Category Archives: Trasplantar

Algunos consejos para el transplante

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Probablemente la forma más fácil de explicar que tu jardín está sufriendo un shock de trasplante, es compararlo con una persona que de pronto se inserta en otra cultura, percibiendo diferentes costumbres, colores, olores y cosas.
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Las plantas también sufren ese shock cuando son trasplantadas, mostrando signos de trauma, hojas caídas y síntomas de una planta que está a punto de morir.
Lo más probable es que una planta en shock se muera y sea alimento para una plaga. La única manera de ayudar a una planta en este estado, es darle fertilizante, y rociar su base de tierra con harina de huesos, que ayuda a minimizar el shock. Para que las plagas no la ataquen, pongan una campana sobre el jardín, y ya están protegidas.
Pasadas 48 horas, las plantas ya estarán a salvo, si han sobrevivido alshock.
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Como trasplantar plantas de interior

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¿Por qué debemos trasplantar y cuándo? Debemos trasplantar una planta cuando las raíces están demasiado apretadas en la maceta y no pueden desarrollarse correctamente. Para averiguar si la planta está en esa situación, agarra la planta por la base del tallo y, a continuación, dale la vuelta sacándola de la maceta. Si aparecen muchas raíces sin tierra, es hora de trasplantarla. Lo más recomendado es trasplantar en primavera, porque en esa época la planta va hacia un período de mucho crecimiento, por lo que el agarre será óptimo.



Vamos a continuación con la metodología del trasplante. Lo primero que tienes que hacer es elegir una maceta de barro o de plástico con un diámetro ligeramente superior al anterior (de 2 a 4 cm. como máximo). Coloca en el fondo de la nueva maceta un mantón de grava, para conseguir un buen drenaje en la misma.

Coloca algunos centímetros de abono compuesto en el fondo de la maceta, coloca el terrón en el centro y recubre el perímetro con más abono hasta dos centímetros del borde, para evitar que se desborde el agua en los riegos. Prensa el contorno de la maceta firmemente con la mano para apretar la mezcla y evitar que queden bolsas de aire en contacto con las raíces.

Con el objetivo de favorecer un buen agarre de las raíces al mantillo, es recomendable esperar al menos 24 horas antes del primer riego para hacer que las raíces se extiendan en busca de agua. Recuerda también que con una planta recién trasplantada es recomendable esperar un mes antes de añadir fertilizantes.

La mejor época para trasplantar: Otoño


El otoño está considerado como la mejor época del año para realizar el trasplante de plantas. Es incluso mejor que la primavera, pues las lluvias típicas de esta estación se encargan de las labores de riego de la flora.
Antes de empezar con este proceso, debes comprobar si tu flor o arbusto necesita realmente ser trasplantada. Para ello, hay que extraer toda la planta de su maceta  y ver el nivel de crecimiento que han tenido las raíces. Si éstas están muy compactas y no abarcan todo el contorno de la planta deberán volver a la maceta, pero en caso contrario estarán listas para el trasplante. 

Este proceso no sólo consiste en extraer una planta de una maceta a otra, pues también puedes jugar con la imaginación y aprovechar esta técnica para crear nuevas composiciones. También son importantes la mezcla de colores, así como la agrupación de especies que requieran los mismos cuidados. Así conseguirás que todas las plantas de la composición adopten un aspecto inmejorable.

El jardín se viste de rojo

Son muchas las especies que con la llegada del otoño colorean sus hojas con tonalidades doradas y anaranjadas hasta llegar en ocasiones al rojo intenso. Este es el caso de especies como el arce, manzano silvestre, parra virgen, etc., en donde los colores rojos se apoderan del ejemplar mostrando una imagen espectacular que pone fin al verano.
El arce es una de las especies más características del otoño, no sólo por el cambio de color de sus hojas que va desde los ocres hasta los tonos rojizos pasando por intensos dorados, sino también porque es un árbol que resiste a la perfección las temperaturas frías y no es muy exigente con el tipo de sustrato.

Tareas otoñales

Cuando se produce el cambio de una estación a otra es necesario que el jardín cambie completamente y se realicen una serie de tareas fundamentales para acoger al otoño en nuestra zona verde como se merece. En primer lugar es fundamental preparar el terreno para que las especies que se van a plantar gocen de un sustrato de calidad. Hay que limpiarlo de residuos, arrancar las malas hierbas, agregar arena, abono orgánico y los fertilizantes oportunos. También es fundamental cavar hoyos para poder colocar tus árboles y arbustos otoñales que le den un toque diferente a tu hogar.
Bosque Hojas
Otra de las funciones que debemos realizar es resguardar nuestras plantas frioleras en nuestros hogares o en estancias preparadas para su crecimiento idóneo. Además se debe de instalar en el jardín unos cortavientos, para que las especies más débiles no se deterioren con facilidad. Puedes colocar setos, paneles de madera, pantalla de canizo, mibre o brezo.
Cabe destacar que es el momento oportuno para plantar las plantas bulbosas que florecen desde finales del invierno. Es época también de colocar en el jardín las primeras especies bienales.

