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Aprender a cultivar la Bola de Nieve

Clima de la bola de nieve

Soporta el frío, siempre y cuando esté protegido de los vientos. Debe plantarse al sol o media sombra.

Características de la planta

Arbusto de 1 a 4m de altura, de hojas caducas, ovales, vellosas por el envés, que toman un atractivo tono rojizo en el otoño. Flores blancas sin perfume, reunidas en cimas umbeliformes. Las flores exteriores son más grandes y estériles y las interiores fértiles. Fruto baya de color rojo. Se propaga por estacas, acodo aéreo y división de matas.

Suelo para la planta

Requiere ser plantado en suelos profundos, fértiles y húmedos, pero con buen drenaje ya que no soporta el encharcamiento. Se adapta a zonas costeras.

Usos de la planta

Se lo ubica en los jardines en forma solitaria, asociado en canteros, formando estructura, o en bordes de estanques y espejos de agua.

Cuidados de la planta

Para obtener una mejor floración, fertilizar en la primavera con algún producto rico en potasio, o en el otoño con estiércol bien compostado. La poda debe ser en despunte una vez finalizada la floración.

Flores bulbosas en el jardin de la casa

Con la naturalización se persigue imitar a la Naturaleza, para obtener resultados semejantes a los que se producen espontáneamente. En lo que a los bulbos se refiere, la naturalización suele implicar la siembra en áreas de césped, segado toscamente, para su floración en primavera.

Herramientas para cultivar bulbosas en la casa

Si desea emprender la naturalización de bulbos, necesitará un plantabulbos. Esta herramienta consiste en una hoja circular fijada a un mango similar al de una pala, que posee una barra inferior donde se apoya el pie para clavar la hoja en el césped. Con ella se cortan pedazos circulares de césped, que se desprender de a hoja al practicar el orificio siguiente siguiente y que pueden colocarse después ce plantado el bulbo. Haga la plantación de forma irregular para lograr un efecto natural.

Decoración del jardín con bulbosas

Para quienes carecen de tiempo o presupuesto para efectuar plantaciones en macizo, o espacio para la naturalización, puede interesarles el sembrar los bulbos entre otras plantas. Una vez que los bulbos desaparezcan, el macizo seguirá florido.
En un parterre pequeño puede disponer bulbos de floración temprana que darán color al jardín desde mediados hasta finales de invierno, algunos arbustos bien escogidos que sustituirán a aquellos hacia mediados de la primavera, y, finalmente, rosales que mantendrán su protagonismo algunos meses con lirios y gladiolos.
En un esquema de este tipo habrá lugar para vivaces de follaje vistoso, tales como peonías, Hosta, Kniphofia y Bergenia, así como algunas plantas de hojas grises o plateadas.
Un pequeño parterre de rocalla o un arriante elevado deben contar también con un plantel de bulbos pequeños. Elija entre campanillas de invierno, Leucojum, narcisos y alguna especie de tulipán, Iris histrioides, Scilla sibirica, Muscari (nazarenos), etc.
Los bulbos plantados de este modo se convierten en ocupantes semipermanentes del jardín. Escoja, por ello, variedades que puedan continuar desarrollándose en un mismo sitio durante varios años.

¿Cuándo plantar bulbosas en la casa?

Plante cada bulbo en su estación adecuada, no con el fin de obtener una combinación artificial, sino teniendo en cuenta el papel que habrán de desempeñar en los diferentes cuadros de que formarán parte. Cuando sus partes aéreas se marchiten, déjelos en su lugar y procure no tocarlos al eliminar las malas hierbas; mejor, quítelas a mano.

