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Loa agroquimicos como ayuda a mantener tu jardi sano

Los insecticidas órgano-clorados hicieron su aparición en el mercado en la década del ’40. La primera utilización que se hizo de ellos fue en la lucha contra la malaria, generalizándose su síntesis comercial luego de finalizar la Segunda Guerra Mundial.
Esta primera generación de insecticidas sintéticos se inició con el DDT, que fue ampliamente ensayado en los Estados Unidos a partir de 1942. Luego lo sucedieron varios productos como aldrin, clordano, dieldrin, endrin, heptacloro, lindano, etc.
El DDT (nombre común para el dicloro difeniltricloroetano) ganó popularidad rápidamente debido a su alta actividad insecticida, amplio espectro de acción, elevada residualidad y relativamente bajos riesgos para animales de sangre caliente (LD50 oral aguda: 250 mg/Kg.). Además de su uso como insecticida agrícola fue empleado como insecticida doméstico y en sanidad ambiental (control de los mosquitos vectores de la malaria).

Resistencia a los insecticidas órgano-clorados

Muchas de las principales plagas (arañuelas, orugas capulleras, etc) mostraron en poco tiempo una capacidad hereditaria para generar resistencia al DDT y a otros insecticidas órgano-clorados que lo sucedieron. Este hecho se produjo por las transformaciones que sufre el producto en los organismos vivos. Así pues: se descompone en un compuesto antitoxina, generado por los insectos. Esta facultad se transmite de generación en generación, provocando inmunidad ante el DDT.

Estabilidad química de los insecticidas

Los insecticidas órgano-clorados tienen muy alta estabilidad química y sus moléculas permanecen inalteradas por mucho tiempo en el ambiente. Algunos organismos metabolizan estos compuestos muy lentamente. Por consiguiente, se van acumulando y persisten durante largos períodos. Se acumulan en el pasto afectando a la cadena alimenticia completa, al pasar a los animales. Se acumulan en la grasa de los animales, de donde son eliminados muy lentamente e, inclusive, en la grasa de la leche cuando las vacas han pastado en zonas tratadas con estos insecticidas.

La agresión de los agroquímicos

Todo este mecanismo de “agresión” al ambiente hizo que los Estados Unidos cancelaran la utilización del DDT en 1973. Hoy en día, la mayoría de los insecticidas órgano-clorados están prohibidos en muchos países del mundo.
En la Argentina, el uso del DDT fue prohibido en junio de 1974, aunque solamente para los productos de exportación. Más tarde, se retiró el DDT del mercado pero se permitió el uso de otros clorados para productos destinados al mercado interno.
El DDT, el gamexane y el lindano están prohibidos para su utilización en medicina veterinaria. Sin embargo, hay pediculicidas para humanos que los contienen y que aún se venden en nuestras farmacias. Hace aproximadamente dos años, se prohibió totalmente el uso y la venta de productos conteniendo heptacloro en el país.

Forma de acción

Actúan por contacto e ingestión y algunos de ellos (como lindano y clordano) tienen acción fumigante. En el organismo, no modifican la conducción de estímulos entre las neuronas como los órgano-fosforados sino que actúan sobre las terminaciones nerviosas aumentando la liberación de neurotransmisores. Es así como producen efectos de excitación, shock y posterior muerte.
Esta familia de insecticidas ha tenido sus pro y sus contras. Entre las ventajas están los excelentes resultados que brindan ciertos productos pero, haciendo un balance, estos resultados no son más importantes que los daños que causan al ambiente y a los seres vivos y que podrían resumirse como sigue:

  • Alta residualidad
  • Incapacidad para adherirse al suelo y capacidad de filtrar a las napas
  • Asimilación en los tejidos grasos humanos y animales
  • Causal de trastornos hepáticos y pulmonares
  • Daños irreversibles en el caso de intoxicaciones

Todo esto hace que estos productos no sean seguros para el ser humano ni para el ambiente.

