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Las mejoras plantas para jardines urbanos

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La Jardinería urbana puede parecer sólo una tendencia, pero a diferencia de muchos caprichos, es una tendencia que tiene el poder de permanencia, ya que en realidad ofrece beneficios sustanciales a la calidad de vida de la persona promedio. Incluso los habitantes de apartamentos que viven varios pisos de altura y no tienen nada más que un pequeño balcón puede crecer una variedad de plantas. Una pequeña inversión en tierra para macetas, contenedores de cultivo, fertilizantes y semillas o inicia es todo lo que se necesita para crear un jardín urbano.



Hacer el patio o balcón en un oasis urbano

Algunas personas desean estar rodeados de frondosa vegetación que florece y florece y deciden cultivar flores en macetas en sus balcones o sus patios. Todas las flores anuales son buenas opciones para esto. Aquellos con barandillas de los balcones puede seleccionar plantas ornamentales enredaderas que crecen alrededor de las barandillas. Buenas opciones para ello son capuchinas, correhuelas, vid azul de la patata e incluso senderismo rosas. No muchas cosas son mejores después de un día duro en una oficina que relajarse con un cóctel o una copa de té dulce en una mesa en su propio espacio de vida al aire libre. Flores anuales tienen la ventaja de proporcionar floraciones durante un período prolongado de tiempo, proporcionar color desde la primavera hasta el otoño.

Hierbas Culinarias para un Piso Ciudad

Muchas personas que viven en la ciudad están descubriendo la satisfacción de crear comidas en sus hogares en vez de constantemente comiendo comida para llevar o ir a los restaurantes. Un patio o balcón es el lugar perfecto para cultivar hierbas culinarias en macetas. Hierbas en general, no se necesita mucho fertilizante y sólo requieren una cantidad adecuada de riego, y que a menudo son aromáticos. Comidas saben mucho mejor si se prepara con hierbas frescas. Orégano, cebollino, menta, romero, salvia y toronjil son sólo algunos ejemplo de las hierbas culinarias que pueden cultivarse con éxito en macetas, y algunos incluso pueden cultivarse en las ventanas de sol durante los meses de invierno.

Huertos Urbanos en Patios

Las personas que viven en las casas dentro de los límites de la ciudad están eligiendo cada vez más a renunciar a espacio de césped a favor de huertas. Los tomates, maíz, lechuga, rábanos, remolachas, espinacas y el brócoli son algunos de los elementos que crecen bien en los huertos familiares. Varias ensaladas verdes se pueden cultivar juntas en grandes contenedores y recogen cuando son necesarios ensaladas frescas. Aunque el patio trasero es el dominio tradicional de los huertos familiares, la gente está empezando a ver el valor en uso de sus patios para el cultivo de verduras, así. Aquellos que han consumido comidas preparadas con verduras de las huertas familiares rara vez se cumplen con supermercado producir.

Con lo que el campo a la ciudad

La incorporación de la vida vegetal en un entorno urbano tiene beneficios emocionales, nutricionales y estéticas. No importa lo pequeño que su apartamento o casa, los habitantes de la ciudad siempre se puede encontrar una manera de hacer crecer las hierbas, verduras o flores ornamentales en contenedores o en pequeñas parcelas de tierra. Algunos incluso crecen los árboles frutales en macetas grandes al aire libre. Tomates cherry hacen especialmente bien cuando se plantan en macetas colgantes.

Las personas que viven en apartamentos o condominios sin espacio al aire libre disponible en todos todavía pueden crecer las hierbas y las flores en el interior. Crezca las luces y los sistemas hidropónicos están disponibles para aquellos que quieren hacer esto. Con los avances en tecnología hortícola, no hay ninguna razón por la cual las personas que viven aún en los bolsillos más profundos urbanas no se puede tener una abundancia de vegetación en sus vidas.
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Algunos consejos para los huertos

Comenzaremos definiendo este nuevo tipo de huertos que se va imponiendo cada vez más como muestra del interés de la sociedad por una alimentación mas sana y de modo casero, lejos de hortalizas transgénicas y frutos producidos industrialmente. 

Así pues, definimos huertos familiares a la zona destinada para la producción de hortalizas para consumo familiar. Este tipo de huertos se suelen dar en viviendas unifamiliares adosadas, pareadas ó individuales. También está en auge ahora el alquiler de pequeños huertos familiares en micro-parcelas hasta de 100 metros cuadrados como alternativa a las personas que no tienen una vivienda de este tipo y desean producir sus propias hortalizas.



Otra tendencia que abre mas posibilidades a personas que no viven en el tipo de viviendas citadas, es lo que se denominan huertos urbanos, porque permiten la opción de tenerlos dentro de las ciudades en áticos, terrazas, o incluso en los balcones de nuestro piso, generalmente son plataformas elevadas o incluso verticales dónde poder cultivar las principales hortalizas para nuestro consumo.

Cómo se clasifican las hortalizas
Lo primero que debemos tener en cuenta es el gasto o consumo que vamos a tener de las hortalizas, en función de ese consumo personal, dispondremos nuestro pequeño espacio.

Una vez de lleno en nuestra labor, para poder cultivar nuestras hortalizas debemos conocer dos clasificaciones de las mismas, las hortalizas se clasifican por la época en que las recolectamos y por la parte de la hortaliza que consumimos.

Así pues, en nuestra primera clasificación, nos encontraremos con:

– Hortalizas de invierno. Si las recolectamos desde Noviembre a Febrero.

– Hortalizas de verano. Si las recolectamos desde Junio a Septiembre. 

Aparte hay algunas hortalizas que pueden cultivarse durante todo el año dependiendo de la climatología del lugar. Por ejemplo, en la Península Ibérica existe un abanico tan amplio de áreas climatológicas, que depende mucho de la zona donde nos encontremos.



Qué sembrar en cada mes
A continuación os detallamos los posibles cultivos en función del mes del año en que estemos:

– En los meses de Noviembre y Diciembre. Sembraremos las hortalizas que consumiremos en primavera y principios de verano, como Guisantes, Habas y Ajos.

– En Abril-Mayo. Dependiendo de las zonas peninsulares, podremos sembrar todas las hortalizas que vamos a consumir a finales de verano, como calabazas, calabacines, tomates tanto Cherris como para ensalada y conserva, pimientos, guindillas, patatas, judías verdes, puerros, grelos, cebollas…

– En Julio-Agosto sembraremos, todas las hortalizas que consumiremos en invierno: Coles de Bruselas, Coliflor, Col de Lombarda, Repollos, Brócoli… y también plantaremos alcachofas y fresas, para la primavera próxima.