Cultivo y cuidado de las flores de los bulbos

Muchos bulbos producen flores excelentes para ser cortadas. Elija un sitio donde puedan admirarse las plantas mientras crecen y donde no se echen de menos las flores cuando se hayan cortado.
La época idónea para cortar las flores comienza en febrero con las campanillas de invierno.
Les siguen inmediatamente los narcisos tempranos, de los cuales February Gold es uno de los primeros, terminando el desfile de variedades en mayo.
Los tulipanes más idóneos para cortar son los de tallo largo, como los de tipo Darwin.
A continuación de los tulipanes y a veces al mismo tiempo, vienen los lirios, que florecen de mayo a junio. Se trata de las variedades llamadas española, holandesa e inglesa. de necesidades idénticas y aspecto similar. Debe plantarlos desde septiembre a octubre, en tierra rica y despejada y, preferentemente al sol; Desentiérrelos sólo cuando están muy tupidos
A la vez que los lirios, si el c clima es benigno, puede plantar variedades de Gladiolos nanus, que se desarrollarán durante el invierno y florecerán en abril y principios de mayo. Sea cálido 0 fresco su jardín, le será posible sin duda cultivar otros gladiolos para recogerlos en agosto y septiembre. Para ello habrá de plantarlos en abril y principios de mayo.
Las dalias son excelentes como flor cortada, especialmente las variedades de tamaño pequeño y mediano.

Como cultivar el Cynoglosum

Clima del Cynoglosum

Es una planta bastante rústica, fácil de confundir con un nomeolvides (Myosotis sylvatica). Se la debe ubicar a pleno sol o con media sombra, es afectada por el calor intenso.

Características de la planta Cynoglosum

Planta herbácea, bienal, pubescente.
Hojas enteras oval-lanceoladas, alargadas, tomentosas en una roseta basal. Flores de color azul que se presentan en cimas terminales. Se multiplica por semillas o por división de matas a principios de la primavera. Frutos con cuatro semillas y pelos ganchudos que se adhieren a la ropa.

Suelo para la planta Cynoglosum

Crece mejor en suelos sueltos y poder drenados, no tolera el anegamiento ya que favorece la aparición de hongos a los cuales es muy susceptible.

Usos de la planta Cynoglosum

Se lo utiliza en canteros floridos, formando líneas o en grupos. Su floración es espectacular. También se usa en jardines de roca.

Cuidados y cultivo de Cynoglosum

Se siembra en jardineras en el otoño y se trasplanta al lugar definitivo cuando tiene tres o cuarto hojas. Tener en cuenta que tiene cierta tendencia a enmalezar en climas secos.
Evitar el exceso de riego; es atacada por caracoles y babosas.

Aprende a cultivar la Cola de Gato

Clima de la planta Cola de gato

La cola de gato vive en climas templados, tolera muy bien los fríos intensos, no así las altas temperaturas. Crece mejor a pleno sol, a media sombra tiene tendencia a alargarse excesivamente y a volcarse, perdiendo su atractivo.

Características de la planta Cola de gato

Gramínea anual de 15 a 30cm de aliara cubierta de un vello muy suave al tacto que recuerda la piel de un gato. Inflorescencia compuesta de espiguillas (panoja), aovada, blanquecina en la madurez. Vegeta en el invierno florece en la primavera.

Suelo para la planta Cola de gato

Deben ser sueltos y bien drenados adapta muy bien a los arenosos; no soporta excesos de humedad ni encharcamientos.

¿Cómo cultivar la Cola de gato?

Ideal para jardines de roca o canteros a pleno sol. Se siembra en el otoño, en contenedores, y se trasplanta en pocas semanas al lugar definitivo, para formar un conjunto denso. Sus inflorescencias, que aparecen en la primavera, le dan un aspecto muy agradable. Colocarla de manera que reciba sol directo la mayor cantidad de horas posible.

Cuidados de la planta Cola de gato

Evitar el exceso de riego y la falta de luz, puede ser atacada por pulgones en el otoño o en la primavera.

Cultiva la Amapola de California

Clima de la planta Amapola de California

Templado, fresco; resiste heladas no muy largas y el calor intenso acelera su descanso.

Características de la planta Amapola de California

Planta herbácea perenne muy ramificada, erguida o decumbente. Hojas de color ver de grisáceo divididas, de textura fina, que forman una roseta basal, con una raíz gruesa. Floración abundante muy vistosa, con flores amarillas o anaranjadas grandes y solitarias en forma de copa, que se cierran durante la noche y los días nublados, largamente pedunculadas, simples o dobles. Fruto cápsula linear, con numerosas semillas de color marrón. Se propaga por semillas en el otoño y en la primavera.

