas semillas en un solo período vegetativo, muriendo antes del invierno siguiente.
Otro tipo de plantas herbáceas son las bianuales, cuyo ciclo vegetativo comprende dos
períodos o años. En el primer lapso, mientras la planta crece, se almacenan alimentos en la raíz. En el segundo año, el crecimiento vegetativo es reemplazado por la elongación de la yema terminal, originando así flores que producirán nuevas semillas. La zanahoria y la betarraga son ejemplos de plantas bianuales o bienales.
Las plantas leñosas, perennes, que viven más de dos años y tienen un tallo grueso y duro -o tronco-, son muy diferentes de las plantas herbáceas. En este grupo se clasifican los árboles, que crecen elevándose a cierta distancia de la tierra antes de, ramificarse, a partir de un tallo principal o tronco. Un arbusto es también una planta leñosa perenne, pero con varios tallos importantes.

El interior del tallo de las plantas

Los tejidos y distintos tipos de células del tallo se desarrollan mediante un proceso de diferenciación, hasta constituir una célula madura y funcional con una función determinada. Este proceso, desde la formación de estas pequeñas unidades, se efectúa en regiones específicas llamadas meristemas, los cuales se distinguen, asimismo, en varios tipos.
Los meristemas apicales se encuentran en las puntas de las ramas y en ellas se originan todos los demás tejidos primarios, entre ellos la protodermis, que forma las células de la epidermis; el meristema fundamental, dedicado a parte de la corteza y la médula; el procabium, que crea los tejidos vasculares.
La epidermis impide que ocurran pérdidas de agua y facilita el intercambio de gases indispensable para la respiración y la fotosíntesis.
De ellos surgen también los meristemas fundamentales, en los cuales se forman la médula -en el centro mismo del tallo- y la corteza, en un cilindro localizado por debajo de la epidermis, rodeando los tejidos vasculares.
En los tallos viejos -de más de un año-, la epidermis es reemplazada por otro tejido llamado periodermis, cuyas células externas o superficiales tienen corcho y son, por lo tanto, más resistentes. Puesto que forman nuevas cantidades de tejido leñoso ordenado en anillos concéntricos, generalmente representativos de una estación de crecimiento, su totalidad permite calcular la edad de la rama o tronco.
Las especies que desarrollan mayor cantidad de tejidos leñosos exteriores tienen mayor resistencia a los daños mecánicos; pero tanto en ellos como en los más delicados, cuando se ven precisados a cicatrizar una herida, invierten en la emergencia todos sus recursos energéticos, desviándolos de los vegetativos.
En una simple observación externa se pueden apreciar las denominadas
yemas, de las cuales la más activa es la yema terminal, puesto que crece hacia arriba, dándole altura a la planta en forma más vigorosa que cualquiera de las axilares. Las yemas laterales inferiores de un retoño con crecimiento de un año permanecen en reposo y no se desarrollan para constituir ramas. No obstante, si se corta la yema terminal mediante una poda, pueden volverse activas y fructificar.

¿Cuándo podar las plantas?

Los tejidos vasculares del tallo están constituidos por grupos de conductos o tubitos, que transportan en forma especializada el agua y los nutrientes hacia las ramas y hojas. A su vez, desde las hojas, a través de las ramas y tallos mayores, conducen sustancias hacia la raíz.
Estos conductos interiores aumentan considerablemente su ritmo de actividad en los períodos de crecimiento, durante la primavera, y lo reducen en invierno. Es esta periodicidad en su desarrollo la que determina la oportunidad más indicada para realizar podas y aplicar con provecho las fertilizaciones.
Si los cortes se efectúan en los meses de latencia, dormancia o receso invernal, la recuperación de la planta es más fácil. En cambio, si se realizan en el momento de pleno crecimiento, el ejemplar sufre mayores pérdidas en sus fluidos, se recupera con mayor dificultad y puede incluso morir. Esta época es, más bien, apropiada para todo tipo de abonamientos que respalden su expansión vegetativa.
Conocer estos aspectos de la morfología de las plantas nos ayudará a fijar nuestra comprensión sobre las relaciones entre su aspecto visible y sus requerimientos, sin necesidad de consultar manuales sobre el particular en cada temporada.