– Por último hay un grupo de hortalizas que se pueden cultivar repetidamente a lo largo de todo el año, excepto en los lugares donde los inviernos sean muy crudos como son, las acelgas, espinacas, zanahorias, rabanitos, y todas las que utilizamos para ensaladas como rúcula, canónigos, berros, lechugas, escarolas, etc.



Qué parte consumimos de cada hortaliza
La segunda clasificación de la que hablábamos sobre las hortalizas, es relativa a la parte de ellas que consumimos.

– Consumo de hojas: acelgas, espinacas, repollos, grelos… 

– Consumo de frutos: tomates, pimientos, calabacines, judías verdes…. 

– Consumo de raíces: patatas, ajos, zanahorias, cebollas…. 

Lo tenemos que tener siempre en cuenta a la hora de crear nuestras rotaciones de cultivo ya que no podremos plantar dos veces seguidas en la misma zona (surco, era, ó maceta elevada) una hortaliza de la cual consumamos su misma parte. Es decir, si hemos tenido plantados en un surco tomates, posteriormente a su cosecha en ese surco plantaremos cebollas, ajos… o bien acelgas pero nunca otra hortaliza de la que consumamos su fruto, como pimientos ó calabacines por ejemplo.

El motivo de estas rotaciones es debido a que las plantas consumen del suelo varios tipos de elementos minerales pero dependiendo de lo que más desarrollen consumen un elemento mineral con mayor avidez, así pues, las hortalizas que producen muchas hojas consumen mucho Nitrógeno, las que tienen unas raíces muy productivas consumen mucho Potasio y por último las que producen muchos frutos consumen mucho Fósforo.

Así pues, si repetimos con hortalizas que consumen el mismo elemento mineral al no dejar al suelo de recuperarse de ese elemento nos bajaría mucho la calidad y producción de las mismas.
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El cultivo del huerto en la temporada fria

Si disponemos de un jardín de medianas dimensiones en nuestra casa, además de llenarlo de flores y plantas, podemos decidirnos por cultivar algunos alimentos que llevar a nuestra mesa. No te proponemos una gran plantación, pero si tienes tiempo para dedicarle, podrás sembrar tomates, patatas, verduras y hortalizas, o incluso algún árbol frutal, que harán las delicias de la familia. Aunque el invierno no es el momento de máximo esplendor en nuestros huertos, sí es el ideal para acondicionar el terreno y a la vez, disfrutar de algunos productos de esta época.
Verduras y hortalizas para todos los gustos
El invierno nos permite cultivar una variedad no despreciable de vegetales con los que llenar nuestras neveras. La mayoría de ellos los comenzaremos a plantar en otoño, por lo que será en estos meses de frío, cuando den sus mejores frutos.
El mes de enero nos traerá berzas, coliflores, repollos, acelgas y espinacas. Será cuestión de gusto lo que decidas llevar a tu huerta. En febrero podemos añadir brécol, berenjena, remolacha, coles de Bruselas… con los que elaborar sanos y suculentos platos de alto valor nutricional. Con la mejora de las temperaturas, ya en marzo, empezaremos a cultivar patatas tempranas, acelgas, tomates, cebolletas, zanahorias y lechugas para combinar en nuestras ensaladas.
El lugar que seleccionemos para crear nuestra propia huerta debe ser soleado, de esta forma nos aseguraremos los buenos resultados. Si nuestra región es propensa a las heladas, quizás debamos tapar nuestros cultivos con plásticos para que no se estropeen, una vez que los frutos hayan empezado a aflorar. Es conveniente que no estén expuestos a fuertes rachas de viento que dificulten su crecimiento.
Preparar el terreno para el cultivo
El huerto, aunque sea pequeño, requiere una serie de cuidados, incluso cuando no hay nada plantado. El invierno será la mejor época para prestárselos, ya que es el momento de menos productividad.
Estas labores consisten principalmente en preparar el terreno, hacer la siembra o plantación… Algo a tener en cuenta es la rotación de cultivos. No es bueno sembrar todos los años lo mismo y en el mismo lugar. Cada cultivo necesita unos nutrientes que coge del suelo. Si siempre plantamos lo mismo, las necesidades serán también las mismas y la tierra se agotará sin poder aportar ningún beneficio.
La rotación también nos permite eliminar algunos insectos perjudiciales. La mayoría de ellos tienen un ciclo vital de un año. Si antes de que trascurra este tiempo cambiamos el cultivo, éstos morirán y evitaremos el daño para nuestros productos.

En cultivos pequeños no suelen darse plagas, por lo que no será necesario emplear ningún producto químico que perjudique la calidad de nuestros alimentos. Si vemos que en nuestra región hay una determinada plaga en una cosecha, lo mejor será que ese año nos decantemos por otro cultivo, así evitaremos el problema a la vez que daremos un respiro a la tierra.

Cavando la tierra en invierno y haciendo rotaciones lograremos la protección suficiente, que completaremos con la eliminación manual de larvas o insectos que aparezcan ocasionalmente sobre nuestras hortalizas.
Árboles frutales
Si dispones de espacio suficiente, plantar frutales en tu jardín será una buena elección. Además de recompensarnos con deliciosas frutas, proporcionarán sombra que agradeceremos en los meses de más calor.
No todos los climas son aptos para todas las especies. Los cerezos, por ejemplo, no se desarrollarán bien en climas tropicales, ya que necesitan retener frío para un adecuado crecimiento. El suelo debe ser fértil, con buen drenaje, rico en materia orgánica y sin exceso de caliza. Deberemos tener presente si nuestras especies necesitan polinizadores. El melocotonero, por ejemplo, no los necesita, y puede plantarse en solitario. Los manzanos, perales y ciruelos deben emplazarse junto a uno o más cultivos que florezcan al mismo tiempo. De esta forma los insectos polinizan las flores para que haya frutos.

El invierno es la mejor época para plantarlos, retrasándolo hacia finales de la estación si las heladas son muy duras. Debemos procurar que el lugar donde los pongamos sea amplio y soleado.
Llevar una vida saludable será más fácil si te alimentas con los productos que tú mismo cultivas. Si te gusta la naturaleza, dispones de espacio y de tiempo para dedicarle, crear un huerto en tu jardín será una buena opción para darle a tu organismo alimentos ricos y sanos.
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Cuida tu huerto en otoño

Cuando llega el otoño hay que preparar la huerta para el invierno, por lo que es el momento idóneo de recoger semillas y de dejar todo dispuesto para la próxima temporada. En esta época del año, se recomienda el cultivo de lechugas, remolachas, coles, repollos, zanahorias y vegetales verdes en general, para poder tener verduras frescas en nuestra mesa.


