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Consejos para construir un invernadero

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Construir invernadero, invernaderos pasos para su construcción. A poco del comienzo de la temporada fría, ya empezamos a pensar en cómo proteger nuestras plantas de jardín. Si piensas en una protección efectiva, que no reste impacto de otras condiciones climáticas como la incidencia de luz solar, la respuesta a tu preocupación es una sola: construir un invernadero.



Hablamos de invernadero, cuando concebimos la idea de un sitio al que podrías resguardar tus plantas de las crudas condiciones de invierno, especialmente lluvia intensa, heladas y granizadas. Un primer paso es definir su tamaño, el cual se ve condicionado por el espacio del que dispongas y la cantidad de plantas que desees resguardar.

Así, puedes construir invernaderos del tamaño de cajas o estanterías, hasta aquellos que tienen el tamaño de una habitación o aún más. El siguiente paso, es la construcción de la estructura, una especie de bastidor que puede ser hecho en madera; si estás pensando en una superficie mayor puedes pensar en aluminio u otros materiales más resistentes, volviendo a considerar las vigas de madera.

Por último, rodear esta estructura de cualquier material que permita el paso de la luz, contemplando a la vez (con mayor o menor sofisticación) la posibilidad de ventilar y regar. Los materiales más comúnmente utilizados son polietileno o nylon incoloro y transparente y -por supuesto- policarbonato (una opción más resistente pero que requiere mayor inversión económica) o vidrio.

Conoce mas de los invernaderos

Un invernadero (o invernáculo) es una construcción de vidrio o plástico en la que se cultivan plantas, a mayor temperatura que en el exterior. En la jardinería antigua española, el invernadero se llamaba estufa fría.



Aprovecha el efecto producido por la radiación solar,producida por el sol que, al atravesar un vidrio u otro material traslúcido, calienta los objetos que hay adentro; estos, a su vez, emiten radiación infrarroja, con una longitud de onda mayor que la solar, por lo cual no pueden atravesar los vidrios a su regreso quedando atrapados y produciendo el calentamiento. Las emisiones del sol hacia la tierra son en onda corta mientras que de la tierra al exterior son en onda larga. La radiación visible puede traspasar el vidrio mientras que una parte de la infrarroja no lo puede hacer.

El cristal o plástico usado para un invernadero trabaja como medio selectivo de la transmisión para diversas frecuencias espectrales, y su efecto es atrapar energía dentro del invernadero, que calienta el ambiente interior. También sirve para evitar la pérdida de calor por convección. Esto puede ser demostrada abriendo una ventana pequeña cerca de la azotea de un invernadero: la temperatura cae considerablemente. Este principio es la base del sistema de enfriamiento automático autoventilación.

En ausencia de un recubrimiento, el calor absorbido se eliminaría por corrientes convectivas y por la emisión de radiación infrarroja (longitud de onda superior a la visible). La presencia de los cristales o plásticos impide el transporte del calor acumulado hacia el exterior por convección y obstruye la salida de una parte de la radiación infrarroja. El efecto neto es la acumulación de calor y el aumento de la temperatura del recinto. Ver invernadero solar (técnico) para una discusión más detallada sobre trabajos técnica de invernadero solar.

Los vidrios tienen muy poca resistencia al paso del calor por transmisión (de hecho, para el acristalamiento sencillo, el coeficiente de transmisión térmica se considera nulo y solo se tiene en cuenta la suma de las resistencias superficiales), de modo que, contra lo que algunos creen, al tener dos temperaturas distintas a cada lado, hay notables pérdidas por transmisión (el vidrio tiene una transmitancia U = 6,4 W/m²·K, aun mayor si está en posición inclinada respecto a la vertical). El resultado es que, a mayor temperatura, menor será el efecto de retención del calor, es decir que al aumentar la temperatura aumentarán las pérdidas disminuyendo el rendimiento del sistema.
Un ejemplo de este efecto es el aumento de temperatura que toma el interior de los coches cuando están al sol. Basta una chapa metálica (los sombrajos habituales de los estacionamientos, sin ningún tipo de aislamiento térmico) que dé sombra, impidiendo el paso del sol por el vidrio, para que no se caliente tanto.
Desde la antigüedad se ha aprovechado este efecto en la construcción, no solo en jardinería. Las ventanas de las casas en países fríos son más grandes que las de los cálidos, y están situadas en los haces exteriores, para que el espesor del muro no produzca sombra. Los miradores acristalados son otro medio de ayudar al calentamiento de los locales.