Plantas medicinales otoñales

Con la llegada del otoño y, con él, del frío, se hace necesario cuidar nuestro organismo y nuestras defensas mucho más que el resto del año, pudiendo tomar alimentos o suplementos que lo refuercen y que, en definitiva, puedan protegernos cuando nos sintamos débiles.
La fitoterapia cuenta entre su larga lista de plantas medicinales con una serie de virtudes especialmente indicadas para esta bella época estacional en la que nos encontramos. Podemos destacar el eucalipto que trata las afecciones del aparato respiratorio, el gordolobo contra el dolor y la inflamación de garganta y el tomillo entre otras.

Transplanta tus plantas

jardineroSi quieres reconstruir tu jardín y dedicar una zona a arbustos o plantas aisladas, conseguirás un ambiente ligero y no muy cargado.

Lo primero que debes hacer es preparar la tierra. Siempre que vayas a plantar, recuerda hacer esta operación. La tierra necesita ser renovada y alimentada para que las nuevas plantas den su fruto.

Enriquecer la tierra

Cuando hagas el agujero de plantación, añade un poco de materia orgánica, como por ejemplo sustrato vegetal, a continuación mézclalo con la tierra extraída que a su vez servirá para cubrir la planta.
Si lo prefieres puedes crear tu propio remedio casero para enriquecer la tierra, como por ejemplo, introduciendo cáscaras de huevo machacadas en el agujero. Será una importante fuente de calcio y mejorará el drenaje.

Plantar los ejemplares

1. Lo primero es cavar el agujero, que debe ser dos veces más ancho que el cepellón, o el grueso de las raíces.
2. A continuación mezcla la tierra del fondo con la materia orgánica (para enriquecerlo). Remuévelo bien con una pala u horquilla
3. Saca la planta o el arbusto del tiesto, o coge el cepellón. Vuélcalo ligeramente y sujeta los tallos con cuidados.
4. Introduce la planta en el hoyo, de manera que quede al nivel del suelo.
5. Rellena el agujero con tierra y reafirma el terreno pisándolo. Para finalizar la operación, da un buen riego a la zona.
Haz lo mismo para cada uno de los ejemplares que quieres plantar, manteniendo una buena distancia, procurando que queden con una distribución original.

Un par de trucos

Recuerda siempre que si vas a replantar tu jardín en épocas calurosas debes eliminar de la planta, árbol o arbusto los tallos débiles. Corta las hojas más grandes para evitar el exceso de transpiración y la consiguiente pérdida de agua.

Conoce mas del bonsai

Es conveniente cultivarlos en el exterior durante todo el año. En el caso de las especies tropicales y subtropicales, éstos han de protegerse de las temperaturas bajas durante la época más fría, protegiéndolos en un invernadero frío muy bien iluminado. En todo caso, si se cultiva en el interior de casa, debe estar lejos de fuentes de calor y junto a una ventana muy luminosa, sin sol directo, sólo durante la época fría del año (otoño/invierno).



Riego

Se ha de regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y de forma abundante, es decir, hasta que salga por el drenaje. Esto suele suceder dependiendo de muchos factores (época del año, clima de la zona, actividad del árbol, situación, etc.) y, por tanto, el riego puede ser necesario varias veces al día en verano o cada dos o tres días en invierno.
Se debe emplear una regadera de agujeros finos, para así aportar más oxígeno, evitar degradar el sustrato y no alterar su granulometría ni el drenaje del mismo. La primera vez, se riega para humedecer la tierra por encima y una segunda vez al cabo de unos minutos, a fondo, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta, evitando el encharcamiento de la tierra.
La mejor agua que se puede utilizar es la de lluvia, ya que es la que absorben las raíces de los árboles en su estado natural. Al utilizar agua de uso corriente se recomienda dejarla reposar como mínimo 24 horas, ya que de este modo gran parte del cloro y demás elementos químicos nocivos quedan en el fondo del recipiente. También es recomendable el uso de agua con un pH de 6,5.
La pulverización de las hojas sólo debe emplearse cuando se haya aplicado un tratamiento fungicida preventivo en primavera y otro en otoño, de lo contrario aparecerán los hongos, especialmente si el cultivo es en interior o invernadero.
Si la maceta está muy seca, o el agua no penetra bien en el suelo, es conveniente sumergir la maceta en agua y dejarla reposar unos minutos. No obstante, este sistema de riego sólo se debe utilizar en caso de emergencia y nunca como un método habitual de riego.