También se aconseja la preparación de los semilleros que ayudan a que nuestra cosecha crezca más rápido y sin apenas cuidados. Una vez que los cultivos aumenten de tamaño, serán transplantados para que su ciclo de desarrollo siga su curso.
Trabajo y dedicación en la huerta
En otoño hay que realizar tareas para elimninar todas las malas hierbas y mejorar la calidad del terreno y una preparación de invernaderos en donde se puedan refugiar las especies más delicadas. Asímismo, se deben hacer labores de abonado, plantación de árboles frutales, revisar los sistemas de riego, seleccionar las herramientas oportunas para realizar una tarea diaria de mantenimiento de la huerta, etc.
Las hortalizas de otoño deben recibir luz solar durante al menos seis horas al día, per ello es fundamental posicionarlas en un lugar donde reciban calor y deben ser protegidas de las habituales lluvias, heladas y granizos. Además, es el momento propicio para recoger los restos de la cosecha y utilizarlos para elaborar un compost natural.
Plagas otoñales
Respecto al control de plagas debemos tener cuidado especialmente con las orugas en tomates, coles, lechugas, durante todo el verano y otoño. La mosca blanca también ataca a tomates, pimientos, berenjenas, judías, etc. Es detectada esta plaga por el amarilleo y decoloración de las hojas.
Los remedios naturales para eliminar a la mosca blanca son bastante eficaces. Por ejemplo, las aplicaciones con infusiones de productos empleados en agricultura ecológica, los lavados de la planta con agua jabonosa y la colocación de placas amarillas con pegamento en los invernaderos. Esto se usa para que el insecto se quede pegado atraído por el color. Éstas son soluciones óptimas que habitualmente consiguen acabar con el problema. 
  
Por último, los pulgones, presentes sobre todo en primavera y otoño en lechugas, habas, guisantes y pepinos, se pueden controlar eficazmente aplicando cada 10 días una solución jabonosa en los brotes dañados y, si el ataque es muy fuerte, se debe extender un insecticida específico.
Hay que cuidar adecudamente nuestro huerto no sólo en otoño, sino también durante todo el año, ya que los cultivos pueden sufrir el ataque de plagas y se pueden deteriorar con las enfermedades peculiares de cada especie. Además, es importante recordar que el exceso de lluvia provoca un deterioro de la cosecha, por lo que en todo momento debemos estar al tanto y proteger lo mejor posible la huerta en otoño, cuando es habitual sufrir la temida gota fría.
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Las mejores plantas para el cultivo en el hogar

Estamos motivados y convencidos: como fundamentábamos en nuestro post anterior, la huerta en casa es un proyecto que nos dará todo tipo de satisfacciones, desde económicas (significa ahorro), hasta ganancia en salud (podremos consumir verduras frescas, cultivadas por nosotros mismos).
  • Una vez que tengas clara la disponibilidad de sectores de sombra y de luz adecuados para “soportar” cultivo de verduras y hortalizas, llega el momento de determinar cuáles serán las elegidas, partiendo de la base -por supuesto- de que no podrás cubrir el 100% de tu demanda, pero si una buena parte.
  • Comienza por elegir cuáles son las plantas que quisieras tener, por ejemplo basándose en cuál o cuáles son las más consumidas en tu hogar. En el mío, uno de los elegidos sería sin duda el tomate, y posiblemente el siguiente lugar lo ocupan los pimientos.
  • Te propongo una forma bien sencilla que te permitirá evaluar qué plantas vas a utilizar con el fin de ahorrar dinero evitando su compra durante el tiempo que la produzcas: atiende estas preguntas y elabora una lista con las respuestas
  • ¿Qué tan fácil es cultivar esa planta para que pueda crecer?
  • ¿Cuánto costaría el mismo alimento si lo obtuvieras en la tienda?
  • ¿Es posible conservar estos alimentos?
  • ¿Qué tanto de estos alimentos producidos por ti mismo podría usar tu familia para alimentarse?
  • ¿Cuánto espacio necesitarías en tu jardín para plantarlos?
  • ¿Tienes una calidad significativamente mejor al cultivarlos por tu propia cuenta?

En base a aquellas respuestas que en definitiva no hacen sino acotarte a tu realidad, elige las opciones más convenientes en tu caso y pon manos a la obra; las satisfacciones serán múltiples.
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Como cuidar las huertas en el verano

Vale la pena aprender y trabajar en tu huerto de verano, dado que es época especialmente predilecta y conveniente para elcultivode hortalizas. La mayoría de estas plantas crece y se desarrolla con total comodidad en las temperaturas cálidas de la estación, y -si sonplantasde fruto- cuando nos dan sus ejemplares.

¿Qué hace para optimizar la calidad de tu huerta? Varias cosas, créeme. Te invito a tomar nota de los siguientes consejos :

* Riego; a la hora de regar tu huerto en verano ten en cuenta que la mayor parte de las hortalizas aprecia el agua con moderación. La necesita en su justa medida, pero encharcar el suelo no es bueno para casi ninguna planta ya que en general atrae plagas.

* Selecciona cultivos; es muy común que te entusiasmes y quieras cultivar la mayor variedad posible. Mi consejo es que evites hacerlo de manera excesiva, estableciendo control sobre las cantidades que tufamiliapuede consumir. Deja suficiente espacio entre las variedades.

* Vigila las aves; las huertas bien cuidadas son más que atracción para las aves, de hecho una tentación especial. En particular losfrutossuelen ser irresistibles por lo que no dudes en instalar un espantapájaros.
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Como tener un huerto urbano

En esta ocasión no vamos a exponer todos aquellos aspectos que intervienen en unas buenas prácticas agrícolas, sino sólo en el aspecto el huerto urbano y las variedades.