Suelo para la planta Amapola de California

Soporta mejor los arenosas, bien drenados, tolerando los calcáreos. Se ha asilvestrado en varios lugares de la Patagonia.

Cuidados de la planta Amapola de California

Es una herbácea bastante rústica que, si no se la controla al resembrarse espontáneamente, también se transforma en maleza. Es ideal para usarla en macizos y para cubrir grandes superficies. Puede sembrarse directamente en el terreno o en jardineras en otoño y trasplantarse luego. Suele ser atacada por pulgones.

Conoce los tallos y troncos de tus plantas

De los movimientos generados al interior de los tallos y troncos depende todo en la vida de las plantas. La fuerza misteriosa que pone en marcha su desarrollo, está centrada en esta parte principalmente, originando todo el esplendor de las especies vegetales.
Algunos se han atrevido a especular acerca de cómo se gesta esta actividad, con mayor o menor pretensión científica. Una de las tesis más conocidas, descrita en el tratado de Fisiología Vegetal de Lyon y Buckmann, se denomina teoría de cohesotranspiración. Según ella, la transpiración de los vegetales genera una tensión que, sumada a la cohesión de las moléculas de agua, es capaz de impulsar hacia el follaje los fluidos y sustancias que la raíz absorbe. Una proposición que, naturalmente, no pretende llegar más allá de explicar una meta manifestación en el plano físico.
El tallo, que en los árboles comprende el tronco, así como las ramas principales y las secundarias, es el eslabón de enlace entre las raíces y las hojas.
Sus tejidos son continuos con los dé la raíz y las hojas y constituyen una vía para el intercambio de sustancias. Las ramificaciones son el origen sostén de las flores y frutos en la posición adecuada, para que se efectúe la reproducción, y de las hojas, de modo tal que cada una de ellas quede expuesta a la mayor cantidad posible de luz solar.
Ninguna planta que desarrolle ramillas está constituida solamente por raíces y hojas, aunque a veces las primeras se confunden con los tallos, cuando éstos son subterráneos o aquéllas son aéreas. Los helechos y ciertas gramíneas son plantas con tallos subterráneos llamados rizomas, que crecen inmediatamente bajo la superficie del suelo.
Los tallos subterráneos engrosados, adaptados al almacenamiento de nutrientes, se denominan tubérculos, como es el caso de la papa. La cebolla es otro ejemplo, llamado bulbo,
que alcanza mayor volumen recubriéndose con la base de las hojas, como túnicas superpuestas.

Tipos de tallos

Los tallos pueden ser herbáceos o leñosos. Los más tiernos, verdes y más bien delgados son los herbáceos, característicos de las plantas anuales. Estas especies hacen de una semilla, se desarrollan, florecen y producen nuevas semillas en un solo período vegetativo, muriendo antes del invierno siguiente.
Otro tipo de plantas herbáceas son las bianuales, cuyo ciclo vegetativo comprende dos
períodos o años. En el primer lapso, mientras la planta crece, se almacenan alimentos en la raíz. En el segundo año, el crecimiento vegetativo es reemplazado por la elongación de la yema terminal, originando así flores que producirán nuevas semillas. La zanahoria y la betarraga son ejemplos de plantas bianuales o bienales.
Las plantas leñosas, perennes, que viven más de dos años y tienen un tallo grueso y duro -o tronco-, son muy diferentes de las plantas herbáceas. En este grupo se clasifican los árboles, que crecen elevándose a cierta distancia de la tierra antes de, ramificarse, a partir de un tallo principal o tronco. Un arbusto es también una planta leñosa perenne, pero con varios tallos importantes.

