Category Archives: Ficus

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Qué es el higo?

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La higuera (Ficus carica L.) es un árbol típico de secano en los países mediterráneos. Su rusticidad y su fácil multiplicación hacen de la higuera un frutal muy apropiado para el cultivo extensivo.



Siempre ha sido considerado como árbol que no requiere cuidado alguno una vez plantado y arraigado, limitándose el hombre a recoger de él los frutos cuando maduran, unos para consumo en fresco y otros para conserva.

Las únicas higueras con cuidados culturales esmerados, en muchas comarcas, son las brevales, por el interés económico de su primera cosecha, la de brevas.

Las higueras pertenecen a la familia de las moráceas; son árboles o arbustos de madera blanda, de hojas grandes, verdes y brillantes por el haz y grises y ásperas por el envés.

Sus flores, unisexuadas, están distribuidas por la superficie interna de un receptáculo lobuloso abierto en un extremo (ojo); este receptáculo, tras la fecundación, se hincha y se vuelve carnoso, formando una masa rica en materias azucaradas: el conjunto es un fruto múltiple (sicono), la breva o el higo.

El denominado fruto de la higuera (infrutescencia) es blando, de gusto dulce, en cuyo interior, de color encarnado y blanco, se alojan lo que, aparentemente son semillas pequeñas, pero que en realidad son verdaderos frutos. Aparece cubierto exteriormente por una piel verdosa, negra o morada, según las diversas variedades.
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Consejos para podar el ficus benjamina

Cuando compramos un Ficus benjamina, lo hacemos con un aspecto de planta determinado para disfrutarlo ornamentalmente en el tiempo. Este puede ser de porte arbustivo, piramidal, arbolito, etc. y en diferentes tamaños.

Según su estructura de formación, debemos trabajarlo de tiempo en tiempo mediante la técnica de la poda, para conseguir que su aspecto original perdure el mayor tiempo posible.



Debemos de saber que hay tres tipos de podas:
Podas de mantenimiento
Podas de formación
Podas de rejuvenecimiento
Durante los primeros años de nuestro Ficus benjamina como planta de interior, lo normal es que realicemos simplemente podas de mantenimiento. Estas consisten en recortar aquellas ramas que sobresalgan más de lo razonable de la forma estructural inicial de la planta.

Estas podas, lo normal es realizarlas durante la primavera y verano ya que es durante este período, cuando el Ficus benjamina mantiene su máximo desarrollo. En otoño no es recomendable ya que la planta crea reservas sobre sus propias ramas y hojas para pasar el invierno y con la poda le estaríamos mermando de ellas. Y en invierno, el crecimiento es prácticamente nulo.

El corte de las ramitas, debe de realizarse con unas tijeras de podar bien afinadas para que los cortes sean limpios, sin llegar al no deseado “mascado” en el corte. Y en cuanto a la zona del corte, es sobre un centímetro por encima de una de las hojas elegidas. Si se deja más tallo se afea la estética de la planta… y si se arrima demasiado el corte a la hoja, podemos dañar la yema de brotación.



La savia que desprende el Ficus benjamina tras el corte es de aspecto lechosa y se llama látex. Esta se solidifica rápidamente cicatrizando el corte.

Recordemos que es preferible el realizar podas periódicas de mantenimiento que descuidar el aspecto de la planta durante muchos meses, para seguidamente someter al Ficus benjamina a podas más severas. Con ello, nuestro Ficus benjamina, además de no sufrir un severo strés, conseguiremos conservar mejor en el tiempo su atractiva estética.

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Como cuidar al ficus durante el verano

Por su origen, en España tanto el Ficus benjamina como el Ficus Robusta, se encuentran en su época de esplendor vegetativa. Días largos, temperaturas de día más bien altas, por las noches moderadas,… condiciones más que favorables para un crecimiento espectacular y apreciable en poco tiempo.



Estas son tan propicias que hasta los ficus de interior manifiestan este crecimiento alegremente. Sin embargo, deberemos tener en cuenta una serie de recomendaciones que nos ayudarán a mantener siempre nuestros Ficus, tanto en perfectas condiciones sanitarias como a conservar su deseado aspecto ornamental.

Para el cuidado de los Ficus en Verano debemos tener en cuenta:

Transplante del ficus
Si no hemos realizado el transplante a una maceta mayor (es preferible hacerlo durante la primavera), aun estamos a tiempo para realizarlo. Si decidimos hacerlo ahora, mejor cuanto más al principio del verano lo hagamos.

Poda del ficus
El periodo veraniego es ideal para realizar las podas de mantenimiento.

No es aconsejable actuar mediante podas muy severas y sí en cambio realizar varias podas suaves en el tiempo. Esta metodología nos permitirá dirigir la planta mucho mejor, a la vez que conseguiremos no perder su aspecto ornamental en ningún momento.

Riego del ficus
Debemos prestar especial interés a este tema. Los riegos, durante el verano, deben ser más continuados ya que la planta transpira más humedad y por ello se suele secar más rápidamente el sustrato.