Cuando cultivar el huerto era cosa de agricultores formados desde su infancia, el dominio de todos los factores de productividad y buenas prácticas agrícolas eran razonablemente entendidas. La tradición trasmitida de padres a hijos en un ambiente agrario, era una gran universidad y donde se tenía claro aquellos factores que incidían seriamente en un buen o mal cultivo.
Con el tiempo, en España hemos pasado de un abandono progresivo de la agricultura a reencontrarnos con ella con mucho cariño… pero en un nuevo marco: el huerto urbano.
Como decimos, en esta ocasión nos centramos en el huerto urbano y las variedades.
Hay un dicho que reza “de buen huevo… buen pollo” y no está falto de razón. Por ello, a la hora de elegir que frutales, hortalizas y ornamentales vamos a cultivar en nuestro huerto urbano, lo primero que debemos de tener en cuenta es la variedad a plantar.
El huerto urbano nos da de partida factores limitantes como es la ubicación y con ella su microclima de la zona, su tipo de tierra (su profundidad de capa, sus características físicas y químicas…) la calidad del agua de riego, superficie cultivable, interrelación con el entorno, etc.
Por otra parte tenemos las fechas. Las estaciones del año marcan un calendario de plantación propio de cada lugar. El no respetarlo es poner tontamente en riesgo la correcta evolución del cultivo.
Por lo tanto, es muy fácil el entender que no todas las variedades nos van a responder igual.
¿Qué podemos hacer al respecto? Pues varias cosas como por ejemplo:
  • Visitar huertos cercanos y preguntar a aquellos agricultores que mejor cosecha tienen, qué variedades están plantando. Todos son buenos maestros.
  • Asesorarnos adecuadamente en nuestro centro de jardinería de confianza.
  • Documentarnos qué variedades son típicas o tradicionales de la zona donde nos encontramos.
  • También podemos probar varias variedades y según el resultado del primer año ajustarlas mejor al siguiente.
  • Saber que en el caso de las hortícolas, que no todas las variedades son aptas para su cultivo durante todo el año. Por ejemplo, en lechugas y dentro de un mismo tipo, las hay indicadas para invierno y para verano.
En la elección de las variedades adecuadas radica parte del éxito de nuestro huerto urbano.
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Consejos para los huertos en el mes de mayo

Si tenemos un huerto en casa y estamos pensando que podemos plantar para el próximo mes de mayo, no hay que desesperar, ya que existen muchas opciones disponibles, como por ejemplo algunas de las que nombraremos hoy.

Las patatas son cultivos sencillos y que son ideales para el mes de abril y mayo, en donde solo tendremos que sembrar la patata con brotes a unos 20 cm de profundidad y regar al menos unas dos o tres veces a la semana.
Los pimientos verdes y los rojos son ideales para estas fechas, ya que el frío suele ser su principal enemigo, pero igualmente debemos tener cuidado que el sol no los queme. Una mediasombra o la protección de uninvernadero son recomendados. Necesitarán una buena cantidad deexposición solar y un suelo con un buen drenaje, aunque desde luego, se los puede plantar en macetas si les damos un buen cuidado.
Los tomates también son un cultivo muy sencillo que requieren de solo un poco de atención para que las plantas crezcan derechas y riego diario, y mas allá de un poco de protección contra el sol si es muy abrasivo, no requieren de cuidados adicionales.
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Los cuidados de un huerto

Veamos, a continuación, los cuidados que debemos tener con las plantas de nuestro huerto.

La replantación: existen variedades de verduras que no se siembran directamente en plena tierra, sino que se siembran en una caja vidriada o en una parcela muy bien orientada al sol y luego se transplantan a la tierra. El momento del transplante es cuando estén ya crecidas y demasiado juntas unas de otras. Primero replantaremos las más fuertes e iremos haciendo lo mismo con las demás a medida que vayan creciendo.



Tratamientos: al cabo de pocos días de que aparezcan las primeras hojas, pulverizaremos un funguicida sobre los brotes. En caso que el suelo se seque en superficie, regaremos con algún pulverizador, preferiblemente a primera hora de la mañana o por la tarde. Las plantas jóvenes necesitan de un riego frecuente pero moderado para que no se pudran.

Eliminar malas hierbas: unas dos veces al mes por lo menos eliminaremos y limpiaremos de malas hierbas los senderos. En función de las verduras que cultivemos escogeremos unos determinados herbicidas que no sean perjudiciales para nuestra plantación. Otra manera de evitar que nos crezcan las malas hierbas es cubrir el suelo con un plástico negro o con un lecho de paja.

Otros enemigos: aparte de las malas hierbas hay plagas de animales muy perjudiciales para nuestros cultivos como las babosas o los caracoles que eliminaremos utilizando cebos envenenados. También hay productos especiales para combatir parásitos y criptógamos. Pero hemos de tener en cuenta que dejaremos de aplicarlos 15 días antes de la cosecha.

La conservación: existen variedades de verduras muy tardías que no se recogen hasta bien entrado el invierno. Las raíces están protegidas por la tierra y por las hojas muertas. En el caso que el suelo se endureciese demasiado, no se podrían cosechar y se morirían.

El almacenamiento: una vez hemos recogido toda la cosecha, el sistema de almacenamiento es diferente en función del alimento.

La mayoría de las verduras de raíces (zanahorias, nabos, remolachas, las patatas no) las guardaremos en montones recubiertos de una capa de tierra. Solo deberemos almacenar vegetales secos y sanos. Otras verduras las podremos guardar en el congelador.
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Consejos para la siembra en el huerto

Veamos a continuación cómo debemos efectuar la siembra.

Las bandas: la forma de organizar un huerto es formando bandas de 3 a 4 metros de largo por 1,20 metros de ancho y separadas entre sí 30 cm. Estas dimensiones y el sendero dejado entre las bandas nos permitirán pasar holgadamente con una carretilla.



La germinación: para que las semillas lleguen a germinar, deben tener calor, sino la humedad las pudriría. Todas las semillas deben ser sembradas durante el periodo que indica en su embalaje pero evitando los días lluviosos y prefiriendo los de tiempo suave y apacible.

Una cosecha precoz: hay variedades de verduras como las zanahorias de primavera, los rábanos o las lechugas que son de crecimiento precoz. Esto nos permitirá aprovechar más el huerto y plantar en otoño una segunda cosecha.

Pero para ello deberemos sembrarlas antes en unas cajas vidriadas para acelerar su crecimiento.

Las cajas vidriadas: para adelantar el proceso de crecimiento de las verduras y vegetales, las sembraremos en cajas vidriadas totalmente protegidas del frío. La caja vidriada la colocaremos en algún lugar bien soleado y la abriremos para airearla con el buen tiempo. De esta manera las siembras crecen de 3 a 4 semanas más rápido que al aire libre.

La calefacción: otro sistema para hacer crecer antes las siembras es hacerlas en recipientes que colocaremos cerca de una fuente de calor, como por ejemplo: en el interior de casa cerca de un radiador.
En plena tierra: para saber con exactitud el lugar de la siembra haremos unos surcos en línea recta con el rastrillo y los marcaremos con un cordel. Iremos esparciendo las semillas, las más gordas de 4 en 4, y después pasaremos el rastrillo para taparlas. Cuando esté seca la superficie regaremos con un difusor de lluvia.
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Como preparar la tierra para un huerto

En esta lección hablaremos sobre la preparación de la tierra.