Consejos para cuidar un Invernadero

invernadero tan importante es cuidar los elementos externos y estructurales como mantenerlo de la mejor forma posible en el interior. Dentro del invernadero son necesarias estanterías para las macetas, cajas para semilleros, un termómetro y otros accesorios como calefacción, persianas o ventanillas para favorecer la ventilación.

La calefacción es un lujo que a veces es supérfluo para el buen funcionamiento del invernadero. Sin embargo, puede convertirse en un recurso necesario para un jardinero que quiera cultivar flores fuera de temporada, especies tropicales o plantas débiles. Hay muchas especies que se pueden cultivar en invernadero sin necesidad de calefacción.



En el verano, incluso si vivimos en lugares muy fríos, se puede utilizar un invernadero sin calefacción para cultivar la mayoría de especies que crecen al aire libre en los climas templados, como tomates, pepinos, melones o calabacines. Durante el invierno se puede cultivar lechugas, rábanos, espinacas. Un poco de calefacción de vez en cuando, que puede proporcionar una estufa eléctrica, será suficiente para proteger temporalmente a las plantas durante inviernos muy crudos.

El suelo del invernadero

El suelo del invernadero nunca debe ser el que tiene el jardín. Es mejor recurrir a tierra diferente, más rica en componentes orgánicos y minerales. Éste es el caso ideal, pero a veces no hay más remedio que recurrir al existente. Siempre se puede enriquecer con compost, dependiendo del tipo de planta.
Un suelo artificial de invernadero tendrá que estar compuesto de una parte de turba de musgo y esfagnos, otra de arena gruesa y dos de la mejor tierra del jardín. Si es posible, también podemos echar a la mezcla un cubo de vermiculita o perlita por cada carretilla. Ambos son productos de roca que, aunque no tienen nutrientes, permiten la ventilación del suelo.
Si decidimos plantar hortalizas en el invernadero y cada año las mismas especies, lo mejor es cambiar la tierra, al menos cada dos años, ya que los nutrientes se agotan con facilidad.

Estanterías, bancos en gradas y semilleros

El equipo interior del invernadero está compuesto por estanterías y cajas de semilleros. Uno de los sistemas más efectivos para sacar el máximohttp://www.cuidado-de-plantas.com/2010/06/eggling-plantas-dentro-de-huvos.html rendimiento al invernadero son los bancos. Construir una serie de bancos en forma de gradas permite aprovechar el máximo espacio del habitáculo.
Los bancos tendrán entre 80 y 90 cm de ancho para poder realizar las actividades dentro con comodidad. Lo ideal es poner una hilera en cada lado del invernadero: una en la pared norte y otra en la pared sur (siempre en las paredes más anchas para sacarle el máximo rendimiento). Si el invernadero tiene menos de dos metros de ancho, sólo pondremos una hilera de tres gradas orientada al norte, ya que poner una grada a un lado y otra al otro dificultaría el paso y el trabajo con las plantas.
Para construir los bancos, lo más habitual es recurrir a la madera, aunque los excesos en los riegos pueden pudrirla. Esto se puede solucionar con plásticos que los recubran. Otro plástico tiene que situarse en la grada inferior para evitar que caigan gotas a las plantas de debajo. Las placas de vidrio son resistentes y duraderas, pero caras. Para sujetar los bancos podemos utilizar tubos viejos del gas, que se limpian bien y son fuertes.
Los semilleros se pueden situar en las partes bajas, en los bancos y en los pasillos si hay hueco. Para las cajas de semilleros lo mejor es utilizar compost comercial para el semilleros. Las zonas bajas de los bancos que apenas reciben luz pueden ser el lugar ideal para cultivar champiñones, que no requieren luz y enriquecen el suelo.