En el caso de quedarse el sustrato muy seco, puede repercutir en un amarillamiento rápido de las hojas e incluso en su caída a los pocos días. Es cierto que la planta se puede recuperar con cierta facilidad emitiendo nuevas hojas, pero no es menos cierto que pierde su belleza ornamental durante este periodo de renovación foliar y es una pena.

En un próximo artículo sobre el cuidado de los Ficus en Verano hablaremos del abonado y los tratamientos fitosanitarios.
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Algunas variedades de ficus

La riqueza de variedades de Ficus que podemos encontrar actualmente en las floristerías, centros de jardinería, etc. es destacable. Y más si sumamos estas a las diferentes especies más cultivadas como plantas de interior, como por ejemplo los Ficus benjamina, Ficus elástica, Ficus binnendijkii, Ficus deltoidea, etc.



La circunstancia de poder encontrar muchas variedades de Ficus nos permite:

Poder ir cambiando en el tiempo de planta, jugando con su colorido y/o forma de hoja, según la decoración del lugar donde va a estar.

Poseer una o varias plantas de Ficus diferentes según nuestros gustos personales.

Prácticamente, los cuidados suelen ser muy semejantes entre las variedades de Ficus de la misma especie. Por lo tanto, si una variedad nos va bien, tenemos muchas posibilidades de que también otra de la misma especie nos dé idénticas satisfacciones.

Actualmente, entre el grupo de Ficus más populares se encuentran:

  • Ficus benjamina (hojas verdes)
  • Ficus benjamina (hojas matizadas)
  • Ficus elástica
  • Ficus binnendijkii
  • Ficus deltoidea

Para una mayor comprensión del tema debemos saber que en el orden botánico se entiende como género al Ficus. Dentro de este se encuentran las especies, en este caso benjamina, elástica, deltoidea o binnendijkii. Y dentro de éstas se encuentran las variedades o también denominadas cultivares, como es el caso de “Danielle”, “Samantha”, “Monique”, “Trineke”, “Alii”, etc.

Por lo tanto, si compramos un Ficus benjamina y sabemos su nombre (por ejemplo “Danielle”), tenemos un Ficus benjamina “Danielle”. Exija saber en su centro de compras el nombre del Ficus que ha adquirido y así podremos saber mejor sus cuidados.

También es importante saber que si consultamos un libro técnico, este nombre que hemos tomado como ejemplo, vendrá expuesto de la siguiente forma: Ficus benjamina “Danielle” ó F. benjamina “Danielle”.

El Ficus Retusa, otro ficus bonsai

El Ficus Retusa es uno de los árboles más corrientes en bonsái. El Ficus presenta hojas alternas de aspecto ceroso. Lo distinguimos del Ficus Benjamina gracias a sus hojas más espesas. Su corteza es marrón oscuro grisácea y estriada o moteada de bandas blancas. La tala de este Ficus provoca el derrame de látex blanco. Atención con esto, pues es ligeramente tóxico irritando las mucosas. Una vaporización de agua limpia sobre las heridas del corte, favorecerá a la coagulación del látex.

El origen del Ficus Retusa es tropical, por lo que aparte de esas zonas, puede vivir en lugares de clima privilegiado, protegido de heladas y de vientos desecantes. Es un árbol de cuidados fáciles, de crecimiento rápido y que necesita luz. Además, es un bonsái que no soporta demasiado bien los desplazamientos. Este es un mal que afecta a muchos Ficus. De hecho, no es raro ver a un Ficus enfermar gravemente después de un desplazamiento. Debemos evitar las corrientes de aire y prefiere los ambientes húmedos. Su temperatura ideal oscila entre los 15 y los 35 grados centígrados, aunque es capaz de soportar temperaturas desde los 0 hasta los 45.

Bonsái Ficus Retusa
Cuidados del Ficus Retusa
Entre cada riego debemos dejar secarse el manto. Más vale regar no regar bastante, que regar demasiado. Un exceso de agua puede matarlo, mientras que un defecto es más subsanable. Vaporiza el follaje y el tronco cada día, preferentemente por la mañana y por la tarde. Podemos trasplantar un Ficus cuando sea, siempre y cuando el árbol esté sano. No obstante, lo ideal es hacerlo en primavera, con el fin de que goce de las mejores condiciones de iluminación y de temperatura. Como el Ficus es bastante exigente en cuanto a temperatura y luminosidad, espera a finales de la primavera para asegurarte una mayor fuerza de agarre de las raíces.

Para el substrato, 100 % de akadama o de grava seran ideales para favorecer el desarrollo de las raicillas del Ficus, que son muy sensibles a un exceso de humedad. No hay que olvidar que la elección del substrato depende también de la etapa de cultivo y de la región en la que el árbol se encuentra. Para los principiantes, un substrato compuesto al 100 % de akadama será perfecto. Conforme aprendamos más, podremos variar.