Tipos de Abonos para Jardines

Existen dos tipos de abonos: orgánicos y minerales.
1. Abonos orgánicos

* Estiércoles: lo hay de vaca, de oveja, de caballo, de cabra… Parecido es el guano, gallinaza, palomina, excrementos de murciélago… Todos son deyecciones animales.
* Compost: el compost es un material obtenido a partir de restos vegetales y otras materias orgánicas sometidas a un proceso de compostaje. Puedes hacer compost casero con los residuos vegetales del jardín y de la comida.


* Turba: hay dos tipos de turba: turba negra (la más habitual) y turba rubia (muy ácida, ph=3,5). Se emplean mucho como base para preparar substratos para macetas y para hacer semilleros. También son buenas para adicionar al terreno. 


* Extractos húmicos: estos productos son menos conocido por el aficionado. Su uso en horticultura intensiva es creciente. Se trata de ácidos húmicos y fúlvicos extraídos de sustancias orgánicas. Son sustancias muy buenas para al suelo.
* Otros abonos orgánicos son los huesos triturados, cuernos, harina de sangre, lodos de depuradora, restos de cosechas y paja enterradas, abonos verdes, etc.
2. Abonos minerales o Fertilizantes químicos

* Fertilizantes minerales convencionales: Urea (45-0-0), Nitrato amónico (33-0-0), Sulfato amónico, Nitrato sódico (Nitrato de Chile), Superfosfato, Cloruro potásico, 15-15-15 (triple 15), 35-15-0, 13-0-44, etc.
* Fertilizantes organominerales: es una mezcla de materia orgánica con nutrientes minerales (Nitrógeno, Potasio, Magnesio, Manganeso, etc.). Vienen normalmente granulados en sacos. Ideales para realizar una fertilización completa en el abonado de fondo en todo tipo de cultivos.
* Fertilizantes de lenta liberación: se caracterizan porque se disuelven poco a poco y van liberando los nutrientes a lo largo de varios meses. Son más caros que los convencionales, pero duran más. Ejemplos comerciales: Osmocote, Nitrofoska Stabil, Nutricote, etc.
* Abonos líquidos y para fertirrigación: aquí incluimos los usados para verter en las macetas de las Plantas de Interior.


* Abonos foliares: se aplican pulverizando sobre la planta. El abono foliar se usa como complemento al abonado de fondo. Es muy interesante para aportar micronutrientes: Hierro, Manganeso, Cobre, etc., ya que se precisan en pequeñísimas cantidades y se asimilan directamente por aplicarlos en la propia hoja.
* Correctores de carencias: hay unos fertilizantes especialmente diseñados para corregir cualquier carencia concreta de un elemento o de varios a la vez que se puediera presentar. Por ejemplo, si hay una carencia de Hierro, existe un producto rico en este elemento.
Usos de los abonos
Los abonos orgánicos como el estiércol, el compost, la turba, etc. aportan de todo, pero en poca cantidad y lentamente. Sus beneficios son más como mejorantes de la tierra al formarse humus, que como suministrador de nutrientes.
Los abonos químicos o minerales lo único que aportan son nutrientes puro y duro, ni humus ni mejora del suelo en otros aspectos como hacen los abonos orgánicos. Eso sí, enriquecen de minerales el suelo y las plantas disponen de alimento en cantidad rápidamente.
Podrías abonar sólo con los orgánicos, tendrían de todo, pero sale caro y en determinados momentos hacen falta grandes cantidades de Nitrógeno y de los demás elementos y los abonos orgánicos no pueden suministrarlo ya que ellos van descomponiéndose lentamente, a su ritmo, según el clima y el tipo de suelo.
La mayoría de abonos o fertilizantes que usamos suelen incluir sólo 3 nutrientes: el Nitrógeno, el Fósforo y el Potasio. Las plantan necesitan más cantidad de éstos elementos que de ningún otro. Es conveniente asimismo aportar los demás elementos para prevenir carencias: Magnesio, Hierro, Manganeso, Cobro, Boro, etc.