Labrar: tendremos que labrar los terrenos pobres a una profundidad de 60 cm para renovar y oxigenar la tierra. Si labramos a más profundidad sólo conseguiremos colocar la tierra infértil en la superficie. Por lo tanto, sólo trabajaremos la capa superficial fértil.



Los terrones: una tierra descuidada tendrá gran cantidad de terrones (bloques de tierra). Deberemos trabajar la superficie rompiendo los terrones con una azada, un motocultor o una horca para favorecer la penetración del aire y del agua.

El abono: todo el abono que hayamos elaborado a base de los residuos vegetales lo extenderemos en otoño sobre la tierra antes de ser labrada.

La desinfección: la tierra está repleta de vida y en ella encontramos gusanos y larvas. En el momento de labrar hemos de ir recogiendo todos los gusanos que veamos. Pero para eliminar incluso las larvas añadiremos un insecticida a la tierra mientras estemos removiendo la tierra.

Rastrillar: en primavera pasaremos el rastrillo y si creemos conveniente podemos añadir antes humus o abono. Para evitar levantar polvo, el día antes de las siembras regaremos ligeramente la tierra.

Cuidados del Suelo para la huerta y el jardín

Las mejores  condiciones de suelo, es decir el mejor escenario  posible en una huerta o en un jardín, son por ejemplo que el agua drene apropiadamente, que se retenga la humedad, que posea  partículas de tierra blanda o friable, sea rico en materia orgánica y que haya buena la presencia de microbios benignos en el suelo.

Pero la realidad marca, que la fertilidad del suelo difiere significativamente a lo largo y ancho de nuestro planeta y que muchas veces sea necesario pensar en técnicas de corrección de suelos para solucionar la mayoría de los problemas. Para saber de qué estamos hablando y estar preparados te propongo hacer una lista de los problemas de tierra de jardínhuerta que son más comunes. ¿Vamos al listado?
* Tierra empapada de agua

* Suelo compactado y pesado
* Ausencia de espacios de aire entre las partículas del suelo
* El agua que se escurre demasiado rápido
* La sequedad y no retención de agua
* Bajo recuento microbiano
* Poca materia orgánica o humus
* Deficiencia de nutrientes vegetales
* Ph altamente ácido del suelo
* Ph altamente alcalino del suelo
* Exceso de sal
* Suelos demasiado desnivelados
* Presencia de enfermedades transmitidas por microbios dañinos que moran en el suelo

Consejos para mantener un huerto en primavera

En primavera el huerto debe estar en perfectas condiciones para poder cultivar las cosechas adecuadamente. Para ell, es imprescindible evitar que se marchiten o se estropeen por plagas y hongos.
Por este motivo es necesario hacer una rotación de cultivos anuales, retirar las partes afectadas o utilizar ciertos productos para la eliminación de cochinillas, pulgones, caracoles, babosas, mancha negra, arañas roja, moscas blancas y muchas más que afectan al crecimiento del huerto.
Además, una tarea fundamental que tenemos que realizar no sólo en los huertos, sino también en los jardines, es quitar las malas hierbas que puedan obstaculizar el crecimiento de las plantas y de la cosecha. Cabe destacar la importancia de abonar el sustrato para que se desarrollen con el nutriente necesario.

Cosechas de temporada


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Los agricultores comienzan a realizar las tareas de cultivo de cosechas fundamentales para la alimentación como son: las patatas, el tomate, el calabacín, el puerro, la escarola, los espárragos, las calabazas y muchos más, que nos aportan bienestar a nuestra salud y sabor en las comidas que realizamos.
Para que se cultiven adecuadamente cada una de las hortalizas, tubérculos, verduras y vegetales en general, es necesario conocer las condiciones adecuadas para su crecimiento, tener un suelo preparado para cultivar y hacer un seguimiento diario, para poder controlar a las molestas plagas y conocer las enfermedades que pueden sufrir cada uno.


Alimentos imprescindibles en nuestra gastronomía

Las patatas y los tomates son cultivos que no pueden faltar en nuestra mesa para realizar ricas ensaladas y platos de categoría. Para que sean productos de calidad, es necesario que se siembren en las mejores condiciones. 

TomatesLa patata es un tubérculo que necesita un terreno bastante mullido, para que pueda conseguir la humedad que éste requiere. A la hora de cultivar hay tres clases de patatas la precoz que dura 120 días su proceso de cultivo, tardía 150 días y la semitemprana que su ciclo está comprendido entre los 120 días y los 150 días.
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En este sentido, la forma de cultivado es a mano con un arado y la profundidad debe estar entre unos 5 y 15 cm. En cambio, el tomate es una hortaliza que no necesita un sustrato especial para su desarrollo, eso sí, debe estar bien drenado.
Se recomienda que a la hora de plantarlo haya una distancia de un metro y medio entre cada uno y sobre todo que esté en una zona templada del huerto. El tomate también puede ser cultivado en maceta con 30 centímetros de espacio para que las raíces se desarrollen con normalidad.

Consejos para crear tu huerto ecologico

Tener un huerto ecológico es muy sencillo. Ya no necesitas cultivar tu cosecha en fincas, sino que la puedes tener en una parcela de 30 metros cuadrados, en una terraza e incluso en el balcón. Además, no hace falta ser un experto en el ámbito de la agricultura. Sólo con tener unas nociones básicas podrás conseguir alimentos de calidad y saludables.

Es importante que se distribuyan los cultivos en bancales y manteniendo unas dimensiones de anchura de entre los 120 y los 150 centímetros, de esta manera habrá espacio suficiente para poder pasar sin necesidad de dañar nuestra huerta. Si disponemos de una terraza o balcón deberemos plantar nuestra cosecha en grandes macetones con una profundidad suficiente para que las raíces se desarrollen correctamente.

La luz, factor imprescindible

Para que el desarrollo de nuestra cosecha sea el idóneo es fundamental que reciba bastante sol para que pueda adquirir los nutrientes necesarios. Por eso se recomienda orientar la huerta hacia el sur. Pero hay especies que no necesitan tanta luz y no hay inconveniente en que crezcan con menos calor.