Dado su origen tropical, el Ficus crece durante todo el año, con una disminución de la velocidad en invierno por falta de luminosidad. La fertilización debe pues ser contínua, aunque con un cierto espaciamiento de los aportes entre diciembre y marzo. Si utilizas un substrato 100 % mineral, poténcialo con bolitas de abono orgánico, porque el ficus aprecia los suelos ricos. Evita los estiércoles demasiado nitrogenados al principio de la primavera, ya que provocarán entrenudos largos y un aumento de las hojas.

Si deseas conocer mas del bonsai te recomendamos el siguiente tutorial que te incluye fabulosos trucos sobre como mantenerlo siempre saludable (Acceder).

Trucos para cuidar tu bonsai

Ficus Bonsai, Carica

El Ficus Carica es una especie de Ficus que produce higos comestibles. La higuera común es sólo una de las cerca de 700 especies que componen el género Ficus. El Ficus Carica tiene su origen en Italia (centro y sur), así como Grecia, el Próximo Oriente y el Noroeste de la India.

Sus grandes hojas de tacto bastante rugoso, son recortadas en tres o cinco lóbulos. Las flores, bastante poco notables, dan origen a frutos de entre verdosos y violetas, de sabor agradable, incluso en los bonsáis, si los pájaros lo dejan. Aunque posible, no es muy frecuente en los bonsáis, debido al gran tamaño  de sus hojas, que se reducen no obstante durante el transcurso de los años y los deshojes parciales en junio y julio.

Es un árbol de fácil cultivo y cuidado. Su crecimiento es rápido y necesita estar expuesto al sol.  Es un bonsái que si tolera las corrientes de viento. Tolera la falta de humedad, aunque crece más saludable en zonas de humedad ligera. No soporta las heladas, aunque sí es capaz de soportar temperaturas de incluso -5 grados centígrados.

Bonsái Ficus Carica
Cuidados del Ficus Carica
Este tipo de Ficus requiere de riegos sin excesos, para evitar las grandes hojas. Prefiere una humedad ligera, por lo que es recomendable reducir los riegos en invierno. Los trasplantes se deben hacer en primavera. Para este bonsái en particular, el substrato debe ser drenante con el fin de evitar el estancamiento del agua al nivel de las raíces lo que provocaría su pérdida.

Para evitar las grandes hojas, es preferible no darle estiércol nitrogenado en primavera y preferir una fertilización equilibrada 10.10.10 desde junio hasta la caída de las hojas. Para reducir las hojas, al principio un deshoje hasta mediados de junio dará excelentes resultados. Con el paso de los años, él mismo hará pequeñas hojas. De hecho, conforme la enramada sea fina, el árbol tendrá más yemas que alimentar por lo que las hojas disminuirán de tamaño.



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Trucos para cuidar tu bonsai

Datos sobre el Ficus Benjamina

Planta de interior muy extendida y conocida. Parte de su popularidad reside en su resistencia. Aguanta altas temperaturas y bajos niveles de luz y humedad.



Aunque anteriormente hemos dicho que resiste bajos niveles de luz, no quiere decir que sea lo más beneficioso para el Ficus Benjamina. Éste agradece la luz viva (nunca sol directo) y lo demuestra con un buen crecimiento. Por tanto, si es posible, coloca la planta en una pieza muy alumbrada. Si no gozan de bastante luz, no morirá. Pero sí se mustiará y perderá vivacidad en el color. Es una planta que sí aprecia el calor. En invierno requiere de una temperatura de 15°C. Sobrepasar los 22°C sería nefasto.

El Ficus Benjamina requiere de un riego moderado. Una vez a la semana, es una buena regularidad. No es una medida exacta. Como siempre: mejor observar. Espera a que el mantillo se seque entre cada riego e intenta emplear agua no calcárea. Así como la mayoría de las plantas de interior, el Ficus Benjamina apreciará que vaporices su follaje. Puedes añadir estiércol líquido cada 15 días en primavera.