Plantas con luz artificial

Como todos sabemos, las plantas necesitan de la luz solar para la asimilación a través de las hojas, mediante la función clorofílica. Esta exigencia de luz es consustancial a las plantas verdes, por lo cual resulta absolutamente indispensable, cuando se pretende mantener plantas en el interior de las habitaciones de una casa, procurar que dispongan de una iluminación natural proporcionada a las necesidades de cada caso, puesto que, como es sabido, no todas las plantas tienen las mismas exigencias lumínicas.

Sin embargo, a pesar de lo indicado, resulta posible en determinadas circunstancias sustituir la luz natural por la luz artificial. De hecho, en horticultura, cuando se trabaja en cultivos forzados, se emplea con relativa frecuencia la luz artificial, en unos casos para alargar las horas de luz, en otros para forzar la nascencia o la floración y, en casos menos frecuentes, sustituyendo por completo a la luz natural.

Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que la luz solar es un conjunto de radiaciones de muy diversa longitud de onda, siendo las bandas correspondientes al azul-violeta y al rojo-naranja las que activan especialmente la fotosíntesis. La relación rojo-naranjal azul-violeta de la luz natural es del orden de 1,25.

¿Cómo hacer para sustituir la luz natural por la artificial en las plantas?

Para sustituir la luz natural por luz artificial habrá que emplear sistemas lumínicos que se parezcan lo más posible a la luz solar, tanto por la existencia de radiaciones de las bandas de longitud de onda indicadas anteriormente, como por el hecho de que la relación entre tales radiaciones sea, asimismo. la señalada para la luz natural.

En este orden de ideas son muy diversos los focos luminicos que cabe emplear en sustitución de la luz solar. Entre ellos indicaremos las lámparas de incandescencia con filamento de tungsteno o de wolframio, las lámparas de fluorescencia con vapor de mercurio y los tubos fluorescentes. Las primeras presentan la dificultad, en ciertos casos, de desprender un calor excesivo, teniendo, por otra parte, una vida media relativamente corta. Por esto, su uso no está demasiado extendido, prefiriéndose, por tanto, emplear las lámparas de vapor de mercurio y los tubos fluorescentes, que no presentan el inconveniente del excesivo calor y que tienen una vida notablemente más prolongada.

Cultivo y cuidados de plantas de interiores con luz artificial

Si usted dispone de una habitación oscura en su casa y desea mantener en ella plantas de interior, puede hacerlo disponiendo una iluminación con tubos fluorescentes. Ahora bien, no le bastará con encender de vez en cuando las luces para que la planta perdure, sino que deberá mantener la luz encendida constantemente durante las horas del día.

Tampoco parece aconsejable partir el período de iluminación artificial, es decir, suministrar las 10-16 horas de luz por etapas a lo largo del día. La interrupción de la iluminación interrumpiría igualmente la función clorofílica, creando un desequilibrio en la planta que Ilegaria a provocar su muerte.

Por otra parte, una vez que dispone usted de la iluminación fluorescente para la habitación donde va a vivir su planta o su conjunto de plantas, debe procurar que la luz llegue a ellas con una intensidad adecuada. Aunque no se pueden dar normas con carácter general, cabe indicar que la potencia mínima instalada para iluminación debería ser del orden de los 200 watios por m2.

