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Consejos para podar los Setos

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Las plantas tienen que ser podadas desde sus primeros años : es indispensable para que la parte baja del seto esté bien guarnecida. El objetivo de la poda es simple: las plantas se ramificarán entonces al máximo, inclusive a ras de suelo, formando un seto bien espeso.



Los setos “adultos” también se tienen que podar regularmente. Una plantación espaciada tendrá suficiente con una sesión al año, pero una formación compacta se tendrá que mantener muy cuidadosamente, a razón de dos veces al año. Podas múltiples espesarán el seto.

Los setos tupidos forman verdaderos muros que impiden las miradas. Se tendrían que componer idealmente de arbustos cónicos : una cabeza afilada dejará pasar suficiente sol para las hojas de abajo, que podrán desarrollarse igual de bien que las de arriba. Los arbustos de crecimiento rápido como la haya, el carpe, la alheña y el lauroceraso se pueden podar a voluntad, porque crecen a lo largo de todo el año. Poden los coníferos preferentemente en el mes de junio. Su crecimiento primaveral acabado, cicatrizarán más rápido.

Los setos de plantación espaciada (rosales) tienen un objetivo más de decoración que de protección. Su poda se efectúa individualmente, según el método que conviene a cada una de las plantas. Existen numerosas especies que pueden componer tales setos, así que les daremos algunas reglas generales. Las especies que florecen sobre madera vieja (al menos de un año), se tienen que podar después de la floración (forsythia, jeringuilla). Aquellas cuyos jóvenes brotes llevan las flores (rosales) se podan mejor en invierno. Si sus arbustos llevan frutos decorativos, esperen a que éstos se hayan estropeado.

Si tu seto coge demasiado volumen, febrero y marzo serán los meses de poda ideales. Corten primero las ramas gordas con las tijeras de podar, y corten después el cuerpo del seto con cizallas. Para obtener una línea bien horizontal, sírvanse de una cuerda tendida a la altura deseada.

Como cultivar las setas de cardo

El cultivo de setas de cardo en casa es relativamente fácil si se tiene un mínimo de cuidados. Además, es un placer recolectarlas directamente y percibir su sabor una vez cocinadas.
Seta de cardo Pleurotus ostrea
La seta de cardo se conoce popularmente como gírgola de panical en Cataluña y orejua en el País Vasco. Su nombre científico es Pleurotus Ostreatus y es una de las setas más sabrosas y apropiadas para todo tipo de platos. Su carne es esponjosa y elástica, de olor suave, su sabor es dulce y un poco fúngico. El color es muy variable ya que va de blanco crema con cierta tonalidad marrón, llegando a marrón muy oscuro en invierno, pasando por todas las tonalidades intermedias y a veces con reflejos azulados.
Es una seta pequeña con sombrero liso, convexo y con el borde enrollado con forma de ostra, que mide de 5 a 15 centímetros de diámetro, aunque puede alcanzar dimensiones mucho mayor. Las láminas son apretadas y delgadas desiguales, de color blanco  que varía a crema cuando los ejemplares son maduros.
Lo ideal para el cultivo de setas de cardo en casa es comprar las balas ya pregerminadas, asegurándonos así la primera producción.
Una vez adquirida, normalmente en centros de jardinería, el cultivo de setas de cardo es muy fácil. Tendremos la bala dentro de una caja de cartón con una cubierta de plástico y la colocaremos o tapada o con la menor iluminación posible.
La humedad ambiental debe de ser sobre el 80% y con una cierta ventilación. Bastará para ello unas pequeñas aberturas en la propia caja.
La temperatura máxima no debería superar los 18ºC y en el caso de regar, no rociarla directamente. Es mejor regar la bala sobre las zonas que no hay setas. Por las características de la misma, la humedad se distribuirá por toda ella. Esta agua conviene que sea de lluvia o en todo caso, sin cloro.
Cuando deseamos recolectar algunas setas, nunca las cortaremos sino que las arrancaremos girando el racimo. Una vez en la cocina ya se lavarán y cortarán al gusto.
Las balas comercializadas suelen ir protegidas por un film de plástico negro, saliendo las setas de cardo por los agujeros realizados para tal fin. Conforme se arrancan los racimos, se pueden practicar nuevos agujeros para favorecer la aparición de nuevos racimos de setas.
Una vez agotada la bala de cultivo, esta se puede reciclar en el jardín pues su composición es a base de materiales orgánicos como paja, turba, etc.
Como decimos, el cultivo de setas de cardo no sólo es fácil sino que sale muy económico dada la rentabilidad de su producción.