Como abonar un ficus

Con el paso del tiempo, los nutrientes de los sustratos se van agotando y es necesario aportárselos de una forma periódica para que las plantas se desarrolles correctamente. En el mercado (puntos de venta especializados) existen numerosos productos fertilizantes en los que se recomienda tanto la dosis como su forma de uso en sus etiquetas. En cuanto al abonado de los ficus, podemos distinguir dos concepciones según lo realicemos sobre plantas de interior o de exterior.
Ficus benjamina
El abonado de los ficus como plantas de interior, por lo general, es aconsejable mediante fertirrigación, añadiendo el abono, soluble o líquido, en el agua de cada riego, Las dosis serán las más altas recomendadas en invierno y las más bajas en primavera y verano, cuando la planta mantiene su máximo desarrollo. Aunque parece una contradicción no es así, ya que en las épocas más cálidas la frecuencia de riegos es mucho mayor.
El equilibrio del abonado también será distinto según la época del año. Mientras en otoño iremos a equilibrios con más alta proporción de potasa para endurecerlos (tipo 1-0,5-2) en primavera y verano potenciaremos los abonos más equilibrados o más ricos en nitrógeno (tipo 1-0,5-1).
También existen productos de formulación sólidos que se clavan en el sustrato y van liberando los nutrientes en el tiempo. De una forma u otra, es una labor que no se debe olvidar si queremos que la planta mantenga un aspecto impecable. Como ser vivo, debe comer.
En el caso del abonado de los ficus de exterior, las necesidades de aporte de fertilizantes no es tan delicado ya que su sistema radicular es mucho mayor y el propio ecosistema del jardín, permite una cierta autoregeneración, al contrario de lo que sucede en una maceta con un sustrato muy limitado.
En estos casos, la fertilización con abonos complejos es muy cómoda, aportándolos bajo el método de esparcido a boleo en épocas concretas del año: al comienzo de primavera… repitiendo cada mes y medio o dos meses… y finalizando a mediados de otoño.
Los equilibrios de los fertilizantes serán iguales que los comentados en caso anterior. Tras cada abonado regaremos para ayudar a la penetración de los nutrientes en el suelo.
En todos los casos, los abonados deben de realizarse cuando la planta no esté sufriendo estrés por falta de agua. En tan caso, primero regaremos y cuando veamos que la planta ya se encuentra turgente, ya podremos realizar el abonado.

Los ficus y el Frio

Los Ficus, sobre todo los más comerciales en Europa como son los Ficus benjaminaFicus lyrata,Ficus decora, etc. son por lo general comercializados como plantas de interior que pasado un tiempo, en climas de inviernos no muy duros, suelen terminar muchos de ellos plantados en el exterior del hogar. También en muchos casos, estos Ficus son plantados directamente al exterior, como sucede en gran parte de ciudades mediterráneas con clima que en ocasiones roza el subtropical.
Daños en el Ficus por frío
Pero por desgracia, cada varios años y sin avisar, el tiempo sorprende con unos días de muy bajas temperaturas produciendo daños preocupantes en estas plantas. Daños que pueden desde destruir volúmenes importantes de follaje que tantos años ha costado crearse… hasta la propia muerte delFicus si la helada es muy fuerte. Ante los daños en el Ficus por frío… qué se puede hacer?
¿Qué hacer ante una helada?

Las heladas, en estas zonas antes referidas, suelen ser breves, de pocos días, pero suficientes para ocasionar daños en nuestro Ficus.

Si sabemos que vienen estos fríos y las plantas las podemos entrar al interior de las casas… la solución es muy sencilla y perfecta. Una vez pasado el riesgo de la helada, basta con volver a sacar elFicus al exterior donde se encontraba.
El problema está si no podemos moverlo o simplemente nos hemos olvidado de resguardarlo. En los dos casos el daño se producirá. Si no la podemos mover ya sea por su ubicación o su tamaño, siempre se puede recurrir a cubrir el Ficus con un geotextil o tejido que pueda ayudar a resguardarlo. En estos casos, es recomendable cubrir la planta a media tarde y destaparla a media mañana durante todos los días de riesgo de heladas.
¿Qué hacer después de una helada?

Cuando los daños ya se han ocasionado, debemos saber que estos son irreversibles. Por lo tanto, lo aconsejable es esperar a que se manifiesten en toda su magnitud durante las próximas semanas.

Si el Ficus, lamentablemente ha muerto… está claro que no se podrá hacer nada. Si por el contrario quedan zonas sin dañar (es lo más probable en la mayoría de casos), hay que esperar al comienzo de las brotaciones que suelen venir acompañadas con la llegada de las buenas temperaturas. Es entonces cuando podemos empezar a actuar.
Lo primero será eliminar las zonas afectadas e ir saneando el Ficus poco a poco. Lo podaremos por encima de las nuevas zonas donde se producen los nuevos brotes. No hay que tener miedo a podas severas. Hay que dejar sólo las zonas de la planta sana.
Con el tiempo y tras ir observando las nuevas brotaciones, el trabajo consistirá en ir eliminando ramas nuevas no deseadas, pinzando aquellas que consideremos estructurales de la planta, dirigiendo correctamente las que ayudarán a cubrir espacios que han quedado vacíos, etc. En definitiva, ir trabajando de nuevo la planta mediante podas de formación para restablecer el aspecto ornamental deseado.
Es importante saber que tras la helada, una vez manifestados los daños, si el Ficus tira la hoja afectada… es muy buena señal ya que indica que está vivo y responde eliminando las partes de ella (hojas) que no le sirven. Si por el contrario, las hojas se quedan muertas en la propia rama… mala señal. El daño es muy serio.
Cuando podemos el Ficus, siempre es aconsejable aplicar un sellador de heridas sobre la zona del corte. Más recomendable cuanto mayor sea el corte.
La aplicación de un abonado foliar a las tres o cuatro semanas de la helada y también al comienzo de la brotación, ayuda considerablemente a la recuperación de nuestro Ficus.