El interior del tallo de las plantas

Los tejidos y distintos tipos de células del tallo se desarrollan mediante un proceso de diferenciación, hasta constituir una célula madura y funcional con una función determinada. Este proceso, desde la formación de estas pequeñas unidades, se efectúa en regiones específicas llamadas meristemas, los cuales se distinguen, asimismo, en varios tipos.
Los meristemas apicales se encuentran en las puntas de las ramas y en ellas se originan todos los demás tejidos primarios, entre ellos la protodermis, que forma las células de la epidermis; el meristema fundamental, dedicado a parte de la corteza y la médula; el procabium, que crea los tejidos vasculares.
La epidermis impide que ocurran pérdidas de agua y facilita el intercambio de gases indispensable para la respiración y la fotosíntesis.
De ellos surgen también los meristemas fundamentales, en los cuales se forman la médula -en el centro mismo del tallo- y la corteza, en un cilindro localizado por debajo de la epidermis, rodeando los tejidos vasculares.
En los tallos viejos -de más de un año-, la epidermis es reemplazada por otro tejido llamado periodermis, cuyas células externas o superficiales tienen corcho y son, por lo tanto, más resistentes. Puesto que forman nuevas cantidades de tejido leñoso ordenado en anillos concéntricos, generalmente representativos de una estación de crecimiento, su totalidad permite calcular la edad de la rama o tronco.
Las especies que desarrollan mayor cantidad de tejidos leñosos exteriores tienen mayor resistencia a los daños mecánicos; pero tanto en ellos como en los más delicados, cuando se ven precisados a cicatrizar una herida, invierten en la emergencia todos sus recursos energéticos, desviándolos de los vegetativos.
En una simple observación externa se pueden apreciar las denominadas
yemas, de las cuales la más activa es la yema terminal, puesto que crece hacia arriba, dándole altura a la planta en forma más vigorosa que cualquiera de las axilares. Las yemas laterales inferiores de un retoño con crecimiento de un año permanecen en reposo y no se desarrollan para constituir ramas. No obstante, si se corta la yema terminal mediante una poda, pueden volverse activas y fructificar.

¿Cuándo podar las plantas?

Los tejidos vasculares del tallo están constituidos por grupos de conductos o tubitos, que transportan en forma especializada el agua y los nutrientes hacia las ramas y hojas. A su vez, desde las hojas, a través de las ramas y tallos mayores, conducen sustancias hacia la raíz.
Estos conductos interiores aumentan considerablemente su ritmo de actividad en los períodos de crecimiento, durante la primavera, y lo reducen en invierno. Es esta periodicidad en su desarrollo la que determina la oportunidad más indicada para realizar podas y aplicar con provecho las fertilizaciones.
Si los cortes se efectúan en los meses de latencia, dormancia o receso invernal, la recuperación de la planta es más fácil. En cambio, si se realizan en el momento de pleno crecimiento, el ejemplar sufre mayores pérdidas en sus fluidos, se recupera con mayor dificultad y puede incluso morir. Esta época es, más bien, apropiada para todo tipo de abonamientos que respalden su expansión vegetativa.
Conocer estos aspectos de la morfología de las plantas nos ayudará a fijar nuestra comprensión sobre las relaciones entre su aspecto visible y sus requerimientos, sin necesidad de consultar manuales sobre el particular en cada temporada.

Cultivo de Buganvillas o Veraneras

Quizás la trepadora de mayor colorido es la conocida buganvilla -entre nosotros conocida como bugambilia-. Porque es una verdadera cascada de color que comienza en verano y acaba muy entrado el invierno, época en que su belleza cesa para dar paso a un descanso desprovisto de hojas.
Pese a que el color más conocido de esta hermosa planta es el de sus flores púrpura brillante, ahora existen muchos otros coloridos, incluso más atractivos e igualmente fáciles de cuidar.
Su nombre científico es Bougainvillea y se debe al explorador francés Louis de Bougainville, quien la introdujo en Europa desde Brasil, el país de origen, en la segunda mitad del siglo XVIII.
La planta es una trepadora robusta, con ramas que alcanzan fácilmente los ocho metros de largo, con espinas curvas o rectas cada ciertos centímetros. Sus hojas pueden ser lisas o aterciopeladas y de color verde claro en la variedad Glabra y verde oscuro en la Spectabilis También existe la Variegata, cuyas hojas son blanco-verduscas.