Como cultivar Setos frondosos

Los setos son una parte de gran importancia en el jardín, actuando como definidores y creadores de espacios. Por ello, permiten aprovechar de forma efectiva el espacio, pudiendo establecer, gracias a ellos, diferentes zonas en la parcela utilizándolos como elementos de separación.
Además, los setos se han utilizado durante mucho tiempo, no sólo para establecer divisiones dentro de un jardín, sino también para dividir fincas y propiedades. Por último, hay que añadir que estas plantas poseen la capacidad de retener el suelo y de actuar como barrera contra el viento, por lo que es necesario hacer un pequeño análisis de la zona, antes de colocarlos, con el fin de aprovechar sus capacidades.
Cómo plantarlos
Este proceso no es muy complicado, pero cabe tener en cuenta algunos elementos. En el primero de ellos es la elección del lugar apropiado para su plantación. Así, no es conveniente hacerlo en zonas con gran presencia ganadera, para que éste no dañe los plantones durante el primer año de vida del seto. Además, conviene estudiar los tipos de setos que ya existen en la zona en la que vayamos a plantar, ya que eso dará una pista sobre la especie de seto que debemos escoger, por las características del suelo o meteorológicas. Una vez realizado esto, hay que escoger las especies para plantar.
En este proceso conviene plantar especies diferentes con el fin de aportar oportunidades de refugio y alimento a la vida silvestre de esa área. Si se seleccionan especies autóctonas, es decir que se dan de forma natural en la zona, se conseguirá su supervivencia con la aplicación de los cuidados mínimos. A la hora de conseguir las plantas caben dos posibilidades: obtenerlas con raíz en un vivero o mediante la técnica del estaquillado, que consiste en recolectar las ramas más jóvenes (estaquillas) de los árboles o arbustos de hoja caduca, durante el invierno para, después, introducir dos terceras partes de la estaquilla en una jardinera que contenga un 50% de arena y un 50% de humus.
Es necesario apretar bien la tierra y, seguidamente, colocarlo en un lugar protegido del sol y los hielos. Posteriormente, hay que regarlo con frecuencia y, cuando las estaquillas hayan enraizado, pasado unos meses, es necesario trasplantarlas a macetas. Finalmente, para hacer la plantación hay que procurar que sea la estación del año más apropiada, dependiendo de la especie y de la región. Es necesario realizar hoyos amplios para plantar los arbustos y, si se pretende estar seguro de que las plantas jóvenes estén protegidas, es posible colocar una malla metálica a su alrededor, hasta que sean lo suficientemente altas y fuertes.
El riego y la poda
Los setos no son especialmente delicados, por lo que en invierno son capaces de sobrevivir con el agua procedente de las lluvias. En verano hay que cuidar que el seto cuente con el agua suficiente para su supervivencia y, en épocas de sequía, es necesario suministrar el riego regularmente. No obstante hay que extremar las precauciones en las zonas donde los veranos sean especialmente secos, sobre todo cuando las plantas aún son jóvenes.
En cuanto a la poda, hay que señalar que es necesaria para que la parte baja del seto esté bien guarnecida. Ésta tiene el objetivo principal de que las plantas se ramifiquen a máximo, para obtener un seto espeso. Los adultos deben ser podados una vez al año, mientras que en los más jóvenes hay que realizar esta función más a menudo para conseguir que la planta adquiera la forma que se desee y la fuerza necesaria.
Cuanto más se poden los setos, más tupidos serán en el futuro. Cuando los setos son demasiado voluminosos, y se desea disminuir su tamaño, es conveniente esperar hasta febrero o marzo, los meses ideales para la poda. Para realizar el proceso de forma correcta hay que cortar primero las ramas más gordas con unas tijeras de podar y, después, hay que proceder a cortar el cuerpo del seto con una cizalla. Es posible utilizar una cuerda tensa con el fin de seguir una línea horizontal a la hora de podar. Además, si los setos son tupidos, se pueden crear formas originales y decorativas cuando se realiza esta actividad. Así, se pueden podar los setos en forma cónica, en redondo, etc.

Como Podar las Setos

poda de setos
La poda de setos requiere algo más que unas buenas tijeras y buenas intenciones. Hay que saber cuándo hacerlo, cómo y de qué forma, para que esta parte de nuestros jardines se vea bella y saludable.
Un primer paso es determinar si un seto necesita poda, es decir si está bien podado. Ese, precisamente, es uno de los primeros datos que revela el vídeo.

Suma otros aportes interesantes, como por ejemplo una forma sencilla de que una pared de setos nos quede pareja y bien podada.El punto es que una vez que hagas una primera poda bien hecha ésta sólo requerirá un mantenimiento.
Por último ¿cuántas veces debo podar el seto? ¿con qué herramientas?. Estas respuestas de la mano de este vídeo ágil y muy bien propuesto con conceptos sintéticos y claros.