Conoce un poco mas de Ficus

El ficus es un arbusto o árbol perenne de hojas coriáceas que, en el caso de algunas especies, puede ser trepador. Por lo general, es una variedad que se adapta perfectamente como planta de interior. Puede alcanzar una altura de hasta 30 m, aunque estos casos se han dado sobre todo en su lugar de origen, el Extremo Oriente. Sin embargo, en nuestros interiores puede llegar a medir hasta 4 metros.


Existen alrededor de dos mil especies de este género, el ficus, que crecen silvestres en las regiones tropicales de Asia. Esta planta, conocida también con el nombre de árboles de la goma, se reproduce a través de acodos a principio del verano. Se encuentra altamente extendida en jardinería interior, incluso en edificios de oficinas y centros comerciales. Los arbustos plantan sus verdes biambas en la rectilínea perspectiva de los grandes despachos y, además, acrecientan la intimidad de la sala dando vida a los descansos de las escaleras, pasillos y recibidores.

Tipos de Ficus

El Ficus Benjamina es uno de los arbustos más bellos y por eso es un gran elemento decorativo. Sus ramas son colgantes y sus hojas, que tienen de 6 a10 centímetros de largo, poseen una forma oval-lancetada con punta alargada.

Algo más pequeñas son las hojas del Ficus Deltoides, o Diversifolia, como también se conoce. Lo más característico de este tipo de ficus son las frutillas que ofrece, que tienen un color verde amarillento y un tamaño que no supera el centímetro. Esta especie procede de las Azores y alcanza una altura máxima de 50 cm.
También nos encontramos con el Ficus Elastica. Sus hojas llegan a medir 40 cm, su color es verde brillante y su forma es elíptica en la punta. Cuando nacen las hojas nuevas, están envueltas por hojas bracteales, generalmente de color rojo, que caen enseguida. Pertenecientes a esta especie predominan en el mercado las siguientes formas de jardín: Lecora, que se caracteriza por sus grandiosas hojas verdioscuras y brácteas pintojas; Variegata, de hojas con manchas blancas, amarillentas o incluso grises.
El Ficus de Caja de Violín, o Ficus Lyrata o Pandurata, tiene las hojas más largas todavía que el Ficus Elastica. Éstas llegan a alcanzar los 50 cm. y son verdioscuras con nerviaciones de un color más claro. Se le dio este nombre porque su diseño recordaba al del cuerpo de un violín. Esta planta se caracteriza porque crece hacia arriba y hacia los lados.
La especie Ficus Pumilla, Repens o Stipulata, logra alcanzar los 4 m. de altura y trepa afanosa por los espaldares que dividen interiores. Sus fuertes raíces adventicias también le permiten subir por tapias y paredes de cemento y prestarse además como especie de planta colgante. Sus hojas verdiblanacas se caracterizan por ser estrechas, reniformes y abombadas.
En las habitaciones frías es ideal la especie Ficus Rubiginosa, o Australis, cuyas hojas, que miden aproximadamente unos 10 cm, están provistas de un vello color óxido en el envés. El haz, coriáceo, es verde oscuro.

Cuidados y reproducción

La Ficus Benjamina es una especie que necesita calor, incluso en invierno, ya que la temperatura no deberá ser inferior en ningún caso de 18 ºC. Aún así, en el verano es conveniente protegerla del sol y regarla muy a menudo. Si la temperatura es alta y el ambiente es seco es necesario rociar las hojas para evitar que se sequen. Dos veces por semana, excepto en invierno, es necesario ponerle fertilizante para plantas de interior.

El Ficus Elastica no soporta bien el agua fría, por eso es conveniente usar agua tibia para regar y rociar. También es bastante sensible a las corrientes de aire y sus hojas abigarradas agradecerán que se las coloque en un lugar lo más claro posible. Esta especie aguanta mejor el frío que la anterior, pero tampoco podrá estar en lugares que bajen de los 10 ºC en invierno. Durante su crecimiento es bueno que se le apliquen buenas dosis de fertilizante disuelto, pero no es una planta que necesite especialmente grandes cantidades de agua.
El Ficus de Caja de Violín es menos delicado que los anteriores y puede vivir en cualquier habitación donde la calefacción no rebase los límites normales, aunque lo que más le conviene a esta especie es estar expuesta a un aire húmedo, por eso se recomienda rociarla a menudo, y también estar en un sitio claro, pero nunca soleado. Las plantas que ya sean algo viejas necesitan cada par de semanas un poco de abono, ahora bien nunca se deben abonar en invierno.
La especie trepadora Ficus Pumila soporta bastante sol que no sea el del mediodía y los lugares oscuros. En verano es necesario regar muy a menudo y también es conveniente que una vez a la semana, más o menos, se dé una ducha tibia y se abone. En invierno, sin embargo, lo mejor es no suministrar demasiada agua y, por supuesto, no abonarla. Ahora bien, es muy beneficioso dar de manera ocasional duchas tibias.
Todas las especies de Ficus se dan o bien en una tierra arcillosa y rica en nutrientes, que puede estar mezclada con estiércol de vaca y tierra vegetal o arena, o bien en tierra para flores, tal como se vende mezclada para su utilización en los establecimientos especializados.