El agua en las plantas

Cantidad, calidad y frecuencia
PROBLEMAS que plantea el suministro de agua:
  • ¿qué cantidad?
  • ¿con qué frecuencia?
  • ¿qué calidad del agua?
Estas tres incógnitas se resulven con una contundente respuesta: LA QUE CADA PLANTA NECESITA EN CADA MOMENTO. ¿Una simpleza? De acuerdo , pero una respuesta poco habitual en estos lares.
Cantidad de agua
Aclaremos: Está demostrado que se mas del 80 % de las plantas de interior, mueren más por exceso que por defecto del riego, la escasez también puede derivar en tragedia. Entonces…¿qué podemos hacer?
Volvamos a los principios: Instrucciones al comprar y sobre todo observar. Las plantas, en general de origen tropical, necesitan humedad constante, pero encharcamiento nunca. Sólo aquellas de origen acuático soportan bien una borrachera de agua. 
Frecuencia de riego
La verdad es muy difícil acertar .Las plantas emiten señales que debemos saber interpretar.
  • Hojas flaccidas =falta de agua.
  • Raices podridas =exceso de riego o lo que es igual encharcamiento.
Pero si esperamos las señales podemos llegar tarde. Por ello observación, observación y observación
  • En épocas frias = menos agua. . La mayoría descansan en invierno,es decir tienen poca actividad.,pero si la calefacción va a todo trapo ¡ojo! aléjelas del exceso de calor.
Sistemas de riego
En el mercado hay ofertas de artilugios para que Ud. se olvide del riego. Sólo aquellos que se fundamentan en las necesidades de las plantas y no sólo en ahorrarle a Ud. preocupaciones, son válidos. Las investigaciones recientes ya han llegado a logros muy interesantes. No olvide que la planta debe tomar el agua que precise, según sus necesidades, y no al albur de suposiciones propias ni de artefactos prometedores. Nosotros le recomendamos RIDO, es el sistema más sencillo, barato y perfecto para regular el riego de una planta.
Calidad del agua
Queda el tema de la calidad del agua. Sin discusión la mejor agua es la que viene directamente del cielo. Las aguas de las viviendas son muy distintas según su origen. Si son alcalinas, algunas plantas se lo dirán por las puntas de sus hojas quemadas.
Soluciones a las aguas defectuosas pocas; sólo la depuración por ósmosis, hasta hoy, quita la sal y las descalcificadoras que quitan la cal.

La luz en las plantas

La luz es el elemento fundamental para la vida vegetal; gracias a ella las plantas realizan la FUNCION CLOROFILICA que da como resultado la producción de Clorofila y oxígeno emitido a la atmósfera, primer escalón en la síntesis de todos los demás elementos que sintetizan las plantas (azúcares, grasas, proteínas, vitaminas…). La clorofila para las plantas es tan importante como la Hemoglobina de nuestra sangre y ademas la molécula es ¡muy parecida! .

Pero no solo de pan vive el hombre, y de la misma manera las plantas necesitan, además de la clorofila, absorber elementos minerales del suelo para poder construir, con el carbono del CO2 de la atmósfera, todos estos compuestos que hemos visto. Esto lo hacen a través de los pelillos de sus raíces y siempre disueltos en el agua.

Los minerales se encuentran en la tierra, como nuestras plantas están cultivadas en substratos casi inertes (solo sirven de apoyo) necesitan la adición de los elementos minerales (abonos) disueltos en el agua de riego o mezclados con el sustrato para que se disuelvan con el riego.

Sitio bien iluminado

Su planta estará mucho mejor cuidada si ud. procura que el sitio donde la coloque esté bien iluminado. Pero no se equivoque. La luz que las plantas necesitan en la casa no es ni el sol ni la luz eléctrica. Es la LUZ SOLAR .Es esa claridad que le permitiría hacer una foto sin flash en una habitación. Olvídese de colocar por más de un día las plantas en una habitación obscu-ra.

Pero las plantas ¿no viven al sol? Las plantas de interior no; las de exterior si y no todas, mu-chas viven en sitios sombreados. Los buscadores de plantas para su casa han seleccionado de las selvas aquellas que viven en el segundo nivel, o sea bajo las copas de los grandes árboles. Por este motivo las plantas de interior ,en general, tienen unas hojas grandes y vistosas porque así captan más cantidad de luz ya que en ele interior de la selva la luminosidad es baja. Algo parecido a los paneles solares, Cuanto más grandes más luz (energía) almacenan. Fueron ele-gidas pensando que en su casa, en el interior, no habría sol directo, mas bien tendrían una fuente indirecta de luz, como en la selva.