Por otra parte, el sustrato debe ser fértil y abonado con producto naturales, ya que no sería un huerto ecológico si utilizasémos elementos químicos que pueden alterar los cultivos. Las semillas que utilizaremos para la siembra deberán proceder de cosechas ecológicas.

Las plagas, enemigo constante

El problema que sufren las plantas son las diversas plagas que siempre están dispuestas a aparecer y a deteriorar nuestra cosecha. Para combatir las plagas en un huerto ecológico, se deberán seleccionar las especies más resistentes y plantarlas de manera rotacional y de forma intercalada, para que las plagas no puedan intervenir. Es importante establecer una barrera realizada con arbustos que separen nuestro huerto ecológico del exterior.

En este sentido, en el momento en que la plaga sea demasiado incontrolable, sólo en ese caso se podrán utilizar fitosanitarios y siempre deben estar aprobados adecuadamente.

El riego de un huerto ecológico

Para que el cultivo obtenga todo lo necesario para su crecimiento el riego es un factor a tener en cuenta. Para ello se colocan las cosechas que tengan cuidados parecidos en la misma zona de la huerta, de esta manera quedará dividida según las necesidades correspondientes. Es muy importante no malgastar el agua, para ello es fundamental realizar un riego por goteo o por microaspersión.

De esta forma habrá un reparto más equitativo del agua. También hay otras técnicas de ahorro que mejoran la calidad de la huerta como es el acolchado o mulching. Con ellas el sustrato mantendrá la humedad durante más tiempo y se conservará la cosecha porque no se marchitarían por el exceso de calor.
Gracias a los huertos ecológicos tendrás alimentos naturales, ricos en nutrientes sin necesidad de ir al mercado a comprarlos. Además no necesitas elementos especiales para crear tu propia huerta, sólo un poco de paciencia y ganas de cuidar la cosecha.

El pepino, una hortaliza con muchas vitaminas

Pariente del zapallo, el melón y la sandía, el pepino (Cucumis sativus) es una hortaliza originaria del sur de Asia y se cultiva en la India desde hace más de 3000 años. Viajeros lo llevaron a China y más tarde llegó a Europa. En Grecia lo llamaron Sikuos, y las condiciones de suelo y clima mediterráneos fueron ideales para su cultivo. Los romanos también lo consumían y, según cita Plinio el Viejo, el pepino nunca faltaba en las comidas del emperador Tiberio. En el siglo IX, aparecen registros de su cultivo en Francia. América conoció esta hortaliza luego de que sus semillas fueron traídas por Cristóbal Colón en uno de sus viajes.

Es una planta anual, de tallos trepadores y con zarcillos que le posibilitan aferrarse a otras plantas o a estructuras rígidas. Las hojas son palmadas y sus raíces son superficiales. Los pepinos poseen flores masculinas y femeninas separadas. Es sencillo distinguirlas: primero aparecen los grupos de las masculinas y luego las femeninas en solitario, con el ovario voluminoso y alargado. Ambos tipos son de color amarillo.

La siembra puede ser directa o en almácigo para adelantar la cosecha. Si optamos por la siembra directa, en primavera avanzada preparamos el suelo, horquillándolo e incorporándole compost maduro. Los pepinos requieren mucha materia orgánica. Se hacen hoyos cada 0,5 m y se siembran 3 ó 4 semillas a 2 cm de profundidad. Germinarán a los 7 días, raleamos dejando 1 ó 2 plantas por hoyo. Armamos el entutorado y a medida que las plantas se vayan desarrollando se aferrarán a él por medio de los zarcillos. El pinzado de los brotes es una práctica que estimula la formación de ramas laterales y acelera la maduración de los frutos. El aporcado de tierra y compost en la base de los tallos es otra práctica necesaria para obtener buenas cosechas. En almácigos podemos sembrar en invernáculo desde finales de invierno. Es recomendable hacerlo directamente en macetitas plásticas, no en bandejas. Una vez que no existan peligros de heladas, se trasplantan en la huerta.

Los pepinos se cosechan de forma escalonada cuando alcanzan la longitud y el grosor adecuados para cada variedad. Debemos hacerlo por la mañana y antes de que los frutos empiecen a tomar una coloración clara o verde amarillenta, de esta forma la pulpa será compacta y crocante.

Se asocian bien con chauchas y choclos. Lechugas, apios y rabanitos se desarrollan bien en verano, protegidos por la sombra de los pepinos entutorados.

Simplemente observando lo que provee la naturaleza en cada estación veremos que el pepino es una de las hortalizas perfectas para el verano: hidrata, aporta vitaminas y sales minerales, además de un leve efecto diurético que facilita la eliminación de toxinas. Puede consumirse en ensaladas, gazpachos, bebidas y sopas frías.

Como crear un huerto ecológico

El huerto ecológico es aquel que utiliza todos los productos y técnicas necesarias en el cultivo de flores, hortícolas o frutales de forma totalmente natural, Dichos productos utilizados deben de ser también de origen ecológico y recomendados especialmente para este fin. Y se entiende como productos los fertilizantes, fitosanitarios, materiales de tutorado… e incluso las semillas y plántulas utilizados en el cultivo.
Huerto ecológico
El huerto ecológico es en sí una opción, cada día con más seguidores dentro del mundo de la bricojardinería. A nivel profesional posee una fuerte legislación como garantía de que los productos que llegan al consumidor cumplen con todos los requisitos necesarios.
Como decimos, para tener un huerto ecológico, todo debe de estar contemplado dentro de este concepto.
Uno de los primeros factores a tener en cuenta es el suelo y entenderlo y cuidarlo es fundamental. Un suelo sano en él viven una compleja comunidad de organismos útiles en equilibrio perfecto, nos dará plantas sanas, resistentes y más productivas.
Entre las labores a tener en cuenta está el remover la tierra sobre unos 20 centímetros de profundidad cada campaña para lograr una textura esponjosa y aireada. Momento ideal para enriquecerlo con la incorporación de un compost natural o aportando abonos especialmente fabricados para este el huerto ecológico.
El compost natural podemos crearlo en el propio jardín mediante compostadores en los que incorporaremos los restos de las podas o siegas del propio jardín, junto con los orgánicos vegetales de cocina.
Como decimos, los abonos especialmente fabricados para el huerto ecológico deben de estar perfectamente etiquetados, estando normalmente fabricados de forma natural a base de humus, extractos de algas, estiércol de caballo, etc.
Otro factor a tener en cuenta es el cuidado en mantenerlo libre de elementos que atraigan a las plagas como por ejemplo el recoger las frutas y hortalizas que estén caídas o sobre maduradas. Y es muy útil el fomentar la vida silvestre en el jardín, instalar nidos para pájaros… que ayude notablemente a la atracción de muchos insectos beneficiosos. Comida, agua y refugio son claves para mantener una buena ‘comunidad de vecinos’ en un jardín, siendo para ello esencial la adecuada elección y disposición de las plantas.
La elección de las especies y variedades es un tema destacable en el huerto ecológico. Las especies autóctonas, aromáticas y culinarias, nos dan un abanico de posibilidades infinitas que no descuidan el objetivo final.
En el caso de adquirir semillas, también debemos asegurarnos en el etiquetado del sobre, en el que debe de ir identificado el material vegetal evidentemente como ‘variedad ecológica’. Esto significa que en su proceso de obtención se han cumplido todos los requisitos necesarios para que así sea.
El agua, como bien escaso, debe de estar bien gestionada en el caso del riego, creando si es posible, diferentes espacios para diferentes ecosistemas o necesidades hídricas. El riego localizado, segmentar zonas afines, regar a horas de menor calor, utilizar agua recogida de lluvia, aplicar mulching o acolchado para evitar una mayor evaporación… son opciones que combinadas entre sí ayudan a ahorrar agua. Además de jardín ecológico, debe de ser respetuoso con el medio ambiente.
En cuanto a los fitosanitarios, los hay de origen orgánico y ecológico. Recientemente, muchos de ellos se han legislado como productos fitofortificantes, elaborados con productos 100% ecológicos que actúan como protectores y preventivos de las plagas y enfermedades de las plantas.