Una planta decorativa

Como su floración es prolongada -se mantiene durante todo el verano y hasta entrado el invierno, ya que sólo las temperaturas menores de cero grado pueden terminar en unas horas con ella- y, además, es muy vistosa, la buganvilla sirve de excelente elemento decorativo y se la utiliza como trepadora para cubrir paredes, pérgolas, pilares, emparronados, etcétera.
También se puede formar como arbusto, mediante podas periódicas, con lo que se logra un efecto muy interesante, el de un manchón de color intenso en un lugar del jardín. Se cultiva, además, en macetas de tamaño adecuado (70 centímetros de diámetro por 70 de profundidad), en invernaderos y terrazas.
En lo que a forma se refiere, se han logrado verdaderas esculturas de figuras humanas y animales con esta planta, guiándola mediante estructuras de alambre.
Toda la gracia de la planta, en realidad, descansa en la masa de color que forman sus flores. Son pequeñas, tubulosas y amarillentas, unidas de a tres en las puntas de las ramas y rodeadas cada una de ellas por tres brácteas (hoja de ciertas plantas, diferente de las otras por la forma, la consistencia y el color) muy llamativas. Sus colores pueden ser púrpura, rojo, violeta púrpura, lila, naranja, rojo ladrillo, blanco, tizón, rosa o amarillo.
En los países de origen consideran a la buganvilla como el símbolo de “la espera”, y quizás, debido a ello, la usan preferentemente para decorar las fachadas de las casas o los pilares del recibidor.

Cuidados de la buganvilla

Esta exótica planta requiere de un clima cálido y necesita permanecer expuesta directamente a los rayos solares. Por lo mismo, no tolera las inclemencias del invierno en las zonas frías, en donde en esa estación se le debe llevar al invernadero. En las zonas donde el invierno no es tan crudo, como en el centro del país, se puede mantener al aire libre durante el invierno, siempre y cuando se le arrime a una pared que la proteja, o bien se cubra con plástico transparente, a fin de resguardarla de las heladas.
En lo que respecta al suelo, no tiene mayores exigencias, adaptándose a cualquier tipo, pero es recomendable fertilizarla con abono orgánico en pequeñas cantidades (dos cucharadas) cada quince días durante los meses de octubre, noviembre diciembre y enero.
Se planta a finales del invierno y su reproducción hace por medio de estacas de tallo de un año, durante el mes de septiembre, ya que requiere de calor. Este proceso no deja de ser complicado, aparte de que la planta necesita mucho tiempo para desarrollarse; así, resulta más recomendable adquirirla en un vivero, ya a punto de florecer.
La reproducción también se hace por semillas, pero la buganvilla necesita de altas temperaturas para producirlas, por lo que es difícil que en la mayor parte del territorio chileno se puedan lograr.

Las variedades de buganvilla

Una de las especies más difundidas es la Bougainvillea glabra, que se caracteriza por sus, ramas salpicadas de espinas y se adapta fácilmente al aire libre en zonas de clima cálido. Se presta para ser cultivada en macetas, protegida durante el invierno en invernadero. Comprende diversas variedades de híbridos, con una floración extraordinaria por sus
colores, que recorren prácticamente todos los del arco iris. Sin lugar a dudas, la variedad más conocida, la que se encuentra en la mayoría de las casas antiguas de Santiago y la zona central, es la Sanderina, de color morado.
Si a usted le interesan plantas con flores de otros colores, lo más acertado es recurrir a los viveros. No se pueden recomendar determinadas variedades, que prácticamente aparecen todas las temporadas, pues cada reproductor suele bautizar sus creaciones de forma diferente.
Algunos de los viveros especializados en buganvillas más grandes del país se encuentran en Quillota y en las cercanías de Maitencillo, en la Quinta Región, lugares muy apropiados para la planta, por su clima. Vale la pena visitarlos, pues son un verdadero deleite para la vista y puede aprovechar de adquirir algún ejemplar. Por supuesto, probablemente también encontrará hermosas plantas en tos viveros de su zona, quizás a un precio algo mayor. Porque si quiere una cascada de color en su jardín, tiene que cultivar la buganvilla en su parcela o en la casa de la ciudad.

