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Los mejores macizos y arriates

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A menudo, los mejores macizos y arriates parecen surgidos de forma natural. Sin embargo, su diseño, sigue los principios que rigen cualquier expresión artística: equilibrio, ritmo, acento y armonía. En el jardín, estos principios se expresan mediante el uso meditado de cada planta. Cuando diseñes tu propio arriate o macizo decidirás sobre especies, colores, texturas, formas de agrupar y las relaciones de cada grupo con sus vecinos, el paisaje adyacente y la ornamentación. Estas son las decisiones artísticas y prácticas.

Estabilidad en el diseño de jardines

El equilibrio, en el diseño de jardines, es la sensación de estabilidad. Se puede conseguir el equilibrio colocando plantas del mismo tamaño y color a la misma distancia de un eje central, como por ejemplo con un par de árboles iguales o arbustos idénticos flanqueando la entrada principal. Pero también se puede conseguir el equilibrio con arreglos asimétricos. Piensa, por ejemplo, en cómo niños de pesos diferentes juegan a columpiarse con una tabla apoyada sobre un tronco. La tabla está descentrada, con el niño que pesa menos en el extremo más largo y el más pesado en el extremo más corto, cerca del eje. Del mismo modo, el equilibrio en un jardín consiste en coordinar las masas, la distancia y el espacio para crear la sensación de equilibrio.
El ritmo es la sensación de movimiento espacial en un diseño. Cuando fijas un ritmo en un arreglo floral, generas una sensación de emoción y expresividad en tu macizo o arriate; sin él, el impacto visual de la composición puede resultar desagradablemente plano. El ritmo requiere variedad en la forma, el color, la textura, el tamaño y la masa, o una combinación de todos.
Un arriate con ritmo puede incluir un macizo de verbenas moradas de escaso tamaño, colocadas junto a pequeños montículos formando olas de coreopsis en un color que contraste. Todo el arriate puede apoyarse mediante olas intermitentes de espuelas de caballero azul profundo o blancas. Con el dibujo de las coreopsis y las verbenas que se repite a lo largo de todo el frente y, en ocasiones, se interrumpe por altas espigas plateadas, se crea un ritmo más allá del propio arriate. La altura de las plantas sube y baja, de la verbena a las espuelas de caballero, a la vez que las formas de las hojas y de las plantas fluctuan del verde follaje de la coreopsis a las pequeñas y ordenadas hojas de la verbena, pasando por las ligeras, pero anchas hojas de las espuelas de caballero. Al crear un ritmo usando varios elementos -forma, color y altura el arriate transmite un agradable fluir, que contrasta con el duro staccato que se produciría si sólo variara uno de los elementos.

Acento y armonía

El acento es cuestión de conseguir un punto de interés, o énfasis, en el diseño. Un elemento decorativo, como un reloj de sol, o una irrupción de brillante color conseguido con llamativo naranja de las papaver entre un macizo del suave amarillo limón de los iris, son buenos ejemplos de acento. Usa los acentos para dirigir la atención del observador sobre determinados aspectos del jardín, centrando la atención en los aspectos más interesantes, y distrayéndola de los menos agradables.
Finalmente, la armonía se refiere a la unidad y redondez del diseño. Primero, en lo referente al macizo o arriate, segundo, en lo referente a la escala, la proporción y el carácter general del jardín o del paisaje que lo rodea. En una composición armónica, todas las partes son compatibles. De este modo, el colorido y descuidado jardín de una casa de campo integrado por plantas de altura similar, parece perfectamente cómodo derramándose sobre una valla situada junto a una casa de estilo bungalow. El mismo jardín, situado junto a una casa más formal, de estilo colonial, con paredes en acabado de obra vista estaría fuera de lugar.

Variedad de plantas

En el pasado, los expertos sostenían que sólo una pequeña variedad de plantas eran aptas para arriates y macizos. Los primeros macizos se realizaban estricta mente con “plantas para macizos”, o plantas anuales, a menudo ofreciendo un aspecto de alfombra persa. Sin embargo, las herbáceas perennes hallaron la forma de ocupar un lugar en el diseño de macizos. Allí donde el espacio permitía el lujo de múltiples arriates, era habitual que los jardineros plantaran una sola especie, por ejemplo rosas en uno, iris en otro, y así sucesivamente.