Sus principales enemigos

Los insectos que más perjudican a este tipo de plantas son las cochinillas y las arañas rojas.
Las temperaturas bajas, los cambios bruscos y las fuertes corrientes de aire pueden producir enfermedades en sus hojas que se manifestarán en forma de manchas. El exceso de frío o de humedad producen, por ejemplo, en los bordes de las hojas inferiores manchas de color amarillo.

Su reproducción es bastante difícil. Hay que empezar por poner en primavera, dentro de una botella de agua situada ante una ventana, un vástago o un esqueje hasta que salgan las raíces. El acodo también puede ponerse en una mezcla de broza de turba y arena en una bandeja que se coloque sobre un radiador de calefacción hasta que broten las raíces. En estos casos es necesario que se ponga encima de la bandeja una cubierta de plástico

Conoce el Ficus nítida

Los Ficus como plantas de exterior, en general están alcanzando un gran protagonismo durante estos últimos 15 años, tanto en la jardinería pública como privada. Una de las especies más utilizadas en este campo es el Ficus nítida.
Ficus nítida
El Ficus nítida pertenece a la familia de moráceas y según la literatura comparte diferentes nombres técnicos como son el propio Ficus nítida y el Ficus retusa, siendo el nombre oficial consensuado el deFicus microcarpa, que significa de hoja pequeña. Otro nombre con el que se le conoce ya popularmente es el de Laurel de Indias.
Este Ficus se comercializa durante todo el año de forma contenerizada. Las presentaciones van desde forma arbórea en contenedores de 40 a 60 centímetros de diámetro y alturas de tronco de 1,7 a 1,8 metros, a plantas en las que se ha trabajado especialmente su copa (parte aérea) para darles formas de bolas en contenedor de 34 a 80 litros de capacidad con alturas de tronco de 1,75 a 1,8 metros.
El lugar de origen de Ficus nítida es desde el sur y sureste de Asia hasta Australia. En la península ibérica, así como otras zonas del resto de Europa donde el clima sea de inviernos suaves, este ficus se adapta perfectamente aportando una valorada elegancia ornamental.
El Ficus nítida se usa en jardinería como árbol siempre verde, de gran desarrollo con una ancha y densa copa. Su tronco es grueso, de corteza gris y aspecto liso, normalmente ramificado a partir de cierta altura. La emisión de raíces aéreas es una de sus características, colgando de sus ramas hasta llegar al suelo.
Su base de tronco es ensanchada y su ramaje abundante, lo que lo hace excelente como árbol de sombra para paseos y jardines amplios. Su altura final puede superar si no se actúa mediante las podas oportunas a los 25 metros.
Sus hojas son alternas y de unos 4 a 9 centímetros de longitud. Son de color verde brillante en el haz, algo coriáceas, de forma ovado-elíptica.
Sus frutos de algo menos de 1 centímetro de diámetro, aparecen axilares y sésiles, normalmente dispuestos en pares. Tienen forma algo piriforme y son de color verde-amarillento, tornándose púrpura en la madurez.
Como decimos, el Ficus nítida es un árbol poco exigente y de rápido desarrollo. Este admite muy bien las podas, hasta el extremo de poderse crear formas caprichosas. Precisamente las podas, son una de las labores culturales más valiosas para mantener y controlar a esta planta dentro del volumen en el espacio deseado.

Conoce la Higuera

El Ficus carica o higuera común, nombre con el que también se conoce a este popular árbol perteneciente a la familia de las Moráceas, se cataloga como pequeño árbol aunque en condiciones óptimas adquiere una gran envergadura, llegando a superar los 10 metros de altura.
Ficus carica o higuera común
Es originario de Asia menor y de la región mediterránea, aunque existe información sobre que probablemente fue introducida en esta última zona desde la antigüedad.
Como decimos, el Ficus carica o higuera común es un árbol catalogado de pequeño porte con un tronco grueso pero corto, de corteza lisa de color gris que suele ramificar con facilidad desde su base. Esto le permite crear una gran copa de forma redondeada que ofrece una buena sombra.
Es de hoja caduca, con hojas grandes de color verde oscuro en el haz y más claro y tomentoso en el envés, con la nerviación destacada. Posee de 3 a 7 lóbulos, con margen dentado. Su limbo es áspero al tacto. Si se cortan sus hojas o ramas, la higuera produce un látex irritante.
El desarrollo de sus raíces es temido por mover los suelos donde están situadas.
Sus flores, como aspecto característico de los ficus, son muy pequeñas y se encuentran en el interior de un receptáculo carnoso llamado sicono o higo. Su fecundación se realiza mediante insectos de pequeño tamaño que se introducen en estos higos y en su tránsito transportan el polen de unas flores a otras.
Los frutos fecundados son axilares y normalmente solitarios. La forma varía según la variedad que van desde globosa a aperada. Su color también depende de la variedad y puede variar de verde a púrpura negruzco. Su pulpa es comestible y de agradable sabor dulce.
Hay variedades que llegan a producir dos cosechas al año, la primera… denominada brevas, a principios del verano, y la segunda… de higos, sobre finales del estío. Las brevas se producen en otoño, pero permanecen en el árbol durante el invierno, madurando al final de la primavera.
El Ficus carica o higuera común crece actualmente casi de forma espontánea en zona de clima mediterráneo con un marcado carácter ornamental, además de ser cultivada como árbol frutal en explotaciones para la comercialización de sus frutos.
Su reproducción es por esquejes y es muy resistente a las condiciones adversas, siendo una especie muy rústica. Tanto que la podemos encontrar desarrollándose en estado silvestre entre rocas por pendientes y muros rocosos.

