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Como sembrar manzanas en viveros

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Para desarrollar los brotes y sembrar la semilla previamente enfriada, se utilizan dos métodos o
sistemas para hacer el vivero; uno es en bolsa y el otro es directamente en el suelo.
El sistema en bolsas, tan utilizado en el país, no es recomendable, dado que la manzana es una
planta caducifolia, que necesita tratamiento de frío para romper el reposo y fomentar la producción de
brotes, dado que nuestro país no tiene condiciones naturales de frío invernal y las plantas criadas en
bolsas, además de que pueden conllevar problemas en las raíces (en tamaño y con formas curvas),
lo cual incide directamente en una lenta reacción del árbol en el campo, que atrasa la producción un
año o más o pueden causar la muerte, también dificultan el tratamiento con frío. 
Si no es posible
realizar el vivero directamente en el suelo, se deben usar bolsas de no menos de 35 cm de altura.
El sistema de vivero de siembra directa en el suelo, tiene la ventaja de que la planta desarrolla una
raíz fuerte y de forma apropiada (raíces abundantes y rectas) y al ser extraídas del suelo permiten el
lavado de sus raíces, detectar problemas de deformación de raíces, agallas causadas por
Agrobacterium tumefaciens, problemas que a menudo se presentan en este tipo de plantas; detectar
el pulgón lanígero y escamas y el tratamiento con fungicidas e insecticidas para evitar la
diseminación de plagas y enfermedades. 
Agrobacterium tumefaciens, problemas que a menudo se presentan en este tipo de plantas; detectar
el pulgón lanígero y escamas y el tratamiento con fungicidas e insecticidas para evitar la
diseminación de plagas y enfermedades.
Una vez que los brotes han sido extraídos del suelo, su raíz debe ser lavada y el corte tratado con
una solución de fungicida e insecticida y el tallo se defolia.
En esta condición, se procede a su estratificación en cajas, alternando capas de brotes con capas de
burucha húmeda y se someten a un tratamiento con frío (4-5ºC) durante un período entre uno y un y
medio mes.
Inmediatamente después de este período de frío, se trasplantan al vivero, pero aquellos brotes que
tienen el grosor adecuado para ser injertados, aproximadamente el de un lápiz, se injertan a 15 cm
de altura con yemas de la variedad Ana, previamente sometidas a tratamiento con frío. 
Los brotes se siembran en surcos separados 70 cm y las plantas 30 cm, agrupando los brotes por
tamaño, para evitar la desuniformidad, tanto en el vivero como en la futura plantación.
El brote del patrón se mantiene hasta que la yema injertada haya iniciado su crecimiento y
producción de hojitas. 
A partir de este momento, el patrón se despunta y posteriormente se va
eliminando poco a poco el resto, durante el período en que el injerto tarda en alcanzar un grosor
similar o mayor al del patrón y su madera se ha endurecido, momento en que el resto del patrón se
elimina totalmente. El corte debe ser bisel, a nivel de la unión patrón-injerto, y debe pintarse con
pasta cubre cortes. 
Esta etapa ocurre poco antes de que el arbolito esté listo para salir del vivero.
El arbolito debe crecer un año en el campo y se debe cuidar de que el brote injertado conste de un
solo eje. Cuando éste tenga un grosor de 12 mm de diámetro y unos 60 cm de altura, se puede
extraer del vivero para el trasplante. La raíz debe ser podada a aproximadamente 25 cm de largo,
lavada y sumergida o asperjada con una solución de fungicidas e insecticidas para prevenir
problemas de escamas, enfermedades o pulgones. 
Usualmente mucho viverista vende arbolitos cuyo injerto tiene menos de 50 cm, lo cual obliga al
agricultor a terminar la fase de vivero en el campo, lo cual retrasa el inicio de la producción de frutos
un año más, lo cual es un año de pérdidas para el productor.
La falta del tratamiento con frío o en su defecto del uso de compensadores de frío, produce una
deficiencia en la producción de brotes, tanto en número como en vigor, lo cual atrasará también la
entrada en producción del árbol.
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