Como plantar y cuidar Setos

En lugar de un muro o una valla se puede recurrir a un seto de siempre verdes o de arbustos caducifolios, exceptuando los casos en que se necesite un elemento de contención del terreno. Los setos siempre verdes tienen la ventaja de ser un elemento vivo del jardín, pueden dar flores perfumadas o atraer a pájaros y otros animales silvestres. La forsitia y los rosales arbustivos son excelentes para un seto informal; las llamadas rosas “Sharon” se dan muy bien en climas secos, y un seto de tipo tapiz, en el que se combinen zumaques, Salviastrum texanum y algunas variedades de armuelle, será lo adecuado en un clima caluroso y seco. A la vez, para un seto se puede elegir entre una gran variedad de colores, que van desde el verde oscuro hasta el verde grisáceo y las especies con líneas o manchas de tonos contrastantes. Asimismo, es posible combinar en una misma línea distintas especies. En general, los setos vivos son más baratos que los muros o las vallas, y resulta más fácil modificarlos cuando se quiere hacer algún cambio.
Sin embargo, un seto que se usa como fondo necesita cierta atención especial, porque es un elemento vivo. Primero, puede tardar varias estaciones para alcanzar su madurez. En las regiones cuyos inviernos son duros, también requerirá una protección para evitar la acumulación de nieve. Cuando el espacio o el suministro de agua son limitados, las plantas de un seto vigoroso pueden competir con las de los arriates que se hayan creado al pie de él, lo que lo hará poco válido para este fin.
Algunas de las siempre verdes que son más densas, y por consiguiente muy aptas para formar setos, son el boj, Cotoneaster, laurel cerezo, evónimo (bonetero), Osmanthus y pitosporos. Algunas coníferas – ciprés “Lawson”, tejo, pinabeto, tuya y cedro rojo occidental- también son adecuadas. Entre las plantas de hoja caduca que forman buenos setos, se incluyen agracejo, cambrón, membrillo de flor y rosales arbustivos, sobre todo Rosa rugosa y R. gallica.
Los setos se prestan a distintas formas de expresión en un jardín. Los de textura fina son especiales para la poda ornamental, un rasgo ideal para los jardines formales. Los arbustos de flor y caducifolios son los más adecuados para un diseño informal. Sea cual sea la variedad elegida, habrá que poner atención en que, en el momento de la madurez, sus dimensiones sean acordes con las del arriate al que el seto en cuestión sirva de fondo.

El momento de la poda

El momento y la técnica de la poda de los arbustos varían de acuerdo con el tipo de planta y el objetivo que se persiga. Los arbustos caducifolios se pueden podar en cualquier período de la estación de crecimiento. Pero las siempre verdes jóvenes que dan flor necesitan una atención especial, como se muestra a continuación. Los arbustos nuevos requieren una poda ligera desde el principio; los que dan flor pueden beneficiarse de una poda más severa, que estimulará la floración. Para evitar los huecos antiestéticos en las siempre verdes no hay que hacer podas severas en todas a la vez.

  • Arbustos jóvenes: Las plantas que han nacido en una maceta sólo necesitan una poda minima en el momento de trasplantarlas a la tierra. En general, se recorta la mitad de lo que hayan crecido al cabo de la primera estación. Se continuará cortando, a mediados del verano, la mitad de lo que crezca la planta cada año, hasta que el arbusto haya alcanzado la dimensión deseada; desde ese momento, se recortará durante la estación de crecimiento sólo para mantener la forma.
  • Arbustos de flor: Además de la poda anual, los arbustos como la forsitia, que produce muchas ramas desde el suelo mismo, necesitan una poda anual, con la que se eliminará aproximadamente un tercio de las ramas viejas o no productivas. Los arbustos que florecen en primavera se podan después de la floración y los que florecen en verano, durante la estación de latencia. Si se trata de arbustos que dan bayas, la poda se hará una vez caídos los frutos.
  • Setos de siempre verdes: Se podan espaciadamente durante el verano, para mantener la forma. No se deben recortar hasta los tallos sin hojas, porque la mayoría de las siempre verdes no producen hojas nuevas en los tallos viejos. Para rejuvenecer la planta, se eliminan las ramas grandes muertas o dañadas a fines del verano o principios del otoño, cuando ha terminado la estación de crecimiento activo.

Plantación y mantenimiento de un seto formal

La poda de un seto formal se hace sobre todo para aumentar la densidad del Consejo      follaje, además de controlar la dimensión y la forma de sus plantas. Algunos setos jóvenes necesitan una poda hecha a mano, pero los que ya están en época madura soportan muy bien los cortes con podadoras mecánicas. La regla general del mantenimiento de un seto ya desarrollado es cortar no más de 1cm de lo que haya crecido en el año. Si el seto se compone de plantas de rápido crecimiento, habrá que hacer varias podas en el año; en cambio, bastará con una anual plantas de crecimiento lento.

  • Hay que decidir el ancho de la base y el estrechamiento de la parte superior. Se debe recortar la parte superior, la frontal y la trasera empezando por abajo, para establecer el ángulo adecuado. No se deben podar los lados enfrentados de plantas contiguas si se quiere que los espacios entre una y otra se cierren con el paso del tiempo. Mientras se realiza la poda, conviene retroceder de vez en cuando para controlar la forma del conjunto.
  • Con una podadora mecánica, se cortará un plano liso en la parte superior y en las laterales de un seto ya crecido. Después de usar este tipo de máquinas hay que pasar un rastrillo de hojas para que caigan al suelo las ramas tiernas cortadas. Por último, hay que limpiar bien la máquina, para que no queden en las cuchillas restos de savia o de resina.