Una especie de ficus, Ficus rubiginosa

Su nombre científico es el Ficus rubiginosa, haciendo mención en latín del término herrumbroso, oxidado, como alusión al color del envés de sus hojas. De ahí que comúnmente, uno de los nombres con los que se le conoce sea el de Higuera herrumbrosa. En jardinería se le conoce más popularmente con el nombre de Ficus australis, e incluso Ficus Nitida australis. Este Ficus es comercializado normalmente en formato semiejemplares, presentados en contenedores de unos 55 litros con alturas de 1,8 a 2 metros de tronco.
Originario de Australia, es un árbol de tronco corto y recto de corteza color gris. Sobre este y sus principales ramas, suelen crecer raíces aéreas cuando la humedad ambiental es grande.
El Ficus Rubiginosa posee un fuerte desarrollo y es de altura media, manteniéndose siempre con hojas y conformando una densa copa algo aparasolada. En su estado natural sobrepasa con cierta facilidad los 12 metros de altura.
Sus hojas crecen alternas y son elíptico-oblongas de 9 a 17 centímetros según la edad y vigor de la planta. Son de textura coriácea, de color verde oscuro y glabro en el haz, y con el envés más claro y con densa pubescencia de tono herrumbroso.
Sus frutos nacen axilares y normalmente a pares, con un pequeño pedúnculo de menos de un centímetro de largo, con forma globosa algo menor de 2 centímetros de diámetro y cubiertos de pubescencia herrumbrosa.
El Ficus rubiginosa es una de las especie más resistente al frío entre los ficus, así como tolerante a la proximidad del mar.

Un Ficus muy especial: Ficus lyrata

Entre los diferentes Ficus que pueden ser empleados en los jardines en España, se encuentra el Ficus lyrata, si bien, es principalmente utilizado como planta de interior. Este ficus también se le conoce con los nombres comunes de Ficus pandurataficus lliraárbol liraficus liradohiguera de hojas de violín, etc. Siendo su nombre científico el Ficus lyrata Warb. Casi todos sus nombres hacen referencia a sus grandes hojas, las cuales sobrepasan fácilmente los 25 centímetros de largo. Estas son alternas y coriáceas, con limbo obovado o piriforme.
Como todos los Ficus, pertenece a la familia de las Moraceás y su origen se centra en el África tropical. Por lo tanto, sus necesidades climatológicas son más asociadas a climas cálidos, mostrando un oscurecimiento de las hojas cuando las temperaturas invernales son bajas. De hecho, estos se hielan con facilidad si la temperatura baja demasiado.
El Ficus lyrata es un árbol perenne que alcanza fácilmente hasta los 8 a 10 metros de altura, aunque en su lugar de origen puede alcanzar con facilidad los 25 metros. Su tronco es corto, grisáceo y con la corteza algo fisurada. Requiere un ambiente muy luminoso, pero no directamente expuesto al sol. Estos ficus florecen sólo en estado adulto.
Ornamentalmente en España, se multiplica por esquejes y es comercializado en macetas, ya sea como plantas aisladas o en grupo, y principalmente como planta de interior. Una vez que estos alcanzan un gran tamaño en el interior del hogar, es cuando suelen pasar al jardín como plantas de exterior.
Si embargo y de forma no tan popular, los Ficus lyrata también son utilizados como árboles aislados en la jardinería tanto pública como privada. En tal caso, no necesitan de un gran mantenimiento ya que su desarrollo es relativamente lento y no son muy vulnerables a las plagas o enfermedades.

Tipos de Ficus, Ficus Robusta

El Ficus robusta es el segundo más popular como planta de interior después del Ficus benjamina. Pertenece a la familia de las Moráceas y es originario del Asia tropical… nativa del nordeste de India (Asma), sur de Indonesia (Sumatra y Java). Fue introducida en Europa como planta de interior en 1815. Su nombre científico es Ficus elástica, aludiendo su término ‘elástica’ a su goma, ya que de él se obtenía el caucho.