La falta de cantidad de luz hace que las plantas se “estiren”o “ahílen”, es decir la distancia entre las hojas se alarga y crecen indebidamente buscando la fuente de luz.


Cambiar de situación, según estación del año

Cambiar las plantas de sitio según la estación del año, buscando siempre la luz, es una muy buena costumbre. La planta se lo premiará con mayor lozanía.

Algunos consejos para el cuidado de las plantas de interior

Toda planta es un ser vivo que en su existencia, como todo ser vivo, desarrollará sus funciones vitales: nacer, crecer, desarrollarse, dar fruto (reproducirse) y morir.

Pero a diferencia de otros seres vivos (los animales) carece de la movilidad necesaria para buscar las condiciones más favorables que le ayude a sobrevivir.

Las plantas no pueden resguardarse del aire, el frío o la lluvia, ni tampoco pueden, por sí so-las, buscarse el sustento cambiando de lugar.

Esta es la razón por la que cada planta está ligada a las condiciones ambientales del sitio don-de nace y vive en la naturaleza. Así, unas necesitan sol, otras sombra y las hay que sólo viven sumergidas en los lagos, mientras otras prosperan en sitios desérticos.

Las plantas que podemos adquirir en cualquier mercado o tienda están cultivadas por especia-listas que, utilizando las tecnologías actuales (invernaderos, sombreados, riegos sofisticados y siempre la temperatura adecuada), han sabido reproducir las condiciones ambientales simila-res al lugar de donde las plantas son originarias.

Cuando UD. trae una planta a casa debe ser consciente de que esa preciosidad, que con tanto cariño adquirió, depende sólo y exclusivamente de sus cuidados, y, por tanto, debe conocer qué necesidades tiene. Estas necesidades vienen indicadas a veces por unas etiquetas que, junto al nombre (común y técnico), le indican si requieren más o menos agua, si son de sol o sombra, o cuando deben florecer. Otras veces tendrá que pedir información al vendedor; y al final, siempre le queda el libro, si es que Ud. conoce bien el nombre, como fuente de informa-ción.

¿Esta Ud. totalmente convencido de que el éxito de la vida de esa planta esta solo y exclusi-vamente en sus manos?

Cuidado de Plantas de Interior

Actualmente, en muchos hogares existe una creciente afición por el cultivo de plantas de interior. En la gris monotonía de las grandes ciudades, estos organismos representan a la naturaleza y, precisamente por ello, porque se sitúan fuera de su entorno natural para adornar oficinas, casas, tiendas… no se debe olvidar que, como cualquier ser vivo, tienen sus necesidades naturales de luz, temperatura, agua y nutrientes.

En realidad, es muy difícil establecer qué plantas son de interior y cuáles no, ya que no existe ninguna clasificación científica a este respecto. Tampoco existen plantas cuyo medio óptimo sea el interior de una casa. Pero hay un gran número de ellas que se prestan para el cultivo en interiores. Algunas admiten las condiciones durante mucho tiempo, y otras tan sólo un par de semanas.
La luz necesariaEs un componente indispensable para la vida de una planta por lo que, en el momento de elegir el lugar que ésta va a ocupar, será necesario optar por aquel en que exista una buena iluminación solar o bien alumbrarlas artificialmente. Sin embargo, cuando una planta está situada en un lugar demasiado luminoso, algunas hojas quedan amarillentas y caen. El exceso de luz provoca quemaduras y necrosis que afectan al crecimiento de la planta. Por el contrario, si una planta dispone de escasa luz se marchita.

Es bueno dar la vuelta regularmente a la planta para que reciba la misma luz en todas sus partes, porque si no existe el riesgo de que la planta se tuerza buscando la luz necesaria para su existencia. En invierno, cuando el sol no es tan fuerte, se pueden colocar las plantas más cerca de la ventana y retirarlas un poco en verano. Un consejo muy útil es no poner nunca una planta que ha estado en sombra o a media sombra al sol directamente, ya que se podrían quemar las hojas.