Temperatura y ventilación

La temperatura ideal para las plantas son 19º C de día y 7º C por la noche, sobre todo en el caso de un invernadero con gran variedad de especies. Un termómetro es una herramienta imprescindible para controlar los grados centígrados que necesita una planta para crecer y desarrollarse. Tanto si tenemos calefacción como si no, debe existir variación en la temperatura.
El aire nunca debe permanecer estático: invierno podemos recurrir a un ventilador que consiga mantener el aire en movimiento. La ventilación es fundamental en el invernadero: podemos también construir trampillas en las paredes y tejado, que abriremos y cerraremos según las necesidades de las plantas.
Los panales dobles en el invernadero es la mejor opción para mantener el calor de las plantas durante el invierno. Poniendo plástico en el interior del invernadero tendremos un panel adicional que nos servirá como solución temporal. Tener árboles de hoja perenne cerca también protege al invernadero de vientos fuertes y fríos.
En verano también es difícil conservar una temperatura fresca en el interior del invernadero. Algunos jardineros optan por pintar las hojas de vidrio, una capa que se retira naturalmente gracias a las primeras lluvias de septiembre y octubre. Otra opción más cara (o trabajosa si decidimos construirlas nosotros mismos) es utilizar persianas de caña o de plástico para el exterior del invernadero. Este tipo de persianas suelen durar poco ante las inclemencias del tiempo invernal.
Si tenemos el invernadero en un lugar que recibe mucho sol, podremos colocarlo cerca de árboles de hoja caduca, que dan sombra en verano, pero que en invierno, al no tener hojas en sus ramas, permiten que los pocos y débiles rayos de sol lleguen a las plantas.

Como construir un invernadero sencillo

Un invernadero o greenhouse es una pequeña casita construida con paredes y techo de vidrio o plástico. Los invernaderos tienen la gran cualidad de permitirte cultivar plantas fuera de temporada, ya que en ellos es posible controlar la temperatura, la humedad y la luz del ambiente, así como evitar la aparición de insectos y maleza.
La construcción de un invernadero requiere algo de planificación. Henry Heinen, experto en el diseño y construcción de invernaderos y propietario de la compañía B.C. Greenhouse Builders, de Vancouver, Canadá, destaca estos elementos a tener en cuenta:
  • Una ubicación que reciba suficiente luz solar.
  • Sistemas de ventilación y calefacción adecuados.
  • Facilidad de acceso al invernadero de las conexiones de agua y energía.
  • Los materiales de construcción.
  • El tipo de cultivos que quieres realizar.
  • Debido a que la irrigación es muy necesaria durante los meses de primavera y verano, es necesario disponer de un buen sistema de drenaje.
  • Para optimizar el espacio del invernadero y poder instalar repisas y crear un camino interior, se debe elegir un ancho de 8 pulgadas en comparación a uno de 6 pulgadas, que es el tamaño estándar. Algunas sugerencias
Los mejores materiales
En cuanto a los materiales, Heinen explica que los más usados son el vidrio glaseado y el plástico policarbonado.
El plástico policarbonado es resistente a los impactos, duradero, capaz de retener el calor y la luz solar. Además, mantiene una temperatura estable en el invernadero. Es un poco más caro que el vidrio pero relativamente económico.
“El vidrio es un material de eficiencia probada para cubrir invernaderos. Sin embargo, el plástico es la mejor opción en zonas de climas fríos porque retiene el calor del invernadero”, explica Heinen.