Abono

El más adecuado es el abono orgánico sólido (hechos con harinas, de soja, de sangre o huesos). Hay que abonar especialmente durante los períodos de crecimiento y formación de yemas (primavera y otoño). Si se usa fertilizante químico líquido se deberían seguir las instrucciones del fabricante, ya que si se utiliza en exceso se pueden quemar las raíces. En período de reposo vegetativo, es preciso dejar de abonar, salvo que su cultivo sea en interior. No se deben abonar plantas débiles o enfermas, ni durante los treinta días posteriores a un trasplante o poda.

Poda

Se realizan de dos clases:
  • Poda de mantenimiento: sirve para formar poco a poco el bonsái y para acentuar las formas deseadas. Para hacerlo se podan las ramitas cuando tienen 7 u 8 pares de hojas, cortando por encima de los 2 ó 3 primeros pares de hojas. Se han de quitar las hojas amarillas y los brotes del tronco.
  • Poda drástica o de formación: consiste en podar drásticamente para darle la forma deseada. La forma de poda más drástica es la que se realiza a los ejemplares en escoba: cuando se quiere crear este estilo se debe cortar el tronco con una navaja afilada en bisel o cóncavamente para que las ramas que surjan lo hagan desde el mismo punto. Y para que éstas crezcan hacia arriba conviene rodear el corte con un cartón opaco que sobresalga unos 5 cm para que las ramitas se dirijan hacia arriba disimulando la cicatriz. La herida del corte se debe untar con una pasta cicatrizante.

Trasplante

Cuando la tierra se haya agotado (cada 2 ó 3 años) es necesario trasplantarlos, dependiendo de la especie y situación de cada ejemplar. Se ha de recortar a la vez parte de las raíces y podar las ramas en una proporción similar. En general, suele hacerse al comienzo de la primavera, justo cuando las yemas están hinchadas pero los brotes aún no han abierto, cortando entre 1/3 y 2/3 de las raíces, aunque puede haber casos en los que no sea necesario. Hay dos clases de raíces: las de sostén y las de alimento. Se deben cotar las primeras. Estas pueden reconocerse porque son largas y más gruesas. Las de alimento son más finas y con pequeños filamentos parecidos a cabellos. Estas no se deben cortar. Esta operación es delicada y si no se está seguro de que el bonsái sobreviva es mejor no podar las raíces o consultar con un profesional. En cualquier caso, el volumen de raíces que dejemos debe ser 1/3 superior al volumen de copa o parte aérea.

Musgo

El musgo es una parte decorativa opcional que aporta una textura sedosa a la superficie del suelo, aunque también es útil para mantener más la humedad en la tierra durante la época seca.
No obstante, aunque el musgo resulta agradable visualmente, es necesario que no cubra más del 50% de la superficie de la maceta para que las raíces puedan respirar adecuadamente y se pueda realizar un riego correcto observando la situación en la que se encuentra la superficie de la tierra. En ningún caso se debe cubrir parte del tronco.


Si deseas conocer mas del bonsai te recomendamos el siguiente tutorial que te incluye fabulosos trucos sobre como mantenerlo siempre saludable (Acceder).

Trucos para cuidar tu bonsai

Video de como trasplantar una planta

Trasplantar un arbusto es una tarea por la cual se traslada el mismo de un lugar a otro, sacándolo de la tierra para colocarlo en otro lugar o en una maceta. Esta tarea requiere de algunos cuidados ya que la vida de la planta corre riesgos y es necesario tomar las precauciones necesarias para evitar que ésta sufra daños irreparables.

En primer lugar, hay que decir que un arbusto joven tiene menos riesgo de morir en el trasplante que el adulto, por lo tanto se debe considerar la vida del vegetal antes de tomar la decisión de trasplantarlo.
 En cuanto a la época adecuada para hacerlo, esta es el invierno, pero evitando los momentos de mayor frío. 
Como primer medida, es necesario evitar que se rompa el cepellón, es decir, la bola de tierra que cubre a las raíces. Para que el manejo sea mas sencillo, se debe atar el ramaje para que no moleste, y luego se excava alrededor del arbusto para dejar suelto el cepellón. Se debe humedece la tierra el día antes para que no esté seca. Luego, se procede a envolver el cepellón con un plástico fuerte o una tela de arpillera o similar, y se saca con cuidado, sin prisas para evitar que se rompa.  
 La tierra a la cual se trasladará la planta deberá estar bien preparada, mezclando con materia orgánica para darle los nutrientes necesarios, lo mas natural posible y evitando utilizar químicos. Aunque no necesitará mucha agua en invierno, se debe regar para mantener la humedad. Si es posible, se debe sombrear las plantas para que consuman menos agua, por ejemplo, con una malla negra semitransparente. 
Por ultimo, es conveniente realizar una poda para reducir el número de hojas, sin miedo ya que rebrotará más tarde. No se debe abonar con fertilizantes químicos hasta que las plantas estén recuperadas.