Se le conoce popularmente como Ficus robusta, nombre de la variedad que lo lanzó popularmente al mercado como planta ornamental de interior. Otros nombres populares son ‘árbol del caucho’, ‘gomero’, ‘ficus de hoja grande’, ‘árbol del caucho’, ‘ficus decora’, ‘árbol de la goma’, ‘higuera cauchera’, etc.


En su estado adulto, el Ficus robusta es un árbol de copa amplia, de hoja perenne y que alcanza una gran altura, sobrepasando los 15 metros con facilidad y en relativo poco tiempo (se conocen alturas de hasta 40 metros). Su tronco es muy grueso y muy ramificado desde casi su base. Esta robustez contrasta con la cierta fragilidad de su madera ya que puede romperse fácilmente durante los días de fuerte viento si sus ramas se encuentran poco protegidas.

Las hojas del Ficus robusta son alternas, elípticas y coriáceas, de color verde intenso o casi rojizo según la variedad (verdes, bronceadas y variegadas) en el haz y de color algo más claro en el envés. Su tamaño puede ser de hasta 30 centímetros de longitud, unidas a la rama con un pecíolo de unos 5 centímetros. Sus yemas en desarrollo destacan porque sus jóvenes hojas, antes de abrir, están envueltas en una larga estípula de color rojiza o rosada.

Sus frutos carecen de valor ornamental y sólo aparecen a partir de varios años de edad. Estos son esféricos con un diámetro de poco más de un centímetro y con una superficie lisa, verdosa y punteada.
Como Ficus robusta ornamental de interior, sólo se comercializa en su estado más joven, ya sea como planta individual de un solo tallo o ramificado, así como en un conjunto de varias plantas también de un solo tallo cada una o ramificadas. Todo dependerá del tamaño y la ejemplaridad deseada.

Detalles de Ficus benjamina

Entre las diferentes formas de presentación que podemos encontrar al Ficus benjamina como planta ornamental de interior, se escuentra el formato denominado Ficus benjamina trenzado.
Ficus benjamina trenzado
Este modelo de Ficus benjamina es muy apreciado por su estética y singularidad, aunque también es cierto que no todos poseen el mismo acabado y este será uno de los aspectos a tener muy en cuenta a la hora de comprarlo.
El modelo de Ficus benjamina trenzado comienza a configurarse desde su inicio en el vivero. Es cultivado en invernadero partiendo de varios esquejes plantados juntos en la misma maceta. Seguidamente, durante su proceso de desarrollo, se han ido quitando mediante la poda las hojas y ramas laterales de cada una de estas plantas, a la vez que se trenzan sus troncos cada vez que la longitud de estas ramas principales lo permite.
Una vez que el tronco trenzado llega la altura deseada, estas ramas principales se podan y a partir de ahí y mediante podas de formación consecutivas, se trabaja la forma de su copa. Esta labor conlleva tiempo y trabajo dedicado a cada planta, repercutiendo su cantidad en la calidad del acabado final. A más podas… más tiempo de cultivo… pero mayor densidad de follaje.
Destacar que en el desarrollo natural de sus troncos, con el tiempo, estos llegan a soldarse, tomando un aspecto mucho más ornamental.
Por lo tanto, ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de adquirir un Ficus benjamina trenzado?
  • Que se encuentre sano y con un claro vigor visible.
  • Que su copa esté bien densa, formada y proporcionada a la altura total de la planta.
  • Que el tronco esté limpio de ramas y posibles restos de rafia, bien recto y el trenzado sea elegante y esté bien acabado.

Cultivo de Ficus

Los ficus, por lo general, son plantas resistentes y duraderas. Esta especie es tanto de interior como de exterior. Sobrevive con menos luz que la mayoría de plantas de su tamaño incluso tolera temperaturas frías, aunque no heladas. Llega a vivir hasta 15 años en el interior. Es preferible situarlo en un lugar con luz y sombra parcial, necesita humedad por lo que es necesario pulverizarlo de vez en cuando. Respecto al agua, puede pasar por un riego semanal en verano y cada 15 días en invierno. Es conveniente pasarle una esponja húmeda por las hojas de vez en cuando. Si se quiere controlar el crecimiento del mismo es preferible mantenerlo siempre en la misma maceta, si se transplanta mejor hacerlo cada dos años. Es el típico tipo de planta que teniéndola en casa hace parecer a uno un experto aún a pesar de no serlo ya que crece muy deprisa. 


Cuidados del Ficus

Luz y situación: Lugar bien ventilado y luminoso, al abrigo del sol directo
Temperatura: moderada, entre 12 y 15 grados, en invierno, en verano aguanta bien temperaturas altas pero conviene que no sobrepase los 30 grados
Riego del Ficus: abundante en verano, un par de veces por semana, en invierno basta con una vez cada 15 días.
Tierra: Mezcla de arena, fibra y turba.
Dificultad: Fácil de cuidar pero conviene limpiarle las hojas con un paño húmedo de vez en cuando.