Los huertos en la ciudad

El huerto urbano, equiparable al huerto en el jardín, se trata de espacios cubiertos o no para el cultivo de flores, hortalizas y frutales a escala doméstica, sin que por ello se menosprecie la calidad de los productos obtenidos en ellos.
Huerto urbano
Suelen ser superficies de cultivo de pequeñas dimensiones gestionadas por aficionados, donde el buen saber permiten sacarle su máximo partido. Para ello, el conocimiento adecuado de las especies producidas es fundamental ya que las épocas de cultivo según la especie, marcos de plantación, labores culturales, rotación de cultivo, etc. deben de ser ejecutadas lo mejor posible.
Los huertos urbanos se pueden tener en zonas habilitadas para tal fin, ya sea en la periferia de la ciudad o en la propia casa en la terraza e incluso en el balcón.
Cuando estos se tienen en casas con terreno, se les denomina huerto en el jardín, por ser este el lugar en el que se emplazan. En tal caso, son zonas reservadas dentro del jardín con un cuidado y utilidad específico. Suelen tener unas dimensiones concretas y estar más o menos ocultos pero siempre integrados dentro de la zona ajardinada.
En el caso del huerto urbano, el terreno puede ser una zona natural de cultivo o una nueva zona adaptada para tal fin. Incluso puede ser en mesas de cultivo cuando sólo se utiliza para cultivo de ornamentales y hortícolas. Destacar que en este último caso los hay incluso de cultivo hidropónico.
El huerto urbano y huerto en el jardín, han pasado de ser de importancia estratégica en la alimentación durante momentos difíciles en el que estos alimentos escasean, a ser un hobby apasionante, educativo para los más pequeños… además de rentable si se realiza bien.
El que este tipo de huerto sea ecológico o no es una opción a tomar. Si se desea de forma tradicional los productos a manejar (semillas, fertilizantes, sustratos, etc.) son cualquiera de los que se ofrecen en el mercado. Si se desea que sea ecológico, partiremos siembre de productos especialmente fabricados o cultivados para este fin, inclusive las semillas o plántulas.

Consejos contra las plagas en el huerto


La opción más sencilla y cómoda de eliminar estos molestos devoradores de hortalizas y frutas son los pesticidas e insecticidas químicos. Los productos son diversos y su efectividad alta, aunque en algunos casos no hacen más que fortalecer a ciertos bichitos, que vuelven cada año con más apetito. Una opción barata y más natural de acabar con estos molestos inquilinos es recurrir a trucos y remedios tradicionales del hortelano, transmitidos de generación en generación, y que son mucho menos nocivos para la tierra y para el equilibro natural del huerto.
Por ejemplo, algunas plantas, como salvia, albahaca o manzanilla, permiten alejar las plagas de un modo natural. Cultivar estas plantas cerca del huerto nos ayudará a mantener lejos a ciertos bichitos, aunque, lógicamente, no son la panacea contra ellos. Lo mismo pasa con las cebollas y los ajos, que neutralizan, siempre relativamente, las plagas de las hortalizas.

BichosPulgones: habituales pero poco resistentes

Los pulgones son insectos muy habituales en las plantas, pero mucho menos resistentes que otro tipo de plagas. Por eso suele ser suficiente para deshacerse de ellos un chorro de agua con jabón para que caigan al suelo. Es muy difícil que sean capaces de volver a la planta. Cuando la plaga es preocupante, recurriremos a remedios más drásticos. Debemos evitar las fumigaciones de productos químicos porque también acaban con las mariquitas, insecticidas naturales que se alimentan de los pulgones de las plantas.
Rociando con derris o pelitre, que se pueden comprar en floristerías, tiendas de jardinería y viveros, podremos eliminar las plagas de pulgones. Aún así existen plantas de las que no se alimentan estos insectos, por ejemplo los crisantemos, el anís, el cilantro o las caléndulas. Podemos cocer las hojas de estas especies vegetales y elaborar venenos naturales. La experiencia en su uso nos dirá cuál es el más eficaz contra estos molestos bichitos.
Para acabar con plagas de orugas y gorgojos existen soluciones con tabaco muy útiles. Se puede hervir agua con tabaco puro o con colillas y rociar con el líquido colado a la planta. Obtendremos un veneno muy fuerte que no se puede verter directamente sobre la planta y que también mata a otros insectos beneficiosos. Su capacidad tóxica exige máxima higiene y lavarse las manos tras finalizar su manipulado. Por su parte, la mosca de la zanahoria suele desaparecer si sembramos alrededor de la plantación algunos arbustos de romero.