Cultivo de Cardenales

Conocidos en Chile como “cardenales”, su denominación universal es “geranios” y más aún su nombre científico es Pelargonium, palabra derivada del vocablo griego “pelareos”, que significa “cigüeñas”, por el parecido del pico de esta ave a las semillas de la planta. Lo mismo sucede con el nombre vulgar de genario, que deriva de “geranos”, que quiere decir “grullas”, por la misma razón ya mencionada.
Como quiera que se llame, lo cierto es que ésta es casi un símbolo en España, en donde en las blancas casas ubicadas en las estrechas calles adoquinadas, cuelgan en los balcones las hermosas flores del geranio. Asimismo, en Chile se arraigó la costumbre de utilizarlas en las antiguas casas patronales, ya fuera en grandes tinajas de greda, en balcones o en macetas. Es indudable que nos trae recuerdos del pasado campesino.
Se les puede comparar con la utilización de los típicos corredores. Son símbolos de una época, que bien podríamos revivir, pues poseen grandes ventajas para ser utilizados en una parcela: por medio de “patillas” se pueden reproducir fácilmente, son muy resistentes y no representan una gran inversión, siendo, por el contrario, muy decorativos e ideales para “rellenar” zonas amplias.

Características de los cardenales

De la familia de las Geraniáceas, comprende unas doscientas especies y es originaria de Sudáfrica. Son plantas herbáceas o semiarbustivas, de hojas perennes, las que pueden ser opuestas o alternadas, simples o compuestas, palmeadas o cortadas, de consistencia
carnosa o delgada, variando su color del verde claro al oscuro.
Sus flores, de forma irregular y de cinco pétalos, se reúnen en umbelas, que es la parte más alta de los rígidos pedúnculos, y su color puede ir desde el blanco al rojo y al violeta, pasando por la gama de rosados, pero muy rara vez se podrá encontrar algún ejemplar en tonos de amarillo. No tienen fragancia alguna.
Los geranios prefieren el clima templado, pero pueden ser plantados a pleno sol o a semisombra y se desarrollarán igualmente.
Con respecto al terreno, éste puede ser ácido, pero en todo caso no demasiado alcalino. El ideal es que sean ricos en materia orgánica, aunque el estiércol no es aconsejable.
Su multiplicación se realiza generalmente por esqueje entre primavera y fines del verano. Se cortan los tallos con un cuchillo afilado, dejando por lo menos tres nudos. El esqueje, sin las hojas inferiores y conservando el mechón terminal, se pone a enraizar en tierra muy arenosa y a la sombra.
Aproximadamente veinte días más tarde presenta una buena masa de raíces y tras un mes y medio puede trasplantarse a su lugar definitivo.
Un detalle importante es mantener la tierra de los esquejes siempre húmeda, pero no empapada.
Para el cultivo en macetero, lo mejor es elegirlo de 20cm de profundidad por 15cm de ancho y unos 40cm de largo, en caso de que se quiera plantar de a dos.
En la plantación en la tierra se deben ubicar a 30cm. de distancia.

Otros cuidados

  • Para mejorar las plantas provocando una mejor floración y un follaje más fuerte y tupido, es aconsejable renovarlos cada año por medio de estacas otoñales.
  • En las regiones de clima suave es muy recomendable suspender totalmente los riegos desde junio hasta finales de agosto, cortando además los tallos a 15cm del suelo.
  • En lo que respecta a los riegos, es bueno proporcionar diariamente a cada planta uno o dos vasos de agua durante el verano, dosis que deberá aumentarse o disminuir según las condiciones de temperatura de la zona (a mayor calor, mayor riego).
  • Un abono ideal para los cardenales es una mezcla nutritiva de agua, abono foliar y humus. Se puede aplicar en el suelo y en el follaje, pues revive el color de las flores y las hojas.
  • Una vez a la semana es necesario cortar las corolas marchitas y las hojas amarillas, renovar la tierra y controlar la vegetación para poder intervenir a tiempo contra los agentes de las diversas enfermedades o los insectos.

Como podemos apreciar, el cultivo de cardenales o geranios no tiene nada de difícil y presenta, en cambio, muchas ventajas.
No deje de utilizarlos en zonas rocosas, en tiestos de greda, donde lucen maravillosos, y, por supuesto, en los balcones, donde, contrastando con la frialdad y dureza del fierro forjado, los cálidos cardenales pueden producir un hermoso efecto.
Muy decorativos, los cardenales sirven también para orillar un camino, como en este caso. No necesitan mayores cuidados.
Los llamativos “cardenales” (geranios) alegrarán cualquier rincón de una parcela. Se reproducen fácilmente a través de patillas.