Una planta necesita diariamente entre 12 y 16 horas de luz. Cuando no les llega en cantidad suficiente, la solución es la luz artificial. Existen lámparas incandescentes que imitan la luz natural y que son muy prácticas en estos casos.

Temperatura y humedad
Las plantas oriundas de regiones cálidas y húmedas deben ser vaporizadas para compensar la pérdida de agua provocada por la evaporación y la transpiración, y mantener, de esta forma, un ambiente propicio para su desarrollo. La falta de humedad se evidencia en una planta porque se pone amarilla y se le caen las hojas, al mismo tiempo que dejan de crecer y disminuye su tamaño.

Para resolver este problema, basta vaporizar a diario el follaje con agua pura, pero, como no siempre se puede llevar a cabo esta tarea (podríamos estropear cortinas y muebles), lo mejor es hundir las macetas en turba húmeda, ya que ésta mantiene la humedad atmosférica. Otro método consiste en cubrir un plato con un lecho de grava, llenarlo casi de agua y colocar la maceta sobre los guijarros. También, en algunas condiciones, la mera presencia de una fuente o un jarrón ornamental lleno de agua, basta para mantener un grado de humedad constante.

En cuanto a la temperatura, se puede decir que, en condiciones normales, una planta necesita para desarrollarse una media que varíe entre los 12 grados, en invierno, y los 24 grados, en verano, ya que no tolera bien las variaciones bruscas de temperatura, que detienen su crecimiento y provocan la caída prematura de las hojas.

La repisa de una chimenea, por ejemplo, puede ser un soporte muy decorativo para las plantas colgantes, pero es necesario cambiarlas de lugar antes de encender el fuego porque el calor las mataría. El alféizar de una ventana es otro lugar donde se registran altas temperaturas hasta el punto de resultar intolerables para las plantas; este lugar en invierno tampoco es adecuado por el frío y las corrientes de aire.

Además, hay que ser prudentes con algunas instalaciones, como las del aire acondicionado, perjudicial cuando la planta está cerca, y las de la calefacción (algunos sistemas mantienen con dificultad una temperatura constante sin secar el ambiente).

Un riego apropiado
Este aspecto dependerá de la naturaleza de la planta y de la evaporación que en la misma se origine. Así, las plantas de hojas amplias y tiernas tendrán mayores necesidad de agua, mientras que las de hojas estrechas y duras requerirán riegos menos frecuentes, incluso prácticamente nulos en las apocas frías, de reposo vegetativo. Por otra parte, la necesidad de riego será mayor cuanto más elevada sea la temperatura, pues en este caso la transpiración de la planta será también mayor y la pérdida de agua por las hojas resultará cuantiosa.

Por norma general, las plantas de interior presentan menor evaporación y, consecuentemente, necesitan menos agua, es decir, riegos más espaciados, salvo que las condiciones de calefacción provoquen una sequedad excesiva. En este supuesto, al igual que en verano, los riegos han de ser más frecuentes para mantener la planta fresca y ligeramente húmeda, sin llegar al encharcamiento. Las plantas que necesitan menos riego durante el reposo vegetativo son las de hoja caduca, los bulbos, los rizomas, los tubérculos, las plantas crasas y las de reposo absoluto.

Antes de regar es preciso examinar con cuidado la tierra en la superficie de la maceta para ver el grado de humedad que posee. Una maceta está bien regada y no necesita más agua cuando, tomando un poco de tierra con los dedos, está húmeda, pero apretándola no gotea.

Los nutrientes
Las plantas necesitan ser alimentadas para subsistir, ya que las reservas naturales de la tierra se agotan. De esta forma el uso de abono, líquido o sólido, orgánico o inorgánico, es totalmente necesario.

Toda planta necesita tres elementos nutritivos importantes: nitrógeno, necesario para el crecimiento; fósforo, imprescindible para la formación de las hojas nuevas y los brotes de flores; y potasio, útil para dar robustez y resistencia. Además de estos tres elementos, un abono aporta los llamados oligoelementos (magnesio, azufre, hierro, boro, cobre…), indispensables para la vida de una planta.