Los árboles frutales

Insecto

Sin duda, los frutales son víctimas muy atractivas para ciertos insectos que se alimentan no sólo de la fruta, sino de las flores, la savia y las hojas de este tipo de árboles. Para evitar atraerlos, debemos quitar de alrededor de los frutales los restos de la poda y retirar la fruta podrida que caiga del árbol. Los residuos orgánicos vegetales son muy atractivos para todo tipo de insectos, así que lo mejor que podemos hacer con ellos es elaborar compost.
Podemos fumigar con diversos productos químicos los árboles, pero, como siempre, existen algunas fórmulas naturales efectivas. El más conocido y sencillo es el de las cintas de grasa. Con un poco de cinta aislante o celofán, rodeamos el árbol y untamos la tira con grasa. Gracias a esta sustancia, los insectos que intenten subir a alimentarse de la fruta se quedarán adheridos a la grasa.
CaracolPero no todos los insectos acceden al árbol trepando por el tronco. Para acabar con los que tienen alas y con otros que dejan sus huevos en la corteza (cochinillas, arañas rojas o chinches) podemos elaborar un veneno con el que fumigar las hojas y tronco. Hervimos aceite con jabón, y lo diluimos en agua: el resultado es una solución que se debe aplicar inmediatamente en el frutal. Por cierto, si tenemos gallinas, es muy buena opción dejarlas picotear en los alrededores de los frutales, ya que devoran los insectos y gusanos que viven en el suelo.

Avispas y babosas

Los remedios tradicionales para evitar que las avispas se coman las uvas o las ciruelas son eficaces si la plaga no es elevada. Poner plásticos sobre las uvas ya maduras, hasta que se recojan puede evitar que estos insectos las devoren, aunque es mejor complementarlas con tarros llenos de líquido dulce que las atraiga y las atrape.
Oruga
Entre los métodos tradicionales para acabar con las babosas podemos mencionar los platos con azúcar, que hundidos en la tierra, sirven como cebos para atraparlas, con el fin de matarlas después (el problema es que es necesario poner muchas trampas para que sea efectivo). La ceniza seca y el tomillo también se revelan como aliados naturales contra estos invertebrados. Las cenizas de madera además consiguen alejar a los caracoles.

Por su parte, los ciempiés pueden eliminarse con latas llenas de cáscaras de fruta o de patata. Enterradas en la tierra atraerán a estos pequeños animales, y a los pocos días, podremos desenterrar las latas y llenarlas de agua para acabar con los ciempiés. Los cultivos de menta pueden también ayudarnos a alejar a las hormigas de nuestros cultivos.

Como tener un huerto sano

¿Finalmente te decidiste a cultivar tus propios vegetales en casa? Pues no te vendrá mal que sigas los siguientes consejos.

  1. Fertiliza la tierra cada cuatro o seis semanas.

  2. Riega los vegetales únicamente cuando la tierra esté seca y lo necesite. Los expertos recomiendan que lo hagas profundamente dos o tres veces a la semana, en caso de que no sea temporada de lluvia. Ten en cuenta que regar los vegetales en exceso propicia al desarrollo de insectos y enfermedades.

  3. Utiliza viruta o mulch (compuesto orgánico de trocitos de madera, hojas, papel de periódico, etc.) para prevenir el crecimiento de hierba mala. En el vivero de tu localidad deben vender este tipo de compuesto que también puede ser sintético como el plástico negro que es ideal para calentar la tierra, sobre todo si en ella tienes sembrados tomates, berenjenas u otros vegetales de temperaturas cálidas.

  4. Algunos vegetales como los tomates necesitarán de estructuras especiales (alambres, verjas, enrejados, etc.) para sostenerse.

  5. En caso de que notes insectos en tus vegetales, trata de identificar de qué bichos se trata y utiliza el pesticida menos tóxico que encuentres para combatir el problema. No olvides leer la etiqueta del producto y trata de que sea especial para vegetales comestibles. ¿No puedes identificar el tipo de insecto que te quiere echar a perder tu huerto? Simplemente lleva una muestra (puede ser una hoja, unos de los vegetales, etc.) del problema al vivero de tu localidad. Seguro que allí te echarán una mano.

La huerta en otoño

Cuando llega el otoño hay que preparar la huerta para el invierno, por lo que es el momento idóneo de recoger semillas y de dejar todo dispuesto para la próxima temporada. En esta época del año, se recomienda el cultivo de lechugas, remolachas, coles, repollos, zanahorias y vegetales verdes en general, para poder tener verduras frescas en nuestra mesa.


También se aconseja la preparación de los semilleros que ayudan a que nuestra cosecha crezca más rápido y sin apenas cuidados. Una vez que los cultivos aumenten de tamaño, serán transplantados para que su ciclo de desarrollo siga su curso.

Trabajo y dedicación en la huerta

JardínEn otoño hay que realizar tareas para elimninar todas las malas hierbas y mejorar la calidad del terreno y una preparación de invernaderos en donde se puedan refugiar las especies más delicadas. Asímismo, se deben hacer labores de abonado, plantación de árboles frutales, revisar los sistemas de riego, seleccionar las herramientas oportunas para realizar una tarea diaria de mantenimiento de la huerta, etc.
 
Las hortalizas de otoño deben recibir luz solar durante al menos seis horas al día, per ello es fundamental posicionarlas en un lugar donde reciban calor y deben ser protegidas de las habituales lluvias, heladas y granizos. Además, es el momento propicio para recoger los restos de la cosecha y utilizarlos para elaborar un compost natural.

Plagas otoñales

EsquejeRespecto al control de plagas debemos tener cuidado especialmente con las orugas en tomates, coles, lechugas, durante todo el verano y otoño. La mosca blanca también ataca a tomates, pimientos, berenjenas, judías, etc. Es detectada esta plaga por el amarilleo y decoloración de las hojas.
Los remedios naturales para eliminar a la mosca blanca son bastante eficaces. Por ejemplo, las aplicaciones con infusiones de productos empleados en agricultura ecológica, los lavados de la planta con agua jabonosa y la colocación de placas amarillas con pegamento en los invernaderos. Esto se usa para que el insecto se quede pegado atraído por el color. Éstas son soluciones óptimas que habitualmente consiguen acabar con el problema. 
 Orugas Caracol
Por último, los pulgones, presentes sobre todo en primavera y otoño en lechugas, habas, guisantes y pepinos, se pueden controlar eficazmente aplicando cada 10 días una solución jabonosa en los brotes dañados y, si el ataque es muy fuerte, se debe extender un insecticida específico.
Hay que cuidar adecudamente nuestro huerto no sólo en otoño, sino también durante todo el año, ya que los cultivos pueden sufrir el ataque de plagas y se pueden deteriorar con las enfermedades peculiares de cada especie. Además, es importante recordar que el exceso de lluvia provoca un deterioro de la cosecha, por lo que en todo momento debemos estar al tanto y proteger lo mejor posible la huerta en otoño, cuando es habitual sufrir la temida gota fría.